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Tío Roberto

Dirigimos el catamarán a la playa al final de la tarde luego de varias horas en el mar impulsados por el viento de diciembre. Apretando hilos para que las velas encuentren su combustible a tiempo para convertirlo en impulso, en giro de 180 grados, en velocidad cuando se llega al mar abierto y hay que competir con las enormes olas. Bajo el piso de tela semitransparente se ve el agua, la ilusión de un río que corre cuando en realidad quién se mueve es la ligera embarcación. Cuando no ayudo con las cuerdas a mi Tío Roberto, al cual mi mamá, mi abuela y sus demás hermanos llamaban Robert con acento francés, alterno bocarriba para ver al viento invisible mover las telas, bocabajo para sentir las gotas que salpican las aspas al cortar el agua, mirando atrás como se dibujan dos estelas y para adelante, a dónde mi tío dirige el timón con sus enormes manos.

Una ola grande nos lleva a tierra firme, empujamos el velero hacía dentro de la playa, y salgo corriendo para subir a mi mirador, llego al balcón y me pongo el walkman, previamente cargado con el casete del Concierto para Violín y Orquesta de Tchaikovski. Mientras las esponjas negras de los audífonos cubren mis oídos, mis ojos miran estupefactos al sol que poco a poco se mete en el mar, para después pintar de rojo, morado y naranja un cielo imposible.

Roberto y su seguridad, si alguien encarna lo que se me presento como Lo Masculino, sin duda era él.

El más alto de la familia, el único de los hermanos con ojos azules y sobre todo con una seguridad difícilmente alcanzable.

Al cumplir los 18 huyó del Líbano en donde vivía como una especie de refugiado sin tener ninguna nacionalidad a Canadá, las cosas con su pasaporte no del todo legal se le complicaron y tuvo 24 horas para comprar un billete hacia Haifa, desembarcar en el recién nacido Estado Judío y enlistarse en el ejercito el mismo día de su llegada.

Afortunadamente le toco servir entre la Guerra del Sinaí de 1956 y la Guerra de los Seis Días en 1967.

Mientras tanto en Beirut, mi abuela, sin jamás rendirse en su afán por dirigir la vida de sus hijos, había localizado a una de sus hermanas viviendo en México y de la cual no había tenido noticias en más de 30 años, le había escrito y conseguido una invitación para su primogénito Robert, el cual, la liberarse del ejercito, de nuevo cruzo el Atlántico obedeciendo las instrucciones de su madre.

Es recibido en México por su tía, la cual intenta casarlo con su hija, pero decenas de años después habían abrazado otras creencias. Roberto hábilmente se logra zafar, se acerca a la comunidad y conquista, en una sola cita, a la hija de un banquero. Logrando una elegante boda, tres meses después.

Desde ese día se terminaron las penurias económicas para él, para sus padres y para sus hermanos, que al poco tiempo, en la navidad de 1965 llegaron a la iluminada Ciudad de México para nunca más dejarla.

Robert tiene cuatro hijos, una gran casa con jardín en un barrio residencial y siempre, un enorme Ford Galaxy.

Tiene en su estudio, insignias del ejercito, una vitrina con sus escopetas para ir de cacería y una foto con el mismísimo David Ben Gurion.

Robert fuma enormes puros, nunca cigarros.

Galán de galanes, sus admiradoras de todas las edades lo siguen buscando independientemente de los años que inevitablemente se le van acumulando.

Asientos reservados, siempre con la mejor ubicación en la sinagoga, en las conferencias y en todos los eventos sociales.

Generoso con los suyos, sin ningún tipo de limite, nos adopto a nosotros, sus sobrinos, también como sus hijos.

En el balcón todos los tonos de rojo se van transformando en oscuridad mientras la primera estrella aparece tenue a lo lejos. La música viaja directa del casete a mis oídos, me lleva y me trae por lo que el tío es en mi vida.

Un torbellino masculino adaptado totalmente al mundo de los industriales, socio del mejor club de golf, pidiendo ese pescado a la sal que se mete al horno tan solo después de que Roberto ha verificado su frescura, tocándolo, oliéndolo y mirándolo a los ojos.

