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19 septiembre 2017

Por la mañana comentaba con unos amigos que yo tenía la edad de mi hijo durante el sismo de 1985.

A la 1:14 tembló como nunca lo había sentido.

Y hoy 20 de septiembre mi querida Colonia Condesa es el infierno para los que aún respiran bajo los escombros y el paraíso para los que habían perdido la fé en la humanidad. Y no creo estar exagerando.

De pronto con palos, cascos y guantes cientos de jóvenes caminan en dirección a los derrumbes.

Se llega a cualquier sitio y sin preguntar te vuelves parte de la cadena que pasa escombros, agua, comida o medicinas.

Llevamos algunas cosas a un centro de acopio, al Club Junior de la calle Baja California, después nos quedamos a ayudar. Todos traían de todo. Por ejemplo: las botellas de agua llegaban en camiones, camionetas y hasta en las canastillas de las bicicletas. Nada era poco y nada parecía alcanzar.

Increíblemente estábamos autorganizados, de alguna forma la intención de ayudar hacia que funcionaramos a la perfección sin importar ninguna posible diferencia.

Sin olvidar el profundo dolor por los que sufren está tragedia en todo México, hoy me sale decir:

 amo a mi ciudad. 

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Ola de Metal

Olas de MetalOLA DE METAL

Ciudad, Túnel, Humo. Parte 4

Visión de negocios es lo que se necesita para convertir una zona industrial y abandonada en el nuevo corazón de la ciudad. Ahora puedes caminar o andar en bici por la extinta vía del tren mientras se ven centros comerciales, desarrollos inmobiliarios, un teatro, cines, un acuario y sobre todo el museo.

Lo más importante del gigantesco cilindro metálico no son las obras que alberga, que cuida, que presume, no. Lo mejor es que te muestra el futuro.

Nuestras ciudades serán gobernadas por las empresas, ellas te pagarán y te venderán todo lo que necesites.

Entrarás a la Edad Media Corporativa en la cual los ciudadanos seremos “asociados”, esa nueva forma de llamar a los esclavos.

El edificio del museo lo anuncia. Desde el ángulo que lo he fotografiado no queda ninguna duda: el mar será del tamaño de nuestras cadenas, las olas serán de metal y tus sueños se exhibirán en las salas interiores, todos verán lo que podrías haber vivido.

Ya tenemos aquí a la ciudad del futuro.

 

 

 

 

Globos y Púas.

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Durante decenas de años, desde los polvorientos ochentas mexicanos y europeos, hasta el trágico final del 2016 estadounidense, cultivamos ideas de integración, de comunicación libre, fluida, gratuita y global.

No lo hemos sabido aprovechar, los flujos de dinero no han creado bienestar y la idea de un mundo en paz se pretende diluir mientras se dilapidan valiosos recursos naturales.

Hoy México puede ser el corazón de América, con su inevitable cercanía a Canadá y a Estados Unidos, pero sobre todo con los vasos que lo comunican al sur y al Caribe.

No es imitando, ni estando en la cola de los procesos de producción como maquiladores que lo lograremos. Es produciendo ideas y productos originales. Debemos entrar de nuevo al río del que nos sacaron, porque algunos pensaban que nuestro lugar estaba más al norte.

Globalización no es ser el principal proveedor de un solo país. Y de hecho, globalización es mucho más que un mercado abierto. Tiene que ver sobre todo con la cooperación, con la suscripción  y cumplimiento de acuerdos internacionales que velan por los derechos humanos y la democracia.

Y si las puas británicas pinchan a Europa, y las de Trump a America. México no debe bajarse del globo, al contrario, su labor esta en seguir inflando con aire renovador el mundo interconectado que no dejará de estarlo por más muros o rejas que se construyan.

Eso si, mirando paralelamente hacia dentro para comprender de una vez por todas que sin justicia, verdad e igualdad, de nada sirven los globos y mucho menos las puas.

¿Y si despertamos?

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Tendedero Dark. Ciudad, Túnel Humo. Parte 3

No es una foto en blanco y negro, toda su ropa era negra y no puedo saber más. Claro de que la ropa interior, me confirma que la dueña es una mujer.

