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Estreno Más Allá del Yo

Queridos lectores:

El pasado sábado 17 de octubre de 2020 tuvimos el estreno de la primera conferencia interactiva: Más Allá del Yo, con participantes de Chile, Estados Unidos y México.

Aprendimos, meditamos y reflexionamos, acompañados por un grupo increíble, capaz de interconectarse de manera profunda a pesar de la distancia.

Viajamos impulsados por el corazón, desde el centro de nuestro ser, hasta la red de consciencia universal.

La buena noticia es que tendremos una segunda oportunidad para disfrutar la conferencia vía Zoom y por lo tanto disponible en todo el mundo. La cita es el próximo sábado 7 de noviembre de 2020 a las 10 de la mañana hora de México.

Nos centraremos en dos ideas centrales de la Teoría Sintérgica de Jacobo Grinberg Zylberbaum:
-El yo sin fronteras
-La no localidad de la mente.

Vamos a comprender que las barreras individuales de nuestra mente son imaginarias para comenzar a construir verdaderas redes de amor, usando las autopistas de la conciencia universal que siempre han estado ahí.
El “yo colectivo” , el “yosomos” como lo he llamado, es real, te invito a demostrarlo juntos
Reserva tu lugar escribiendo al 5518474198 o al correo yosomos@gmailcom

Te esperamos

Más Allá del Yo

El sentimiento contrario al amor no es el odio como se piensa. El sentimiento contrario al amor es el miedo. Precisamente el miedo que nos paraliza frente a las injusticias,  que nos congela en nuestra zona de confort, que nos dice al oído que nada va a cambiar y sobre todo, que nos aísla. El miedo se combate compensando , como en una balanza, con su contrario, con el amor.

La buena noticia es que podemos hacer crecer nuestra capacidad amatoria con diversas técnicas entre las que destaca la atención plena y la meditación.

Se vence al miedo, a ese gran enemigo con la respiración, con la plena conciencia de nuestro cuerpo, nuestro ser y sobre todo de nuestra presencia.

Nuestra especie ha vencido el miedo a lo desconocido y gracias a eso hemos bajado de los arboles, salido de las cuevas, manejado el fuego y vencido miles de desafíos hasta llegar a dónde estamos.  Se dice que el motor es el odio y la guerra, cuando en realidad siempre ha sido el amor, por la vida y por los nuestros, el que nos impulsa.

Albert Einstein, probablemente el genio más grande de todos los tiempos decía:

Un ser humano se siente a si mismo como algo separado del resto; esto es una ilusión es como una prisión, nos limita a nuestros deseos personales y a tener afecto por unas pocas personas cercanas.

Es necesario liberarnos de esta prisión, ensanchando el circulo de nuestra compasión para incluir a todo lo viviente y a la naturaleza entera.

Y tenía razón. Hoy sabemos que ante el peligro, por ejemplo de una pandemia, o nos salvamos todos o simplemente, no nos salvamos.

Estamos interconectados a nivel corporal cómo organismos vivos que somos pero también a nivel mental.

Hoy más que nunca necesitamos ser consientes de esto ya que no somos los primeros en descubrirlo.

Hay corporaciones, partidos políticos y gobiernos que acceden a la red de interconexión que existe entre todos nosotros para manipularnos. Así logran vendernos, productos y servicios inútiles y encima políticos tóxicos.

La mente colectiva puede ser intervenida.  Ya lo fue de hecho, con el plebiscito del Brexit y con las elecciones del 2016 en Estados Unidos. Todo de la mano de nuestras  aparentemente inofensivas redes sociales.

Necesitamos entender que las fronteras individuales de nuestra mente son imaginarias y comenzar a construir verdaderas redes de amor, usando las autopistas de la conciencia universal que siempre han estado ahí.

El yo es una idea decía Jacobo Grinberg Z en su ultimo libro publicado, si esto es verdad, considero entonces que el “yo colectivo” , el “yosomos” como lo he bautizado, es real.

