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Próximos Eventos

Queridos lectores:

Nos adentramos a 2022 deseando trascender y compartir por los medios disponibles nuestros talleres y conferencias, con la finalidad de:

1- Compartir una nueva visión de la realidad basada en las propuestas científicas, principalmente la Mecánica Cuántica y la Teoría Sintérgica. Destacando la participación fundamental que tenemos cada uno de nosotros, en la construcción de la experiencia.

2- Resaltar la participación indispensable que cada uno de nosotros tiene, en la construcción de una forma más conciente de vivir y relacionarnos, procurando equilibrio y paz para nosotros y el mundo.

3- Experimentar a la conciencia como precedente a la realidad y no al revés, recuperando el papel protagonista y determinante de la misma.

4- Esparcir una visión optimista de futuro para un momento que en muchos aspectos sigue siendo complicado para muchos de nosotros.

Así que tenemos en orden cronológico la conferencia interactiva Más Allá del Yo vía Zoom el sábado 29 de enero a las 8:00 de la mañana.

El Teatro Cuántico en su edición el tiempo de regreso en Metepec Estado de México el domingo 20 de febrero de 2020 desde la 10 de la mañana. Por favor descarga el folleto con toda la información.

Y para cerrar febrero, el Taller de Teatro Cuántico en su edición La Luz el sábado 26 de febrero desde las 10 de la mañana en la Ciudad de México.

Informes e inscripciones a todos los eventos en yosomos@gmail.com y por mensaje al +52 5518474198.

Además aquí en el blog, disponibles siempre y de forma totalmente gratuita, tenemos artículos científicos, relatos, videos y conferencias, te invitamos a suscribirte sin costo para recibir un correo cada vez que publicamos. Por favor haz clic aquí: https://yosomos.wordpress.com/contacto/

Les dejo por último algunas fotos de la última edición del Teatro Cuántico en el Laboratorio del Amor en la la Ciudad de México de México. Saludos y seguimos en contacto.

2022 o El Año Que Nos Volvimos Híbridos

Con enorme emoción cuento los días para regresar a ser un profesor presencial, a ver caras y cuerpos completos, a dejar de lado los entornos virtuales, a poder decir: apaguen sus teléfonos y guárdenlos junto con sus computadoras y tabletas en sus mochilas.

Se acerca el momento en el que solamente estaremos en un solo lugar, concentrados en lo que decimos, en lo que dice el otro, en las ideas que surgen del debate y la atención profunda.

La oportunidad de comer algo y tomarnos un café con los colegas, de reencontrar a los que han sido parte de nuestra vida profesional y hasta sí se puede, jugar una partida de dominó entre las clases.

Pasar el día enseñando, estudiando, charlando y hasta meditando, en medio de los jardines con algunos alumnos y profesores.

Como habrán adivinado la realidad es completamente distinta.

Los tapabocas obligatorios nos dejan sin saber muy bien a quién ya conocimos, los cuestionarios y filtros de salud son barreras, la invitación a quedarse el menor tiempo posible , cambia la calma por la prisa, los colegas vulnerables siguen guardados y la Casa de Meditación sigue, inexplicablemente sin abrir sus puertas.

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a las clases a distancia, la nueva ola viral nos presenta el formato híbrido.

Consiste en tener a parte de los alumnos en la clase con mascarillas como tú y a la otra parte en cuadritos de video desde algún otro lugar del planeta.

Hablas a los presentes, sin olvidar a los que desde lejos proyectan su cara en un pizarrón futurista, mientras una cámara sigue mientras tus pasos de un lado al otro de la clase.

Todos inevitablemente tenemos prendidos y usamos todos nuestros dispositivos y ya no importa en dónde estén nuestros cuerpos. Hasta que de pronto captamos que no somos personajes de una serie distópica estilo Black Mirror y que no estamos en el futuro. Esto es el presente, nuestro aquí y ahora o lo que queda de él y lo estamos viviendo.

Increíble pero nos adaptamos una vez más y no sabemos si festejar lo maleables que somos (ahora le decimos resiliencia) o llorar por una forma de vivir que no parece que vaya a regresar.

Si la vida está en otra parte como dice Milan Kundera, me gustaría saber en dónde y si la vida es lo que describo en estas líneas, habrá que mutar a una existencia híbrida, no del todo deseada, pero indispensable, al menos durante el año que comenzamos.

Bienvenidos al presente.

75 Años Cumplirías Jacobo

Antes de los cincuenta años ya habías publicado 50 libros con los cuales transforma cada vez más vidas y mentes. El 12 de diciembre de 2021 cumplirías 75 años y uno se pregunta: ¿Cuánto más hubieras hecho si te hubieran dejado?

