Llega la luz a Ludocuántica.

Habías pensado que la luz, elemento indispensable para la fotosíntesis, detona con sus propiedades toda la cadena alimenticia. Es más. Nuestra existencia se encuentra tan estrechamente ligada a la luz que la comemos diariamente en todos nuestros alimentos.

En nuestro taller, después de conocer las fascinantes propiedades de la luz descubiertas por la física moderna, nos preguntaremos:

¿La materia y la energía son intercambiables?

¿Somos en cierto modo luz?

¿Somos seres iluminados?

Ven a jugar para descubrirlo en la próxima edición del Taller de Ludocuántica, una experiencia que teje la visión científica de la luz, con la idea espiritual de la iluminación.

ludocuantica-la-luz

Taller impartido por David Grinberg, creador de Ludocuántica, director de teatro y académico de la Universidad Iberoamericana.

Ludocuántica ha cambiado paradigmas con sus presentaciones en México y España desde 2009.

Asiste al próximo taller:

Sábado 21 de enero de 2017.

De 10:00 a 20:00 horas.

Colima #150, esquina Córdoba. Colonia Roma, CDMX

Informes e inscripciones al 55-18644198 y al correo yosomos@gmail.com

Aportación: $1500.00 pesos por participante.

Cupo limitado, asegura tu lugar reservando con anticipación.

Historia de Jánuca

Llegamos a San Cristóbal de las Casas Chiapas, en diciembre de 2011, justo el día en que se enciende la quinta de las 8 velas de la fiesta de Jánuca. En el centro de la ciudad, increíblemente, se había colocado un candelabro conmemorativo y un rabino bastante desorientado se disponía a encender las cinco velas, una por cada día que llevaba la festividad. Mis hijos que en aquel entonces tenían 7 y 11 años se acercaron felices al festejo.

Mientras el rabino repartía los panes dulces típicos de Jánuca (Sufganiot) y al escuchar que le hablaba en hebreo, me pidió que le ayudara a traducir unas palabras. Así que frente a un pequeño grupo de personas que pasaban de casualidad por la plaza, me puse a hablar de la fiesta de la luz y su misión de iluminar a toda la humanidad.

Nos despedimos y comenzamos a caminar por la hermosa y fría ciudad de San Cristobal. En sentido contrario al nuestro, una pareja de israelíes, venía con una niña pequeña, hablando en hebreo, así que aproveche para desearles una feliz Jánuca. Por supuesto iniciamos una conversación que nos llevó a que nos recomendaran conocer un lugar llamado Tzahala. Nos despedimos y cada familia siguió con su paseo.

Al otro día fuimos a un improvisado cine zapatista que opera en la ciudad de manera muy original. Uno renta una película y se mete a un cuarto en dónde hay una tele para verla. Nosotros cuatro habíamos escogido un documental del movimiento zapatista para niños y teníamos seis lugares en la sala. Cuando estábamos a punto de entrar a nuestra película, llego una pareja buscando ver algo. Ya que todas las salas estaban ocupadas, los invitamos a que nos acompañaran, sin embargo no se animaron.

Se acabo la cinta y de nuevo fuimos a pasear por San Cristobal para buscar algo para cenar. En el camino nos encontramos de nuevo con la pareja del cine. Nos quedamos hablando con ellos y Mery mi esposa les pidió que le recomendaran una comuna en la selva, algún lugar seguro para los niños. La pareja no lo dudo, nos recomendaron nuevamente Tzahala y nos dieron todas las indicaciones para llegar.

Al otro día salimos a la búsqueda de la ya famosa Tzahala, llevando con nosotros un poco de ropa por si decidíamos quedarnos a dormir. Emprendimos el camino a Ocosingo y a la media hora de camino, mi hijo Gad de entonces 7 años nos preguntó si llevamos la Janukiá, el candelabro de la fiesta,  para encender la octava y última vela de Jánuca. Mery y yo nos quedamos mirando y le dijimos lo que pensábamos era una mentira piadosa.

– Se nos olvido, pero seguramente ahí encontraremos alguna.