En ningún gasto se escatima, si se necesita más, se produce más, no hay limites para quien funda un estado, triunfa en los negocios y es apreciado, pero sobre todo respetado.

Las cenas familiares con motivo de las fiestas son eventos de una importancia suprema. Independientemente de la casa en donde se llevan a cabo, mi mamá y mis tías cocinan desde dos meses antes, apartan el mejor corte de carne, consiguen hierbas y especies desde el medio oriente y hasta la extrañísima hoja melujiye, enviada desde Egipto, llega a la fastuosa mesa.

Todas las mujeres estrenan sin falta ropa y mientras se sirve la comida, hay aceitunas negras y rojas, frescos pistaches y algunas kipes fritas para ir abriendo el apetito.

Llega el llamado al rezo previo al banquete. Todos nos acercamos a la mesa principal, poniéndonos delante de nuestros padres para ser testigos de las bendiciones.

Con un libro en la mano izquierda y una copa de vino dorada en la derecha, el Tío Roberto comienza a rezar, la atención es total. Amen, podemos estar tranquilos, todos tendremos un gran año, comienza la ronda de besos y abrazos, qué no quede nadie sin recibir los buenos deseos. 

Finalmente Roberto se sienta en la cabecera, la soltera de mayor edad le acerca agua para lavar sus manos, ya con todos en la mesa en completo silencio, bendice el pan y podemos comenzar a comer.

Mi abuelo materno murió joven, en Beirut hace muchos años, dejando a Robert el trono, el bastón de mando, una posición asumida por él y aceptada por todos sin rechistar. La cena representa miles de años de tradición, de jerarquía, de orden presentado como cósmico, de leyes escritas que se cumplen a rajatabla como la santidad de los alimentos y de otras muchas reglas no escritas, motor de las relaciones familiares. 

El cielo se ha vuelto negro y las primeras estrellas comienzan a parpadear en una noche sin luna, el agua ha apagado su brillo y la brisa se ha detenido de golpe. Los dos lados del casete de Tchaikovsky se terminan con un crescendo acompañado de los movimientos más rápidos que se pueden hacer con un arco de violín. Me quito los audífonos, escucho las olas llegar a la playa y abrazo el lugar del que vengo y la libertad de poder caminar al lugar que quiero ir.

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Sócrates 308 Nueva Edición

Perdonen queridos lectores que no ponga una fecha exacta a lo que voy a contar, pero estamos hablando de principios de los años ochenta y no creo que tenga importancia, pues voy a recrear un domingo cualquiera en la casa donde nací y crecí.
Dedicado a mi familia toda con todo mi cariño.