La legión de seguidores y fans de lo que postulas, crece todos los días. Eres referencia para investigaciones científicas, encabezados en periódicos de todo el mundo, merecedor de un premiado documental con tu vida y estrella de las redes sociales, con decenas de grupos de estudio, que desmenuzan a diario tus disruptivas ideas.

Hace ya mucho tiempo que algunos nos resignamos a no verte regresar. Para superar el lento y doloroso proceso, en mi caso al menos, la cura llegó volviendo a leerte, a meditar como me enseñaste, a tratar de explicar lo asombroso de tu trabajo, a todos los que he podido y creando Yosomos y todas sus ramificaciones.

La respuesta más significativa a tu perdida, hermano mayor, vino al descubrir, que nadie nunca podrá arrebatarme lo que juntos vivimos, experimentamos, conocimos y descubrimos.

Además, nadie me puede quitar el gusto de seguir festejando tu cumpleaños cada 12 de diciembre. Aunque no haya pastel, he encontrado una mejor manera de celebrarlo, compartiendo el lugar de donde vienen tus ideas y hacía donde apuntan, experimentando con los demás la interconexión y sintiendo a la conciencia antecediendo a la materia.

En mi ciudad y después de años de interrupciones incluida una pandemia, regresa, justo el día que cumples 75 años, el 12 de diciembre de 2021, el Teatro Cuántico. Por si fuera poco, nos invitan los miembros del Laboratorio de Amor de la Colonia Narvarte. Créeme, te hubiera encantado conocerlos a ellos y a su lugar.

Y aunque a la distancia tus ideas siguen siendo innovadoras, hay algunas cosas que se van asumiendo cada vez más. Destaca la increíble interconexión y corresponsabilidad entre todos los que habitamos nuestro planeta y la forma en la que, para bien o para mal, dependemos los unos de los otros. O los últimos hallazgos de la física experimental que borran las fronteras entre la materia y la energía. Cada día eres mejor comprendido y más aceptado.

Aunque para mí, tu mejor lección es el destacado papel que le das a la creación de la experiencia y nuestra función activa en la construcción de ese proceso.

Festejamos entonces la ruptura de los moldes mentales que nos aprisionan y la enorme libertad que eso nos otorga.

Qué compense todo eso, al menos en una mínima parte, las 75 velas que te mereces.

Feliz cumpleaños querido Jackie, Jacobo Grinberg Zylberbaum.

(Inscripciones también al 525519545906 y escribiendo a yosomos@gmail.com)

Entre Momentos

Regreso a la universidad en la que doy clases y que no había pisado en más de 20 meses, para no sin sorpresa ser recibido por un clown, montado en un monociclo y repartiendo tapabocas a todos los curiosos que emocionados aplaudimos con una sonrisa que traspasa nuestras caras cubiertas.

En la sala de profesores me reciben colegas emocionados de volver a encontrarnos, frente a las fotos de los que tristemente se nos adelantaron. Juntos tomamos ese café que solo ahí sabe tan bien.

De un vistazo los salones nuevos ya no son los mismos, si no que combinan, alumnos presenciales y a distancia, gracias a una cámara que sigue al maestro y a un pizarrón especial para el mundo físico y digital.

¿Regresaremos algún día a ese mundo desconectado en el que los celulares se quedaban apagados y solamente había una conversación, la del aquí y ahora?

¿Acaso esa presencia digital, ese perfil, ese avatar nos acompañará por siempre?

Ojalá que no y que sea una transición y no un cambio completo de época. Aunque lo dudo. Estamos cómodos detrás de las pantallas, siendo casi sin ser o al menos sin estar.

Abro una clase y me encuentro por a dos ex alumnos, hoy amigos, que con emoción recuerdan las aventuras escénicas construidas antes de la pandemia. Sin planearlo, les doy unos consejos y hacemos un ejercicio de actuación. Salgo y por el pasillo me encuentro a varios de mis colegas. ¡Nos emocionamos tanto por vernos de nuevo!

Cruzo el jardín para visitar de nuevo la Casa de Meditación y sigo hacia las canchas deportivas en donde decenas de jóvenes juegan fut, tenis, pádel, basquet y otros más entrenan atletismo.

Miro desde arriba mi universidad y me pregunto.

¿En qué momento lo normal se volvió tan extraordinario?

Shaike

Les presento la sensibilidad de un músico transmitida en su primer videoclip: «Floating Somewhere», una verdadera delicia de alta producción, basada en la libertad y la creación.

El trabajo en video de Cecy Amkie y la belleza desplegando su talento en la danza improvisada por Elian Wigisser, construyen una pieza audiovisual deliciosa y única.

La elección de filmar dentro de las murallas del Ex Convento del Desierto de los Leones, dan un toque místico, al trabajo de los tres jóvenes artistas.

Y ser papá de Shaike, tengo que decirlo, me llena de orgullo por ver plasmado esfuerzo y dedicación de una manera tan sorprendente.

