Archivo de la categoría: Conciencia

Todos los Tréboles Tienen 4 Hojas

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Termina un retiro de Yoga a las afueras de Valle de Bravo, nos quedan un par de horas de descanso antes de regresar a la ciudad, el río me llama y comienzo a caminar, voy contra su cauce hasta que llego a una hermosa cascada, no continuo ya que algo me dice que debo cruzar el río y subir una pendiente, no lo proceso, solamente lo hago.

Dos noches atrás, una profunda meditación en el bosque me mantuvo por más de una hora en un estado nuevo e increíble para mi, es decir soñando despierto, gracias a la técnica del Yoga Nidra.

Al saltar el río, un tronco en el suelo me invita a meditar, me siento y acompaño mi profunda respiración con una mirada de ojos entreabiertos. De pronto aparecen todos los tréboles y todos tienen cuatro hojas, por segunda vez en mi vida estoy en un campo así, más de veinte años han transcurrido desde que los vi en Safed.

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Y en el mapa temporal dos puntos se unen para recordarnos que también el tiempo-espacio podría plegarse.

No se trata de superstición, mas bien de lo difícil que es encontrar algo y como de pronto la abundancia de lo imposible se hace presente.

Feliz vida queridos lectores.

 

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Globos y Púas.

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Durante decenas de años, desde los polvorientos ochentas mexicanos y europeos, hasta el trágico final del 2016 estadounidense, cultivamos ideas de integración, de comunicación libre, fluida, gratuita y global.

No lo hemos sabido aprovechar, los flujos de dinero no han creado bienestar y la idea de un mundo en paz se pretende diluir mientras se dilapidan valiosos recursos naturales.

Hoy México puede ser el corazón de América, con su inevitable cercanía a Canadá y a Estados Unidos, pero sobre todo con los vasos que lo comunican al sur y al Caribe.

No es imitando, ni estando en la cola de los procesos de producción como maquiladores que lo lograremos. Es produciendo ideas y productos originales. Debemos entrar de nuevo al río del que nos sacaron, porque algunos pensaban que nuestro lugar estaba más al norte.

Globalización no es ser el principal proveedor de un solo país. Y de hecho, globalización es mucho más que un mercado abierto. Tiene que ver sobre todo con la cooperación, con la suscripción  y cumplimiento de acuerdos internacionales que velan por los derechos humanos y la democracia.

Y si las puas británicas pinchan a Europa, y las de Trump a America. México no debe bajarse del globo, al contrario, su labor esta en seguir inflando con aire renovador el mundo interconectado que no dejará de estarlo por más muros o rejas que se construyan.

Eso si, mirando paralelamente hacia dentro para comprender de una vez por todas que sin justicia, verdad e igualdad, de nada sirven los globos y mucho menos las puas.

¿Y si despertamos?

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Invitado Hoy a la Radio.

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Queridos lectores:

Gracias a la invitación de Violeta y Raquel, estaremos conversando en vivo a partir de las 6 PM hora de México y 21 PM hora de Argentina, acerca de diversos temas que seguramente encontraran interesantes.

Así que por favor si tienen oportunidad, sintonicen Antena Cero en Holistica FM y conversen con nosotros.

Nos vemos en un ratito.

Abrazos.

La Roma Cuántica

Queridos lectores:

Con emoción les comparto la próxima edición del Taller de Teatro Cuántico en la Colonia Roma, corazón de la actividad cultural de la Ciudad de Mexico.

Una casa de principios del siglo XX será el marco ideal para viajar desde el centro de nuestros átomos, hasta nuestra conciencia cósmica.

Los esperamos.

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Un día a Consciencia

Un día a conciencia.

Por Arturo Sosa

Un día a conciencia es ver el mundo con ojos nuevos, maravillarse de las pequeñas cosas que nuestros sentido detectan, como si por primera vez las conociéramos, para apreciarlas como experiencias de vida que pueden dejar huella en nuestra conciencia.