Entonces la dueña es dark o quizá es vampiresa o será que por casualidad que esta vez todo es negro, como para no mezclar los colores en la lavadora.

Imposible de saber, es más no quiero saber. Mejor imaginar…

Es la Calle Praga de la Zona Rosa de la Ciudad de México, a unos metros hay una iglesia gótica hermosa, pero completamente fuera de lugar, esos dos datos me inspiran a escribir la siguiente hipótesis:

Hace varios siglos en la sinagoga de la Ciudad de Praga, un rabino desesperado destruía un monstruo gigante de arcilla, borrando la letra Aleph de su frente. Lo que nunca supo el desesperado religioso, fue que El Golem, antes de volverse enorme y comenzar a destruir todo, estuvo enamorado.

Pero ¿De quién se puede enamorar un gigante de tierra?

De una gárgola de la catedral de San Vito en Praga, relación que por supuesto se mantuvo en secreto hasta ahora, porque cada uno tenía una religión diferente.

La gárgola quedó embarazada, dando a luz a mellizos, hombre y mujer de los cuales no hay ningún registro de su apariencia física, pues vivieron en la clandestina oscuridad, criados lejos de todos los ojos. Inevitablemente vino el incesto y con las décadas la reproducción de la familia.

Cada generación era más espantosa que la anterior, siempre escondidos en los sótanos de San Vito.

Hasta que el año pasado, Lucrecia la menor y más espantosa monstruosidad, decidió escaparse. Al salir, de los sótanos y al notar el terror que causaba en los visitantes, decidió refugiarse en una tienda de marionetas próxima a la catedral. Se metió a un escaparate y se mezcló con la mercancía imitándola.

Pocos minutos después, una pareja  de mexicanos turistas, se asomaron a la vitrina, quedaron fascinados con la “marioneta”, preguntaron en la caja el precio, pagaron, les preguntaron si querían una envoltura, respondieron que no, que ellos la tomaban y se la llevaban. Todos de acuerdo.

El matrimonio mexicano estaba tan emocionado con su compra que ni siquiera pensaron en que no tenía cuerdas.

El avión fue incómodo, pero el depósito de equipaje era menos frío y menos oscuro que dónde había crecido. Ya en México, el taxi los dejo en el departamento de la Calle de Praga. Al abrir las maletas Lucrecia comenzó a hablar. Después del desmayo doble el matrimonio logro comunicarse gracias a un traductor de Checo que se descargaron de internet.

Lucrecia podía quedarse sin salir nunca a la calle, para no matar del susto a nadie. Ella acepto encantada, todo era mejor que su apestoso escondite. Le mostraron su habitación y su anfitriona se ofreció a lavar su ropa, mientras tanto le prestarian una pijama.

Lucrecia se puso la pijama y se metió por primera vez a una cama, puso su cabeza en la almohada y durmió instantáneamente.

La cuerda que cuelga de la ventana del departamento del primer piso, se fue llenando de prendas negras, aprovechando el sol de la resplandeciente mañana.

 

 

Ciudad, Túnel, Humo. Parte 2

Salieron vestidos de ropas multicolores, tocando sus tambores y sus instrumentos mientras cantaban con enorme orgullo a Krishna rodeados del humo del incienso, por las calles de la Colonia San Miguel Chapultepec.

Ella iba al centro del grupo, su pelo negro y chino cubierto por una mascada naranja y sus ojos verdes. Bailaba en medio de todos a pesar de haber llegado al Ashram de los Are Krishna hace apenas una semana.

De niña sus padres la llevaban a aprender de  Guru May en la Condesa, los veranos se pasaban en de retiro en el Estado de Nueva York, haciendo trabajos comunitarios. Un par de viajes a India después y la alegría de dar ya viajaba por su interior.

Más tarde en la secundaria dejo a su Guru para unirse a un rabino de Lubavitch que había conocido en Polanco a la salida de su escuela, un gordo pelirrojo y simpatico que de no haber sido estudioso de la Torah,  sin duda encabezaría a una compañía de clowns. El Rabino le dio un camino y cosas que hacer desde que abría los ojos muy temprano, hasta que los cerraba en la noche y los sábados eran un banquete de historias que pasaban de generación en generación, siempre con una moraleja, un mensaje aplicable a  la vida.