¡Qué lo disfruten!

https://open.spotify.com/embed/track/6lXZNwApD2FZ4Yn5kGW6MJ

¡Victoria!

Lo logramos!!!!!!!!!

Gracias a todos por firmar y compartir nuestra petición.

Ahora a cuidarnos y a disfrutar la compañía y presencia de nuestros compañeros y maestros.

Lo logramos!!!!!!!!!Gracias a todos por firmar y compartir.Ahora a cuidarnos y a disfrutar la compañía y presencia de nuestros compañeros y maestros.

http://chng.it/z5JCSzhmhB

Sócrates 308 Nueva Edición

Perdonen queridos lectores que no ponga una fecha exacta a lo que voy a contar, pero estamos hablando de principios de los años ochenta y no creo que tenga importancia, pues voy a recrear un domingo cualquiera en la casa donde nací y crecí.
Dedicado a mi familia toda con todo mi cariño.

Sócrates 308

La televisión Sony Triniton comprada por mi padre en el barrio de Tepito transmitía a todo color y a mayor volumen, la final del Abierto de Estados Unidos, entre Jimmy Connors e Ivan Lendl. Eran la dos de la tarde y habíamos llegado hace unos minutos desde el frontenis del deportivo a la casa de Polanco: mi padre Abraham, mi hermano Dani y yo de unos catorce años.
Mi mamá Kemy, junto con Petra -la nana de todos- ponía la enorme mesa.
El menú de los domingos era siempre el mismo: para empezar consomé de pollo y luego arroz a la mexicana, frijoles, carne deshebrada con mole y tortillas, muchas tortillas. Solamente cuando Petra se tomaba varios días de descanso, mi papá iba por unas carnitas con chicharrón al famoso Grano de Oro. 
Pero hoy Petra sí que estaba y se notaba por su mal humor, hasta que llegó mi hermano Jerry recién casado con su esposa Esther, para dibujar en su cara morena un sonrojo de alegría mientras abrazaba a su “gordito.”
Se escuchó por primera vez aquella tarde la pregunta habitual:
-¿ Va a venir Jackie (Jacobo) ?
-No sé, contesto Kemy, con ese muchacho nunca se sabe.
Dani y yo corrimos a enseñarle nuestra nueva manopla de béisbol Palomares a Jerry y salimos los tres disparados al jardín para unos lanzamientos, mientras Bucky el perro corría como loco tras la pelota de cuero.
Mi padre no podía despegar la vista de la tele; la vida le había quitado a su dios en Polonia, a su gran amor en el quirófano y la poca cordura que le dejó estaba ligada a su dosis diaria de litio que lo mantenía en un estado bastante apático y alejado de la realidad, aunque siempre mejor que durante sus brotes psicóticos.
Nathán apareció en la puerta, venia de recoger a Liz su novia y fue directo a la cocina a abrir las ollas. Petra se volvió a enojar ante la invasión.
– ¿Qué hay de comer para mí? Sabes que estoy malo de la panza.
– Uy que novedad. Pues hay arroz y te guardé pollo del consomé.
– ¿El arroz tiene ajo?
– No. Mintió Petra.
Nathán y Liz fueron a saludar al patrón, que mientras los besaba no despego la vista de la pelota que iba de un lado al otro de la pantalla.
– ¿Va a venir Jackie?
– Con tu hermano nunca se sabe.
Para entonces se habían hecho las tres de la tarde y todos nos moríamos de hambre.
– ¿Esperamos a Jackie?
– No voy a esperar toda la tarde, además se me van a enfriar las tortillas. Gritó Petra.
– A comer. Dijo mi mamá.
Inmediatamente nos sentamos a la mesa a devorar las delicias domingueras.
Comíamos mientras la tele pequeña del comedor, transmitía ahora, el duelo entre Lendl y Connors.
– Lendl se parece al conde Drácula.
– No sabía que en Transilvania hubiera canchas de tenis.
– Muy bien. ¡Qué bola! Gritó mi padre mientras Connors lograba su primera bola para partido.
– Muy bien Jimmy, los veteranos sabemos jugar mejor que los novatos.
Connors escuchó a mi padre y se hizo con el trofeo, pero la tele no se apagó, tuvimos que ver los comerciales de la Rubia Superior y esperar a que Jimmy alzara la copa para que la tele finalmente se callara. Para entonces Jerry dormía en un sillón mientras que Liz, Kemy y Esther se tomaban su café turco, hasta Nathán se animo a probar un poco.
– Solo para que Kemy me lea la taza.
-Una, dos y tres vueltas, ahora lo dejamos asentar.
Las tazas de las mujeres estaban llenas de estrenos, visitas y en el fondo del asiento dinero, pero la de Nathán tenía forma de intestino y mi madre no supo muy bien qué inventarle.
– ¿Y Jackie a qué hora llega?
– Si es que llega.
Mientras tanto Dani, 2 años menor que yo, jugaba con Buckie y conmigo béisbol, hasta que el vidrio que dividía el jardín con el comedor fue atravesado por una de mis mejores pichadas.
Se acabó la lectura del café y hasta la siesta de Jerry. Mi mamá nos gritaba sin parar. Por suerte en ese momento entró Jacobo.
Vestía una camisa oaxaqueña blanca con cintas de colores y nada más importó.
Todos a saludarlo, mi padre el primero, saliendo al fin de su tristeza al ver a su hijo mayor.
Jacobo nos abrazó a todos y se sentó en la mesa . Mientras saboreaba la comida de Petrita nos dijo sin más.
– En Cuernavaca estamos enseñándole a los niños a mirar con las manos.
– ¿A ver con qué?
– Les tapamos los ojos y les enseñamos a mandar al cerebro el mismo estimulo que envían con los ojos pero con las manos. Porque en realidad no vemos con los ojos, las imágenes son tan solo un producto de nuestro cerebro, lo único que hay que hacer es cambiar el canal de entrada.
Nadie creyó ni comprendió algo que a Jacobo le resultaba tan natural y obvio, pero ninguno habló.
– ¿Me enseñas a ver con las manos? Rompí el silencio.
– Claro, contestó.
Más de veinticinco años después las cosas aparentemente han cambiado mucho. Entre otras cosas, Abraham ya no está con nosotros y la casa de Sócrates 308 se convirtió en un edificio.
Pero Petra sigue cocinando en Tlaxcala, Nathán sigue teniendo problemas de digestión, Jerry es un experto en siestas y en jugar con los niños, Dani es de los pocos jugadores de frontenis en México con menos de setenta años, Kemy nos sigue leyendo la taza de café turco y yo cambié la raqueta por la pala de Padel Tenis, así que sigo lanzando pelotas contra los cristales.
Pero eso si, todos nos seguimos preguntando:
– ¿Va a venir Jacobo?