El día de hoy me levanto y como la mayoría los días medito por una hora, dentro de  la meditación soy consciente de las ideas que llenan mi mente, hoy decido actuar distinto, me prometo dejar conscientemente de pensar en mis problemas o mis necesidades y solo seré una mente testigo, para darme cuenta de las situaciones que me rodean y de las personas con quien mi rumbo se cruza.

Después del baño, me visto, apresurando mi paso llego a mi automóvil, soy conciente por vez primera del olor que despiden las plantas, quienes agradecidas por haber recibido agua retribuyen de una manera increíble a los cuidados brindados, y mientras reciben los primeros rallos del sol iluminan mi primer recuerdo consciente del día.

Decido dejar mi automóvil en un estacionamiento para tener más tiempo libre de patrones automatizados, el conducir se compone en frenar y acelerar librar obstáculos, así como contenerte de no pelear con otros conductores; actividades que mediante la repetición se incorporan a los procesos inconscientes o automatizados y nos alejan de la conciencia de las situaciones de la vida cotidiana.

Tomo un transporte colectivo, me doy cuenta de que  la gente se preocupa por no estar en el aquí y el ahora, pareciera que es más importante tener la mirada fija en un punto cualquiera, sin importar donde, para que la mente vague por los pensamientos más dispares, meros cuerpos sin conciencia, miradas que te miran sin ver, perdidas en la profundidad de ideas  externas que automatizan los actos.

Llego al centro de la ciudad, a una calle donde venden equipos de computo y consumibles que mantienen funcionando la tecnología que define nuestra época, lugar donde la gente tiene un propósito, buscar aquel bien que necesita nuestro equipo de computo, pieza importante y canal de comunicación que nos mantiene alejados del contacto personal pero nos acerca al trato virtual, la comunicación por medio de las redes sociales donde estamos mejor informados de los sucesos o de la vida de la persona que viven del otro lado del mundo informático, que  la vida de nuestro vecino que se encuentra a unos pasos de nosotros.

Me llama la atención una mesa objeto de miradas intensas, a media banqueta estorbando el paso esta una persona diestra con las manos, con tres tapas que mueve de un lado a otro, ofrece duplicar el dinero siempre y cuando le digan donde quedo la bolita, asechando a incautos quienes movidos por el deseo de dinero rápido, entregan de la forma más rápida lo ganado por su trabajo.

Inmediatamente detecto a la persona que siempre gana, una mujer demasiado maquillada para ocultar los años que se han quedado grabados en su cara, tiempos tal vez de penurias que decidieron su actuar, también están dos personas que a la vez de seguir el juego pierden y ganan alternando un billete que se pasan entre ellos mano a mano, para evitar pérdidas, y quienes también se dedican a golpear para defender su modo de vida. Estas dos personas en particular huelen a alcohol rancio, muestran tatuajes en sus manos como trofeos y no ocultan la agresión rampante apenas contenida por el sopor provocado por dos días de ingestión etílica.

Al darse cuenta de que descubro su truco soy objeto de su atención, por lo que decido seguir mi camino, a veces es más seguro observar y seguir el camino.

Acudo a mis citas concertadas, consigo los precios de consumibles necesarios para perpetuar la supremacía de la tecnología, y terminando mi día me dispongo a regresar por  mi automóvil.

Regreso al transporte colectivo Metro, y al mismo tiempo dos mujeres jóvenes, aproximadamente de unos veinte años, se sientan frente a mí, la primera muy arreglada esta afanosamente dedicada a terminar su atuendo, con pinturas de labios y perfume no termina, porque al mirar su espejo siempre detecta algo más que arreglar, resultando en una nueva sesión de arreglo sin fin, la segunda esta arreglada sin más pretensiones que verse bien sin llegar a exagerar pero consciente de su juventud que le da frescura, están separadas, más que por cuatro bancas vacías, por su actitud frente a la vida.

Pasan dos estaciones, subiendo tres hombres jóvenes de unos dieciocho años, con apariencia de haber estado bajo un ejercicio extremo sudando copiosamente y con su cabello revuelto, tanto así que uno de ellos llama por celular pidiendo que tengan una toalla lista porque al parece olvido traerla para cumplir con su aseo, al principio se sentaron junto a la muchacha quien no se preocupaba mucho por su arreglo, ignorándoles sin más, consciente tal vez de su desarreglo pero sin tomarles en cuenta, solo tal vez un poco por el olor que despedían, pero sin hacerlo patente.