Justo antes de terminar el colegio conoció el amor por alguien en concreto de la manera menos espiritual, el joven del que se enamoro estaba continuamente hasta arriba, siempre intoxicado. Salian de martes a sábado de un bar al otro, sin ofrecerle nada más que diversión. Ella había aceptado poniendo de lado el amor universal, rendida a todo placer y sin poner el más mínimo pero.

Hasta esa mañana de hace una semana en la que si bien no recordaba cómo había llegado hasta ahí, ni en qué momento se acurruco en un cartón bajo el techo de la panadería del Metro Juanacatlán, si recordaba el instante en que sintió su cuerpo demasiado estimulado desde afuera y su alma como una fosa de clavados sin agua.

Amanecía y pasaron con incienso y panderos, no la invitaron a seguirlos, ella se quito los zapatos y los persiguió hasta el Templo Are Krishna de la calle Tiburcio Montiel.

Canto, bailo y un hombre rapado y con una enorme barba blanca le hablo del Atma, el alma, la conciencia inmaterial que baña la existencia humana y la conecta con el infinito.

Así que hoy festejaba a Krishna moviendo la cabeza, sintiendo los resortes de su pelo negro rozando su cara por última vez.

Ciudad, Túnel, Humo. Parte 1

 

La entrada estaba repleta de puestos que hacían cada vez más estrecho el pasillo, además los techos de plástico bajaban lentamente empujados por el peso de la lluvia que caía  a cantaros haciendo bailar a unos abultados globos de agua sobre nuestras cabezas.

Entre más nos acercábamos al acceso, la multitud crecía llegando de otras decenas de pasillos y convergiendo en el nuestro, obligándonos a ir cada vez más lento.
Nuestro paso era ya de tortuga y el agua comenzaba a filtrarse por los lados de los improvisados techos.

El primer chapuzón cayó directamente sobre nuestros pies mojando desde los zapatos hasta el cinturón.

El segundo tuvo un mejor tino directo a nuestras cabezas para terminar de bañarnos con un agua fría y pegajosa.

La fila seguía sin moverse, mientras que los vendedores ambulantes subían el volumen de sus aparatos y de sus gritos. Se escuchaba simultáneamente una cumbia, el audio de una película porno, un regetón, la oferta de 2 chocolates por cinco pesos, la banda sonora de Rápido y Furioso y el llanto de una bebé de meses.

Así pasó media hora sin poder avanzar ni un solo paso, mi garganta comenzó a arder por un resfriado comenzando sin remedio.

Entonces sucedió. Sin entender cómo ni por qué, la multitud comenzó a caminar hacia atrás como una película corriendo al revés.

La Roma Cuántica

Queridos lectores:

Con emoción les comparto la próxima edición del Taller de Teatro Cuántico en la Colonia Roma, corazón de la actividad cultural de la Ciudad de Mexico.

Una casa de principios del siglo XX será el marco ideal para viajar desde el centro de nuestros átomos, hasta nuestra conciencia cósmica.

Los esperamos.

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Patch Adams y la Revolución del Amor

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Payasos en la Universidad Iberoamericana (Me incluyo aunque sin nariz roja)

Día soleado en el poniente de la Ciudad de México y especialmente luminoso en el auditorio principal de la Universidad Iberoamericana.

Mientras los asistentes esperábamos de cara al sol para ver a Patch Adams, los asientos eran tomados por payasos, por amorosos seres que se han unido a una causa que nada tiene de complaciente, al contrario, se trata de tomar las injusticias y el sufrimiento de la humanidad y transformarlo en alegría.

Patch Adams hijo de un militar estadounidense y criado en bases del ejercito por todo el mundo, nos cuenta que a los 17 años intentó quitarse la vida en tres ocasiones. Se había dado cuenta que la democracia, la religión la ley y todo en lo que estaba basada su sociedad eran una mentira.

Afortunadamente no es muy bueno suicidándose y lo que decidió a partir de ese tercer intento fallido por matarse, fue ser feliz todos los días por convicción, por decisión.

Estudio medicina como forma de ayudar a los demás. En la carrera se dio cuenta que ninguna profesor enseñaba compasión y que el sistema médico de su país es un negocio por el que cientos de miles pierden sus casas cada año.