Sócrates 308

La televisión Sony Triniton comprada por mi padre en el barrio de Tepito transmitía a todo color y a mayor volumen, la final del Abierto de Estados Unidos, entre Jimmy Connors e Ivan Lendl. Eran la dos de la tarde y habíamos llegado hace unos minutos desde el frontenis del deportivo a la casa de Polanco: mi padre Abraham, mi hermano Dani y yo de unos catorce años.
Mi mamá Kemy, junto con Petra -la nana de todos- ponía la enorme mesa.
El menú de los domingos era siempre el mismo: para empezar consomé de pollo y luego arroz a la mexicana, frijoles, carne deshebrada con mole y tortillas, muchas tortillas. Solamente cuando Petra se tomaba varios días de descanso, mi papá iba por unas carnitas con chicharrón al famoso Grano de Oro. 
Pero hoy Petra sí que estaba y se notaba por su mal humor, hasta que llegó mi hermano Jerry recién casado con su esposa Esther, para dibujar en su cara morena un sonrojo de alegría mientras abrazaba a su “gordito.”
Se escuchó por primera vez aquella tarde la pregunta habitual:
-¿ Va a venir Jackie (Jacobo) ?
-No sé, contesto Kemy, con ese muchacho nunca se sabe.
Dani y yo corrimos a enseñarle nuestra nueva manopla de béisbol Palomares a Jerry y salimos los tres disparados al jardín para unos lanzamientos, mientras Bucky el perro corría como loco tras la pelota de cuero.
Mi padre no podía despegar la vista de la tele; la vida le había quitado a su dios en Polonia, a su gran amor en el quirófano y la poca cordura que le dejó estaba ligada a su dosis diaria de litio que lo mantenía en un estado bastante apático y alejado de la realidad, aunque siempre mejor que durante sus brotes psicóticos.
Nathán apareció en la puerta, venia de recoger a Liz su novia y fue directo a la cocina a abrir las ollas. Petra se volvió a enojar ante la invasión.
– ¿Qué hay de comer para mí? Sabes que estoy malo de la panza.
– Uy que novedad. Pues hay arroz y te guardé pollo del consomé.
– ¿El arroz tiene ajo?
– No. Mintió Petra.
Nathán y Liz fueron a saludar al patrón, que mientras los besaba no despego la vista de la pelota que iba de un lado al otro de la pantalla.
– ¿Va a venir Jackie?
– Con tu hermano nunca se sabe.
Para entonces se habían hecho las tres de la tarde y todos nos moríamos de hambre.
– ¿Esperamos a Jackie?
– No voy a esperar toda la tarde, además se me van a enfriar las tortillas. Gritó Petra.
– A comer. Dijo mi mamá.
Inmediatamente nos sentamos a la mesa a devorar las delicias domingueras.
Comíamos mientras la tele pequeña del comedor, transmitía ahora, el duelo entre Lendl y Connors.
– Lendl se parece al conde Drácula.
– No sabía que en Transilvania hubiera canchas de tenis.
– Muy bien. ¡Qué bola! Gritó mi padre mientras Connors lograba su primera bola para partido.
– Muy bien Jimmy, los veteranos sabemos jugar mejor que los novatos.
Connors escuchó a mi padre y se hizo con el trofeo, pero la tele no se apagó, tuvimos que ver los comerciales de la Rubia Superior y esperar a que Jimmy alzara la copa para que la tele finalmente se callara. Para entonces Jerry dormía en un sillón mientras que Liz, Kemy y Esther se tomaban su café turco, hasta Nathán se animo a probar un poco.
– Solo para que Kemy me lea la taza.
-Una, dos y tres vueltas, ahora lo dejamos asentar.
Las tazas de las mujeres estaban llenas de estrenos, visitas y en el fondo del asiento dinero, pero la de Nathán tenía forma de intestino y mi madre no supo muy bien qué inventarle.
– ¿Y Jackie a qué hora llega?
– Si es que llega.
Mientras tanto Dani, 2 años menor que yo, jugaba con Buckie y conmigo béisbol, hasta que el vidrio que dividía el jardín con el comedor fue atravesado por una de mis mejores pichadas.
Se acabó la lectura del café y hasta la siesta de Jerry. Mi mamá nos gritaba sin parar. Por suerte en ese momento entró Jacobo.
Vestía una camisa oaxaqueña blanca con cintas de colores y nada más importó.
Todos a saludarlo, mi padre el primero, saliendo al fin de su tristeza al ver a su hijo mayor.
Jacobo nos abrazó a todos y se sentó en la mesa . Mientras saboreaba la comida de Petrita nos dijo sin más.
– En Cuernavaca estamos enseñándole a los niños a mirar con las manos.
– ¿A ver con qué?
– Les tapamos los ojos y les enseñamos a mandar al cerebro el mismo estimulo que envían con los ojos pero con las manos. Porque en realidad no vemos con los ojos, las imágenes son tan solo un producto de nuestro cerebro, lo único que hay que hacer es cambiar el canal de entrada.
Nadie creyó ni comprendió algo que a Jacobo le resultaba tan natural y obvio, pero ninguno habló.
– ¿Me enseñas a ver con las manos? Rompí el silencio.
– Claro, contestó.
Más de veinticinco años después las cosas aparentemente han cambiado mucho. Entre otras cosas, Abraham ya no está con nosotros y la casa de Sócrates 308 se convirtió en un edificio.
Pero Petra sigue cocinando en Tlaxcala, Nathán sigue teniendo problemas de digestión, Jerry es un experto en siestas y en jugar con los niños, Dani es de los pocos jugadores de frontenis en México con menos de setenta años, Kemy nos sigue leyendo la taza de café turco y yo cambié la raqueta por la pala de Padel Tenis, así que sigo lanzando pelotas contra los cristales.
Pero eso si, todos nos seguimos preguntando:
– ¿Va a venir Jacobo?