Los jóvenes inconscientemente, se alejaron de esta muchacha, tal vez de una manera automática, cambiando de asiento, la mujer quien estaba tan preocupada por su apariencia, cambio drásticamente su expresión al notar a estos jóvenes desaliñados, su cara se transformo en un rictus de disgusto, tratando por todos los medio de alejarse de estos tres entes que escapaban a su esquema mínimo de cortesía, tanto la mujer como los hombres no eran conscientes de los procesos automáticos que se reflejaban en su leguaje no verbal.

Los hombres habían terminado de entrenar fútbol americano  por eso el sudor era más que signo de disgusto una muestra de haber cumplido con los estandartes solicitados por el entrenador, donde sudor y dolor eran los componentes mínimos del entrenamiento, felices se acercaron a una mujer quien perfectamente maquillada y con olor a perfume, era agradable para ellos; La joven mujer en cambio dibujaba en su cara un disgusto extremo por estos hombres quienes le ofendían con su olor y su falta de aseo. Pero al no ser conscientes de estos procesos no actuaban respetando unos a otros. Para la joven mujer lo adecuado sería cambiar de asiento para alejarse, pero ello sería tomado como una falta de cortesía extrema por los muchachos. Una situación compleja y totalmente automática.

Seguí mi camino, consciente de cada paso que daba y de la respiración porque la mejor manera de estar aquí y ahora es el cuerpo, cuando la conciencia permea los procesos automáticos se convierte en un ancla para la presencia.

Nuevamente subí a un vagón del Metro, donde esta vez estaba más lleno de gente, casi al mismo tiempo otros tres muchachos jóvenes, subieron al vagón estos no llegarían a los dieciséis, se movían hablaban y actuaban de una manera impulsiva  demostrando como su cuerpo era un caldero de hormonas en ebullición.

En la siguiente estación una joven mujer de formas bien definidas con un gran escote y lentes negros subió al mismo vagón causando una reacción inmediata a estos tres jóvenes acercándose tratando de hacerse notar subiendo la voz y diciendo entre ellos para que la gente escuchara:

– ¿Y Chi Chocamos?

– Pos Chi Chocamos Que rico- le contestó otro, haciendo referencia al gran escote.

La joven muchacha sin hacerle caso les ignoró esperando con impaciencia que de una vez se bajaran del vagón.

En el mismo momento que estos tres jóvenes se bajaron una pareja subió, ella con ojos rojos y huellas en la cara de haber estado llorando, de no más de diecinueve años. El de treinta y tantos, tratando por todos los medios de alejarse de ella.

Acercándose para tal vez recibir un poco de consuelo de él, solo obtuvo un pañuelo y una palabras susurradas en baja voz, para alejarse y bajarse de inmediato dejando sola a esta joven mujer llorando sentada en el piso del vagón, sola y desamparada.

Mi atención se fijo en esta joven muchacha, y al ver que trataba de acercarme para preguntar si necesitaba algo, ella con mas vergüenza que desazón, se alejo de mi, tratando de ocultar sus lagrimas para pasar desapercibida, pareciera que nuevamente toda la gente fijaba su atención en un punto evitando ver y notar a las demás personas.

Quise decirle que no importaba que le hubiera sucedido que habían más cosas por reír que por llorar, que era muy joven para sufrir tanto pero todo ello quedo solo en mi mente, porque al notar que me había dado cuenta de que lloraba se bajo lo más pronto posible del vagón para evitar cualquier contacto o pregunta incomoda.

Al final del día me doy cuenta de que los jóvenes están más cerca de las emociones  y que la gente mayor ha perfeccionado la máscara de inconsciencia e ignorancia que le evita ser consciente del aquí y el ahora.

La juventud es una gran virtud, pero se cura o se empeora solo con los años….