Una hora después y siguiendo las ambiguas instrucciones que nos había dado la pareja, pasamos un basurero, dos curvas más y nos orillamos. Baje la ventanilla del coche y le pregunte a una mujer:

-¿Conoces a Silvane?

– Soy yo.

Me contestó.

Más tarde nos enteraríamos que Silvane llevaba semanas de no acercarse a la carretera, nos recomendó un lugar para dejar el coche, bajamos nuestras cosas y la seguimos por un pequeño sendero que continuaba aproximadamente un kilometro adentrándose en la selva.

Llegamos a la comuna y al entrar una familia se despidió de Silvane. Entonces ella nos dijo:

-Si quieren se pueden quedar en  cabaña que acaban de dejar, justo cabe una pareja y dos niños.

Felices pasamos el día conociendo el paradisiaco lugar, ayudamos a cosechar café y nos bañamos en el río.

Al llegar la noche fuimos a preparar la cena al comedor comunitario. Mientras cocinábamos y charlábamos, Gad encontró un pequeño espiral y preguntó:

– ¿Qué es esto?

Silvane nos contó que hace 8 días vino una pareja de israelíes con un niño pequeño y construyeron ese candelabro en forma de espiral para la fiesta de Jánuca.

Emocionados prendimos las ocho velas del último día de la fiesta, la noche en que según la tradición, el candelabro arroja más luz para la humanidad.

2011-12-29-14-30-14-collage

 

 

Invitado Hoy a la Radio.

img-20161202-wa0002

Queridos lectores:

Gracias a la invitación de Violeta y Raquel, estaremos conversando en vivo a partir de las 6 PM hora de México y 21 PM hora de Argentina, acerca de diversos temas que seguramente encontraran interesantes.

Así que por favor si tienen oportunidad, sintonicen Antena Cero en Holistica FM y conversen con nosotros.

Nos vemos en un ratito.

Abrazos.

Invitación Ludocuántica

Aprender es disfrutar, es encontrar descubriendo el mundo a partir de nuestras experiencias.

Lo increíble es que conseguir aprender profundamente se logra mejor,  jugando, tocando y volando con nuestro sentidos.

Esa es la propuesta del Taller de Ludocuántica, una invitación a soñar con los ojos abiertos, mientras comprendemos una forma radicalmente nueva de mirar a la realidad.

Nos vemos el sábado 3 de diciembre en la Colonia Roma, el nuevo corazón cultural de la Ciudad de México en dónde tenemos un lugar para ti.

Reservaciones en yosomos@gmail.com

ludoc

 

El Viejo Leonard

Una voz grave, surgida desde un mundo inquietante, canciones de amor que me llevan a la intimidad más profunda, historias de todos y de todas.

¿Quién no se enamoró alguna vez de Susan o de Jane?

¿Quién no ha bailado hasta el final del amor?

Y ayer se fue de la Tierra, casi librándose de saber lo de Trump.

En la noche decidí escuchar solamente una canción, “El Futuro”, pensando en lo que predice. ¿Estamos ahí? ¿Si nos alcanzó el futuro?

O con suerte, por esta vez Cohen se equivoque y volvamos en México, en Estados Unidos, en Colombia, en Europa y en el mundo entero, a la cordura.

Descansa en paz  Leonard y gracias por los momentos y las advertencias.

 

 

Ciudad, Túnel, Humo. Parte 2

Salieron vestidos de ropas multicolores, tocando sus tambores y sus instrumentos mientras cantaban con enorme orgullo a Krishna rodeados del humo del incienso, por las calles de la Colonia San Miguel Chapultepec.

Ella iba al centro del grupo, su pelo negro y chino cubierto por una mascada naranja y sus ojos verdes. Bailaba en medio de todos a pesar de haber llegado al Ashram de los Are Krishna hace apenas una semana.

De niña sus padres la llevaban a aprender de  Guru May en la Condesa, los veranos se pasaban en de retiro en el Estado de Nueva York, haciendo trabajos comunitarios. Un par de viajes a India después y la alegría de dar ya viajaba por su interior.