Foto: cortesía de Dan Grinberg Preciado.

El Abuelo Que Se Volvió Grinberg

Yosomos

Queridos lectores, se que consideran que debí haber empezado por aquí, pero pienso que no hubiera sido interesante. Hoy por hoy mi familia solo es una más de las de tipo extraño que abundan por ahí. Es más, tal como están las cosas, ya tener una familia, sea como sea está, es ganancia. Así que, sin darle mayor importancia empecé a contar de todos usando sus nombres, sus diminutivos y sus sobre nombres, con lo que comprendo la confusión general.

Voy a empezar entonces por relatar la historia de la familia desde mi punto de vista y guiado por la línea familiar Grinberg remontándome lo más posible en el pasado.

Así hacemos un mapa para comprender mejor a los múltiples personajes del blog.

Yosomos también lo que llevamos en la mochila del pasado. Dentro cargas pesadas y ligeras viajan de generación en generación y casi sin darnos cuenta vamos dejando…

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Un Viernes de 1991

Gracias a una foto que llego misteriosamente a la Web en la que se ve al Dalai Lama y a Jacobo Grinberg en medio de varias personalidades en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, me he decidido a publicar de nuevo el siguiente relato. Espero que sea de su agrado.

Yosomos

Jacobo Dalai

Llegué a la Catedral en el Metro. Ninguno de los hermanos podía dejar sus ocupaciones y Estusha no estaba en México DF, así que de la familia, solamente yo pude ir.

Jacobo había hablado a la casa un par de días antes para decirnos que habría un servicio ínter religioso en la Catedral con motivo de la visita del Dalai Lama a la ciudad. El rabino Palti de la Comunidad Sefaradí de México no podía acudir en representación del judaísmo por ser la víspera del Shabat, así que había pedido a Jacobo que lo sustituyera.

Me senté en la abarrotada catedral a escuchar, al Arzobispo, al Imán, al Pastor a Jacobo y al Dalai Lama.

Recuerdo a los asistentes, a las personas humildes que normalmente acuden al céntrico recinto, sentados al lado de  are – krishnas, musulmanes con turbante, hippies, mujeres elegantes, hombres con traje de marca…

El servicio ecuménico…

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Abrazos, No Muros.

Estimados lectores:

Hace algunos meses entrevistamos al fotógrafo Sisel Lan en Ibero en Linea, un programa de televisión que conduzco desde la Universidad Iberoamericana.

Una reflexión muy interesante para un mundo digital que pulveriza las fronteras, mientras que en la realidad física los muros se vuelven más altos.

Espero que sea de su agrado y les dejo un enorme abrazo.

¡Tendremos Parque!

 

Chapul

Queridos lectores

Ha sido largo y duro el camino, pero finalmente los ciudadanos conseguimos lo que la ciudad quiere y necesita.

El Presidente de México informó de la creación de un parque en el terreno del Campo Militar 1F, que conoceremos cómo la Cuarta Sección de Chapultepec.

Agradezco a todos los que apoyaron, con su firma, compartiendo, comentando y no dejando que ningún gobierno de ningún color quede por encima de la sociedad civil.

Especialmente difícil fue lidiar con dos gobiernos, pero la razón y la cordura finalmente se impusieron.

Ahora a festejar con la enorme alegría de haber salvado un espacio natural para todos y a cobrar consciencia de lo que podemos lograr juntos en favor de las buenas causas.

De nuevo y muchas gracias por caminar juntos, sigamos adelante hasta que logremos pasear por nuestro parque. Ojalá llegue pronto ese día.

Enormes abrazos.

Petición Parque 1F

 

 

@SINTRATA en Ibero en Linea

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Queridos lectores, estoy muy emocionado ya que hoy, sale al aire el programa que conduzco: Ibero en Linea.