Foto: cortesía de Dan Grinberg Preciado.

Túnel y Pandemia.

Saliendo de un largo túnel esas fueron las primeras palabras que a través de un pequeño pizarrón borrable me comunicó Swami Ramashwarananda Guiri Maharaj cuando hace 10 años nos recibió en su casa de Puzol  Valencia. Frase muy extraña cuando uno espera un encantado o un mucho gusto, pero tenía razón. Yo recién salía de un luto por un hermano desaparecido.

Continuó escribiendo en su pizarra infantil ya que estaba en un voto de silencio: «Vienen tiempos difíciles y entre más seamos, mejor».  Cuando lo dijo supe que sería verdad.

Leemos las noticias de España y nos conmocionamos. Vemos lo que sucede en México y lo que se nos vaticina y nos estremecemos. Leemos acerca de lo que sucede en el mundo entero, lo que nos espera y nos sentimos superados.

Nos encerramos en casa esperando que alguien controle la situación allá afuera. Sin remedio nos desilusionamos mientras los afectados sufren lo indescriptible, los médicos  y las enfermeras entregan el alma y los planes de millones de personas se hacen pedazos.

Incertidumbre arrasando con toda nuestra seguridad, nuestras organizaciones y la forma en la que pensábamos que el mundo se regía y se conducía.

Honestamente no sabemos cuánto tiempo más vamos a estar en cuarentena y tampoco tenemos claro, que eso vaya a salvarnos de las consecuencias del esparcimiento del Covid-19.

Me queda claro que estos son los tiempos difíciles que por cierto apenas comienzan.

Pero. ¿Quiénes somos los que necesitamos ser más?

La respuesta ante un panorama tan poco claro, cambiante e incierto es la fe, los que tenemos fe.

Y no me refiero a alguna de las religiones que podemos seguir  o no.

Hablo de una fe que nos hace saber qué de cierta forma, encontraremos la manera, no solo de parar a la enfermedad, si no, incluso de salir fortalecidos.

Habrá una luz  al final del túnel al que entramos de golpe todos y desde cualquier parte de la tierra.

No soy matemático, tampoco pesimista, pero si la propagación del virus es exponencial, tendríamos que reducir a números cercanos a cero los contagios. No creo que eso nos tome menos de un año. Y la vacuna dicen los optimistas no llegará antes de 18 meses.

¿Cómo es que puedo hablar de fe entonces?

De fe se habla cuando la objetividad solo da muy malas noticias, pero la esperanza nos empuja a resolver, con la certeza de que, de algún modo, todos juntos saldremos adelante.

Enormes abrazos a todos y mis mejores deseos desde la Ciudad de México

PD: A continuación la liga a la entrada de la que hablo: https://wp.me/pzaQa-7x