Les dejo una meditación:

¿ En dónde somos?

Ponte en un lugar cómodo y sentado en postura de meditación o en una silla, en cualquier caso con la espalda recta.

Cierra los ojos y respira profundamente

Mírate meditar, y a continuación visualiza al yo que te ve meditar, para después mirar al yo que ve meditar al yo que te ve meditar…

Sigue así como si tu ser fuera una matrioshka, una muñeca rusa que dentro contiene a otro muñeca, que dentro contiene a otra muñeca.

Y si algún pensamiento se atraviesa, observa y regresa a tu respiración y de ahí a la visualización.

Cuando así lo decidas pon tu atención en tu respiración, disfrutando cada bocanada de aire, quédate así todo el tiempo que quieras antes de abrir los ojos.

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Juanacatlán

Hacía varios años que la Avenida Juanacatlán de la Colonia Condesa había cambiado su nombre por el de Alfonso Reyes el ilustre escritor vecino del barrio. Pero en mi familia la calle sería siempre Juanacatlán ya que ahí mi abuelo había construido con el dinero del premio mayor de la Lotería Nacional, un singular edificio de  departamentos justo al lado de la gasolinera de la esquina con Tamaulipas. Mi padre había heredado uno de los departamentos y a su vez se lo había regalado a (Jackie) Jacobo. Esta historia comienza precisamente ahí a finales de los años setentas.

Yo, de once años, estoy sentado intentando hacer flor de loto en el centro de la cama. Encima de mi se alza una estructura piramidal de metal que me conecta con las estrellas mientras una máquina sacada de la serie Perdidos en el Espacio emite Ondas Alfa con una frecuencia de 8 –12 Hz para provocar estados de relajación. Procuro seguir las instrucciones de mi hermano que para entonces había abandonado la meditación trascendental y experimentaba una técnica tibetana que consiste en aspirar por la nariz mientras imaginamos que el aire entra por el ombligo y exhalamos igual por la nariz imaginando que el aire sale por la cabeza disparado como un  cohete. Además imaginamos que entra un problema con la inhalación y así mismo es expulsado por la exhalación. Si el problema es muy grande hay que repetir varias veces el proceso. Es una meditación para alejar las preocupaciones y aunque por supuesto no sirve para solucionar los problemas, si ayuda a abordarlos con más tranquilidad.

Inhalo la bicicleta Bennoto de velocidades de mi hermano Nathán que me robaron por un descuido y la exhalo.

Inhalo el examen de matemáticas que había reprobado y lo exhalo.

Inhalo a Ilana, la más guapa de mi clase y que no me hace ningún caso y la exhalo.

Inhalo las salvajes peleas a golpes con mi hermano Dani y las exhalo.

Inhalo los gritos de mi papá a mi mamá y los exhalo.

Inhalo los gritos de mi papá a mi mamá y los exhalo.

Inhalo los gritos de mi papá a mi mamá y los exhalo.

No puedo pasar ese momento de la meditación y corro a ver qué hace Jackie, que ha escuchado mis pasos desde la sala y  me propone tocar los bongos, toma un par, me da otro a mi y nos sumergimos en un universo de ritmos que nos mantiene tocando los pequeños tambores por más de una hora. Y nada más importa, de hecho nada más existe, solo dos hermanos jugando a ser percusionistas.

Tocan el timbre, vienen por mi, con tristeza me despido y mientras bajo las escaleras se que algo ha cambiado.

Desde entonces llevo conmigo un refugio portátil para cualquier situación y lugar del mundo donde me encuentre. Aún hoy con otros problemas y otras preocupaciones, medito, paso tiempo conmigo mismo, estoy solo en el aquí y ahora. Y ese mismo aquí y ahora lo comparto con mis actores actuando en el escenario o con mis hijos jugando en el parque (es lo mismo jugar y actuar). Entonces soy yo de nuevo porque he dejado de ser, al menos por unos instantes, incluso yo mismo.