Un programa producido por los alumnos de Comunicación de la Ibero y que se basa en mis siguientes ideas:

1- Internet es una revolución y nosotros somos los insurgentes.
2- Los contenidos ya no son de las corporaciones, ni de los gobiernos, los producimos nosotros.
3- La web debe mejorar lo que todavía llamamos realidad.
4-Los medios son nuestros.
En el programa 1 abordaremos el terrible problema de la trata de personas con nuestra invitada de honor, Mariana Ruenes, la presidenta de @Sintrata 
Sintrata nació precisamente en la Universidad Iberoamericana en 2011 cuando Mariana tenía 19 años y en 2012 se convirtió en Asociación Civil.

Hoy se compone de cientos de voluntarios y sus conferencias y actividades han llegado a miles de jóvenes de todo el país. Además se encarga de rescatar a víctimas de la trata de personas y de ayudarlas a integrarse a la sociedad de forma exitosa.

Esperemos sea de su interés.

 

 

Desescolarizados en la Escuela

No sabría escribir sobre una desescolarización completa o parcial, soy maestro en la universidad, mi madre y mi abuelo fueron profesores también y la opción de no escolarizar a mis hijos, en realidad nunca me la he planteado.

Te preguntaras entonces, cuál es la razón de mi colaboración con la revista que tienes en tus manos y la respuesta es que me gustaría hablar de lo que sucede cuando la escuela formal deja de serlo tanto y se abre al mundo del arte.

A mi me ha tocado ser la envidia de mis compañeros profesores en más de una ocasión. Se sorprenden de la entrega de mis alumnos con mi “materia”, de la pasión que despierta en aquellos que parecían apagados al fondo del salón, de la transmutación y seguridad que adquieren al subir al escenario.

Soy el maestro de teatro por si no habían adivinado, pero podría ser también el coreógrafo, el guía del taller de escritura, el profesor de pintura…

Una y otra vez en la última hora del viernes, para llenar supuestamente el último renglón de la boleta de calificaciones, sucede que los estudiantes encuentran lo más relevante en su vida de la mano de los profesores de todas las disciplinas artísticas.

En mi campo comienzas un camino de autoconocimiento, de descubrirte descubriendo al otro y comienzas a desarrollar un potencial escondido detrás del velo de los personaje que representas.

Es decir, a diferencia de las asignaturas tradicionales, en las cuales desarrollas habilidades especificas de acuerdo a tu tema, edad, nivel y grado, en el teatro encuentras una puerta, ni más ni menos que a tus propias e infinitas posibilidades de ser.

Por si fuera poco y para que la obra salga bien, tendrás que aprender a trabajar en equipo de forma bastante compleja, con pocas o muchas personas haciendo cosas distintas de forma simultanea, coordinada y sincronizada.

Ah, y lo mejor es que se aprende haciendo, practicando una y otra vez, solo deteniéndose para planear y así poder regresar a practicar más.

Miro mis años de estudiante, en un mismo edificio durante 15 años y puede prescindir de todos los espacios menos de uno, del auditorio en el que nos escabullíamos en los recreos mientras los demás jugaban futbol, ahí en donde debajo de tres focos pelones que servían de luz de trabajo, descubríamos que el mundo entero se encuentra sobre las tablas de cualquier escenario.

No se si la desescolarización sea la solución al tremendo reto que tiene frente a si la educación de nuestro siglo, pero si me parece, que reconocer la importancia y las posibilidades del arte dentro de los planteles, podría hacer una escuela más horizontal, en la que se aprenda haciendo, se trabaje en equipo y en la que la creatividad y no la repetición, sea colocada en el centro de la formación.

“The show must go on”

 Teatro desescolarizados

David Grinberg Preciado Colaboración en el tomo 2 de la revista Desescolarizados

La 1ª revista digital para países de habla hispana sobre educación alternativa, educación sin escuela y aprendizaje autodirigido.

 

1 de marzo de 2018.

Feliz Fuerza Vital

Querid@s lector@s:

Se termina un año lleno de profundos cambios y aventuras para nuestro Proyecto Yosomos.