Más tarde en la secundaria dejo a su Guru para unirse a un rabino de Lubavitch que había conocido en Polanco a la salida de su escuela, un gordo pelirrojo y simpatico que de no haber sido estudioso de la Torah,  sin duda encabezaría a una compañía de clowns. El Rabino le dio un camino y cosas que hacer desde que abría los ojos muy temprano, hasta que los cerraba en la noche y los sábados eran un banquete de historias que pasaban de generación en generación, siempre con una moraleja, un mensaje aplicable a  la vida.

Justo antes de terminar el colegio conoció el amor por alguien en concreto de la manera menos espiritual, el joven del que se enamoro estaba continuamente hasta arriba, siempre intoxicado. Salian de martes a sábado de un bar al otro, sin ofrecerle nada más que diversión. Ella había aceptado poniendo de lado el amor universal, rendida a todo placer y sin poner el más mínimo pero.

Hasta esa mañana de hace una semana en la que si bien no recordaba cómo había llegado hasta ahí, ni en qué momento se acurruco en un cartón bajo el techo de la panadería del Metro Juanacatlán, si recordaba el instante en que sintió su cuerpo demasiado estimulado desde afuera y su alma como una fosa de clavados sin agua.

Amanecía y pasaron con incienso y panderos, no la invitaron a seguirlos, ella se quito los zapatos y los persiguió hasta el Templo Are Krishna de la calle Tiburcio Montiel.

Canto, bailo y un hombre rapado y con una enorme barba blanca le hablo del Atma, el alma, la conciencia inmaterial que baña la existencia humana y la conecta con el infinito.

Así que hoy festejaba a Krishna moviendo la cabeza, sintiendo los resortes de su pelo negro rozando su cara por última vez.

Teatro Cuántico es Ludocuántica

“A través del juego nos hacemos protagonistas de nuestras vidas, dejamos de ser espectadores.” Catherine L´ecuyer.

Queridos lectores:

Con una renovación que incluye hasta el nombre se reinventa el Taller de Teatro Cuántico.

El ahora llamado  Taller de Ludocuántica se enfoca en el juego como herramienta para vivir los conceptos de física moderna que han cambiado nuestra forma de entender la realidad.

Se estrena el próximo sábado 29 de octubre en el espacio de la agencia 8 AM en la Colonia Roma de la Ciudad de México.

Les comparto el nuevo póster, obra de la agencia 8 AM.

ludocuantica

Todos invitados a ser los primeros en vivir nuestra nueva etapa.

Mapa

faro-muac

Cuidad, Túnel, Humo. Parte 1

 

La entrada estaba repleta de puestos que hacían cada vez más estrecho el pasillo, además los techos de plástico bajaban lentamente empujados por el peso de la lluvia que caía  a cantaros haciendo bailar a unos abultados globos de agua sobre nuestras cabezas.

Entre más nos acercábamos al acceso, la multitud crecía llegando de otras decenas de pasillos y convergiendo en el nuestro, obligándonos a ir cada vez más lento.
Nuestro paso era ya de tortuga y el agua comenzaba a filtrarse por los lados de los improvisados techos.

El primer chapuzón cayó directamente sobre nuestros pies mojando desde los zapatos hasta el cinturón.

El segundo tuvo un mejor tino directo a nuestras cabezas para terminar de bañarnos con un agua fría y pegajosa.

La fila seguía sin moverse, mientras que los vendedores ambulantes subían el volumen de sus aparatos y de sus gritos. Se escuchaba simultáneamente una cumbia, el audio de una película porno, un regetón, la oferta de 2 chocolates por cinco pesos, la banda sonora de Rápido y Furioso y el llanto de una bebé de meses.

Así pasó media hora sin poder avanzar ni un solo paso, mi garganta comenzó a arder por un resfriado comenzando sin remedio.

Entonces sucedió. Sin entender cómo ni por qué, la multitud comenzó a caminar hacia atrás como una película corriendo al revés.

La Roma Cuántica

Queridos lectores:

Con emoción les comparto la próxima edición del Taller de Teatro Cuántico en la Colonia Roma, corazón de la actividad cultural de la Ciudad de Mexico.

Una casa de principios del siglo XX será el marco ideal para viajar desde el centro de nuestros átomos, hasta nuestra conciencia cósmica.

Los esperamos.

t-cuantico-1-octubre-16