Mientras que los médicos al desahuciar a un paciente, simplemente pasaban al siguiente, Patch los abrazaba y los hacía reír.

Una alumna de Psicología le pidió un consejo para poder sobrellevar el dolor que sentía cada vez que visitaba a niños enfermos. Patch responde: “solamente piensa que es un niño y está vivo, todo lo demás no tiene importancia”

De acuerdo con Patch, no importa si al que se visita es un niño con una enfermedad terminal o un condenado a la pena de muerte, si está vivo es suficiente para influir, transformar, cambiar, trascender. La enfermedad es circunstancia ,de todos modos,  ninguno de nosotros sabe si estará aquí mañana.

Patch Adams postula que dado que la sociedad está enferma y los gobiernos promueven la violencia en todas partes del mundo, lo que habría que hacer es curar a la sociedad y de esa forma aliviar la salud mental de los seres humanos y no solo lo postula, si no que lo lleva a la practica cada minuto, de cada día de su vida.

Gran día para mi. Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer a alguien que ha cambiado al mundo para siempre.

Patch Adams
Patch Adams

 

 

 

 

Video Yosomos en la Universidad Iberoamericana

Queridos lectores:

Gracias a mi querido amigo Jaime Langarica por la grabación, hoy les puedo compartir el video completo de la presentación de mi libro Yosomos en la Universidad Iberoamericana el pasado 15 de enero.

Tuve el honor de que  Ana de la Macorra y el Doctor Luis Miguel Martínez, hayan sido tan generosos en presentar el libro de una forma tan emotiva. Los invito a comprobarlo escuchando sus palabras y a por supuesto a leer Yosomos

Acá les dejo el link para su descarga.

Libro Yosomos

Gracias y un abrazo para todos.

 

 

1994 1 2014 43

En 1994 México era un lugar más seguro de lo que es hoy. Si bien comenzaba el conflicto en la selva de Chiapas y se había asesinado a un candidato presidencial, no se descubrían fosas con cadáveres ni se desaparecía por millares a las personas.

Con al menos una excepción: mi hermano Jacky, Jacobo Grinberg Zylberbaum.

20 años han pasado y en resumen ninguna autoridad ha dado con su cuerpo, ni con un solo signo de vida.

Y nos duele a tantos y nos duele tanto todavía.

En 2014 la lista oficial de desaparecidos suma ya decenas de miles y basta leer las noticias para saber que los cadáveres aparecen por cualquier rincón del país. Y cuando parecía que nos habíamos acostumbrado, cuando solo quedaba no despertar ya más de tanta anestesia espesa y roja, el estado asesina a 6 y desaparece a 43 jóvenes estudiantes de  Ayotzinapa, Guerrero.

El dolor y las matemáticas, el luto y los números son incompatibles. Sin embargo cierro los ojos y trato de multiplicar la incertidumbre y la desesperación experimentada por una familia, mi familia,  por 43.

1 X 43

Operación macabra que solo lleva a sentir desesperación.

Pensaba esto ayer caminando por las calles de una ciudad indignada, cuando una estudiante que repartía pequeños papeles, solo media cuartilla, me entrego 1 e inmediatamente salió disparada, huyendo, o quizás volando, ya que al leer lo que me dio dude de su corporalidad.

No viene firmado, se trata de palabras desnudas. Palabras que flotan en un país que ha perdido tanto, que ya también ha perdido el miedo.

“Debajo de la tierra yacen unos pequeños zapatitos, sin nombre ni rostro, junto a ellos ropa desconocida, fosa tras fosa la misma imagen, solo números, una estadística más, manipulada para ocultar un ancestral dolor ¿Qué importa? ¡ No son los normalistas ! Para qué indagar su historia? ¡Quienes son da lo mismo! ¿Verdad?

Los Abarca caen. Un títere más cuyas cuerdas fueron cortadas para distraer mientras el titiritero se burla del engaño. ¿Hasta cuando seremos ingenuos espectadores de un rojo espectáculo lleno de poder y hastío? ¡Claro es fácil negar el apoyo a quienes -con rabia- desentierran zapatitos en busca de un hijo o una madre! ¿Y cuándo sean nuestros hijos, también entonces, seremos indiferentes?”