El regreso de la familia a México, la publicación de artículos científicos, el inicio de las aventuras de Pe, los recuerdos del Cuaderno de Notas y  los viajes con los talleres 1 y 2 del Teatro Cuántico me dejan con una sonrisa al mirar hacia atrás.

Aunque lo mejor ha sido sin duda conocer y compartir con tanta gente luminosa. A tod@s ustedes muchas gracias por leer, comentar, venir a los talleres, colaborar y sobre todo por estar dispuestos a soñar despiertos.

Para el próximo año planeamos más viajes, más publicaciones, una obra de teatro  hecha con personas con capacidades diferentes, talleres para jóvenes y adultos, estrecha colaboración con proyectos amigos y todo lo que permita la ampliación de nuestra consciencia basada en la experiencia de ser y estar.

Hace menos de un mes en Los Cabos de Baja California, una viajera del Teatro Cuántico se acerco a mi para regalarnos generosamente unos resúmenes de libros de Jacobo Grinberg Zylberbaum hechos por ella hace algunos años por encargo de una editorial.

Hoy queridos lectores compartimos el primero de ellos elaborado por una nueva amiga de estas paginas. Se trata de Claudía Sánchez Musi a la cual le agradezco mucho su colaboración.

Se trata del resumen de uno de los libros de ficción de Jacobo, aunque hay quién considera que no se trata estrictamente de ficción, todo depende del cristal con que leamos.

Que lo disfruten, felices fiestas  y mis mejores deseos para ustedes y sus familias en el 2011.

David Grinberg

El alma humana va evolucionando y a través de las diferentes encarnaciones que tiene se le da la oportunidad de experimentar diversas aventuras que lo llevarán a la expansión de la conciencia, a la conciencia de unidad y en el mejor de los casos a percibir le ser multidimensional  aquel que es consciente de cada una de sus vidas integrando la experiencia y enseñanza de cada una de ellas. Esta obra está dirigida a cualquier persona interesada en el tema de la reencarnación. Así como a todos los que somos fans de lo que el brillante y hermoso cerebro de Jacobo tiene para nuestra propia evolución.

Claudia Sánchez Musi.

Resumen del libro:

“La fuerza vital del cielo anterior”

de Jacobo Grinberg-Zylberbaum

“El personaje principal de esta obra es un Ser exiliado en un planeta remoto y oscuro llamado Tierra. Fue exiliado por haber querido violar la zona prohibida del universo. Lleva once vidas las cuales son relatadas a lo largo de la obra. En cada una de las vidas se encuentra con seres que le ayudan en su crecimiento así como en su evolución para en algún momento poder regresar a su lugar de origen. Un lugar en el universo lleno de amor y armonía.

Capítulo I. Andrómeda. Yo Creo.

El autor comienza a relatar esta vida la cual al parecer es la primera ya que no tiene recuerdos de otra anterior. En esta vida su misión es la de expandir su capacidad de amar. Nació junto con su alma gemela y ambos han sido entrenados para permanecer en un estado de meditación. La comunicación que tienen es telepática. Como prueba de su amor el personaje y su alma gemela deciden cruzar a otro lado del planeta y es así como en su próxima vida reencarnan en la tierra.

Capítulo II. India. Yo Soy.

El personaje conoce a su alma gemela en un mercado,  tres semanas después se casa con ella (Soraya). Tienen ocho hijos y una vida tranquila  hasta que mueren quemados todos menos el personaje principal que sobrevive. Los últimos cinco años los vivió en silencio, en una profunda meditación.

Capítulo III. Egipto. Yo Tengo.

En esta vida nace con un gemelo (éste es su alma gemela), nacen como hombres. Fueron esclavos del faraón, Moisés los liberó de la esclavitud y lo

siguieron en un camino que los llevó a cruzar el monte Sinaí. La gente comenzó a matarse entre sí y su vida terminó siendo asesinados.

Capítulo IV. Japón. Yo Pienso.

