Aquí, Ahora y en Febrero en México

Hola querid@s lector@s:

Una bitácora como Yosomos, tiene en cierto modo el papel de comunicar los Yos de cada uno entre nosotros. También funciona para conectarlos con el pasado, con aquello que nos ha dejado una marca indeleble en nuestra experiencia, consciencia, cultura y forma de ser. Además es una plataforma para lanzar nuevas propuestas como el “Teatro Cuántico” o “Encontrando a Jacobo Grinberg”. Por si fuera poco, es un blog que se hace con el que lee y con el que se decide a escribir un comentario o una experiencia. Y lo obvio, a lo que ya nos acostumbramos, pero que a mi al menos me sigue sorprendiendo, estamos en la Web. Es decir que podemos compartir desde cualquier parte del mundo, en cualquier momento.  Todo ello hace que Yosomos se halla convertido en el centro de todas mis actividades, memorias y planes.

Sin embargo no sería posible si no estuviéramos viviendo un momento asombroso. Por ejemplo: a mi hijo de cinco años ya no le interesa la TV, prefiere ver el programa que quiere en el momento que quiere desde Internet y ya no le gusta hablar por teléfono sin cámara, pues no podría jugar memoria con su abuela a más de quince mil kilómetros de distancia.

Hugo Hiriart parodia a un director de teatro que quiere dirigir una obra por teléfono, la obediente actriz termina cayendo del escenario.  Aunque a lo mejor hoy en día sería posible -aunque dudo mucho que deseable- dirigir escena desde la distancia.

¿Y qué pasa con el aquí y ahora? Parece que pierde cada vez más importancia. Trabajamos a distancia, tenemos reuniones en Skype, quedamos para comer usando una cámara Web…

¿O será qué debido a todos esos cambios valoramos más estar presentes en el presente?

Amo al teatro entre otras cosas por la obligación de situarnos en un mismo espacio y en un mismo tiempo a los que interpretamos y a los que miramos. Me gusta el ritual milenario de ser otro y me encanta la forma en que al final siempre se conecta con el Yo del que mira y del que es mirado, al mismo tiempo que esos Yos se transforman y no vuelven a ser iguales una vez que las luces se apagan señalando el final de la función.

Para este año que viene no voy a guardar en secreto mi propósito-deseo principal, no, esta vez se lo voy a decir a todo el mundo.

¡Quiero hacer teatro!

Y un paso en ese sentido, es inaugurar dentro del blog la pagina de “Teatro Cuántico en México” (A la cual se puede acceder haciendo clic en la pestaña situada en la parte superior)

Espero tener oportunidad en México, en Barcelona o donde el trabajo nos lleve, de  hacer realidad mi propósito-deseo acompañado de ustedes, pacientes lectores.

Monterrey, Guadalajara, DF, Saltillo y Torreón,  prepárense.

Les deseo a tod@s que sus propósitos y deseos se cumplan multiplicados al cubo.

Un gran abrazo.

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