El personaje nace siendo un “Señor de la guerra”, su vestimenta es una armadura y un casco, es un Samurai, violento y agresivo. Siempre tuvo la sensación de extrañar a alguien y cada vez que intentaba recordar se encendía en ira sin razón aparente. En una ocasión se topo con un contrincante, estaban a punto de iniciar una batalla la cual paró en el momento en el que se miraron a los ojos. A partir de ese momento en vez de ser su contrincante se convirtió en su maestro.

Capítulo V. Tibet. Yo Siento.

En esta vida el personaje se dedica a labrar el campo. Conoce a Milarepa un guía espiritual que caminaba sobre el agua, se reunía con él y algunos amigos para escuchar sus enseñanzas. Milarepa le enseñó a sentir.

Capítulo VI. Jerusalén. Yo Quiero.

El personaje pertenece a la tribu de Levy y se dedicaba a impartir las enseñanzas del templo. Vivía con Miriam su pareja, se amaban mucho. Tuvieron una hija llamada Esther. A pesar del amor que sentía por su esposa e hija tuvo que dejarlas para seguir a Joshua el hijo de Dios. Él se dedicaba a escribir todas sus enseñanzas así como las experiencias que vivió estando cerca de Joshua. Todos esos manuscritos los enterró en una cueva. Posteriormente Joshua fue crucificado y el personaje pasó los últimos días de su vida en la India.

Capítulo VII. India. Yo analizo.

En esta vida el personaje principal reencarna como mujer. Tuvo una vida muy dura, fue violada en repetidas ocasiones. Un día esta mujer conoce a un hombre que la ayuda mucho y le muestra que su vida era un aprendizaje y que ella debía analizar el significado de todo lo que le había sucedido.

Capítulo VIII. Polonia. Yo Equilibrio.

En esta vida el personaje vuelve a reencarnar en mujer, se dedicaba a estudiar la Torá. Se casó. Comenzó a tener visiones de otros mundos éstas visiones la llevaron a enfermarse, es así como termina su vida.

Capítulo IX. Francia. Yo Deseo.

En esta vida nace como hijo de aristócratas. Siempre fue rechazado por su madre, tenía un hermano y éste era su consentido y  el predilecto. Ella se dedicaba a hacer diferencias entre ellos. Por esta situación se odiaban y él estaba lleno de celos y envidia. Cuando tiene veintiún años su padre muere, al poco tiempo de este suceso encuentra a su madre en la cama de otra mujer besándose. Las cosas se complicaron y las mujeres decidieron mandarlo encarcelar por todo lo que él sabía, así, fue sentenciado y murió en la horca.

Capítulo X. Safed. Yo veo.

En esta vida el personaje se llama Daniel. Al igual que en su vida en Polonia en esta se dedica a estudiar la Torá. Conoció a Ari un maestro espiritual y decidió estudiar con él y convertirse en uno de sus doce discípulos más cercanos. Entre las enseñazas que tuvo aprendió a recordar sus vidas pasadas.

Capítulo XI. Rusia. Yo Uso.

En esta vida el personaje es uno de los hombres que inicia la revolución de 1905 junto con Vladimir Ilich quien adoptó el seudónimo de Lenin. El personaje va a prisión y al salir se reúne de nuevo con Lenin en 1917. Juntos construyeron el socialismo soviético. Al subir Stalin al poder  fue arrestado y fusilado.

Capítulo XII. México. Yo Se.

En esta vida, la última que el autor relata el personaje nace en México. Vive con la sensación de poseer un cuerpo con un supraconsciente asociado a la luna. Con el tiempo se llena de resentimientos y se da cuenta de que lo único bueno en su vida es Katya con la cual se asume absolutamente dependiente. Ella no quiere vivir con él sin embargo hacen el amor y él se pierde en ella. En este capítulo no solo relata sus sentimientos hacia Katya, también escribe algunos poemas que tienen que ver con ese amor, con la mujer, con el deseo. Al final se encuentra con una gran sorpresa. Katya es Miriam. Él comienza a evolucionar como ser humano aceptándose y apreciando las experiencias que le brinda la vida. Se da cuenta que ya no hay diferencia entre esta vida y las demás. La Conciencia del sentir es la misma.

Resumen elaborado por Claudia Sánchez Musi