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Video Teatro Cuántico II

Video Teatro Cuántico II

Un año después de estrenar la primera parte del taller, tuve el gusto y el honor de presentar por primera vez la segunda parte en Valencia en un reencuentro con mis grandes amigos de Phi Educacional.

Estos días finalmente tuve algo de tiempo para hacer una modesta edición del material en video, espero que la disfruten tanto como yo.

Buenas noticias: viene el taller uno en la Ciudad de México el 3 de marzo, en Guadalajara el 26 de marzo, en Los Cabos el 2 de abril y el taller de Teatro Cuántico© II en Guadalajara el 27 de marzo y en Los Cabos el 3 de abril, ya te puedes inscribir desde ahora en el correo: yosomos@gmail.com

Y este viernes concluimos la primera edición del Taller para jóvenes en El Centro Educativo Habitat de Metepec, con una retroalimentación maravillosa de los participantes.

Un abrazo desde la ya no tan fría Cuajimalpa  al poniente de la Ciudad de México.

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Mar, montaña.

Mar, montaña.

Lunes 25 de octubre de 2010

Voy de Valencia a Barcelona, en un tren retrasado en el horario y en el tiempo.

De mi lado derecho el mar se asoma de vez en cuando a saludar, del lado izquierdo alguna montaña se dibuja lejana en el horizonte.

El mar cambiante se ríe de la montaña y ella inamovible suspira mientras el tren, el mar, las nubes y yo pasamos frente a ella.

¿Montaña o mar?

Vas de México a Europa y algo te lleva a trabajar en México, vas de España a México y algo te lleva a trabajar en Valencia.

Tantas olas, marea, espuma para volver al mismo lugar.

De pronto la montaña me sonríe:

-Quédate conmigo sin moverte, deja que los pájaros vayan y vengan mientras nosotros miramos quietos, silenciosos, firmes, arraigados.

Es lunes después de un fin de semana maravilloso en los cuales gracias a la invitación del Varanasi Ashram tuvimos la fortuna de despegar dos veces la nave de la segunda parte del Taller de Teatro Cuántico Dos.

Meses de reflexión por encontrar la forma de transmitir lo sutil a través de algo un poco tangible llegaron a buen puerto precisamente en el Puerto de Sagunto en la Comunidad Valenciana.

En el taller hablamos del mar aunque solo se puede mostrar la montaña, sin embargo el escenario se convierte en una playa junto a un acantilado en donde al menos llegan las olas de aquella inmensidad.

Mi corazón sonríe cuando se  da cuenta que Swami Rameshwarananda Guiri Maharaj se ha convertido en mi amigo entrañable y hasta imprescindible.

La noche del viernes nos fuimos a cenar, Swamiji (Como le llaman al Swami de cariño), Durga, Vasuveda y yo.

Un restaurante en la montaña con delicias italianas sirvió de marco para contarnos todo lo sucedido en estos cuatro meses que teníamos de no vernos. Celebremos la alegría de estar vivos y  juntos, hablamos de educación, de unión entre religiones, de México, de España, de esta maravillosa lengua que compartimos, de seguir colaborando…

Hablamos de mi hermano mayor, de cuando hace muchos años, se conocieron en Madrid y de como durante años Swamiji practico la “Meditación Autoalusiva” propuesta precisamente por Jacobo, me contó también de la influencia del trabajo de Grinberg Zylberbaum a lo largo de su propia trayectoria como educador de ya varias generaciones.

Yosomos esta como todos saben inspirado en la vida y obra de Jacobo e imagine que pensaría él de esta aventura conjunta entre dos proyectos que hasta hace pocos meses no sabían ni siquiera la existencia uno del otro.

Seguro le daría primero mucha risa, para después quedarse hablando toda la noche, por ejemplo, de la No Localidad de la mente humana.

Sentía orgullo, también responsabilidad, mañana se cerraría el Taller de Teatro Cuántico con la segunda parte, con la propuesta de experimentar también la Teoría Sintérgica, con la premisa de subir al Yo al escenario.

Me cuentan de su proyecto Templos 24 Horas en Valencia de conocimiento y unión entre las religiones.

Octubre es el mes del judaísmo y para noviembre la Comunidad Israelita de Valencia pasará la estafeta a los representantes del Islam en la ciudad.

En un mundo cada vez más dividido, dentro y fuera de países y cultos, un trabajo intenso por resaltar lo que nos une, por hacerlo más importante que las aparentemente insalvables brechas me parece urgente, plausible y sobre todo esperanzador.

Hable de los pormenores de mi llegada a México, destacando los logros, los planes, pero también los obstáculos y los retos inmensos a los que nos enfrentamos para continuar con el Proyecto Yosomos desde mi país.

Un delicioso pastel de chocolate cerro la velada.

Regrese a mi hotel para no dormir, para repasar el taller, la cena, las instrucciones de los ejercicios, los videos, las explicaciones…

Amaneció el sábado, desayune pan con tomate, jugo de naranja, queso fresco y café, metí lo necesario en la maleta y nos fuimos al taller.

Conecte la computadora a la TV y al sonido mientras llegaban los viajeros y con ellos los abrazos y la alegría de vernos otra vez.

Llego también Swamini Madhavananda Moyee Giri (Mataji ) muy entusiasmada por volver al escenario y para honrarnos con su presencia a bordo.

Poco a poco fuimos entrando a la magia de la escena, a los misterios de la materia, la masa, la energía y el observador no local del teatro de La Realidad.

–       Estos talleres que impartes son únicos pues encienden los dos hemisferios cerebrales de manera simultanea.

Me había dicho un amigo y a mi me encanto la idea para reforzarla aún más en esta segunda parte.

Usamos disfraces, vestuario, maletas, juguetes para acompañarnos en nuestra aventura.

Estábamos llegando al final del viaje sabatino, faltaba solo el último ejercicio, el más complicado y arriesgado, pensado precisamente para cerrar con broche de oro dieciséis horas que componen la intensidad de dos talleres

“Acción” dije y no había vuelta atrás, contenía la respiración hasta darme cuenta que estaba saliendo mejor de lo que esperaba. Lagrimas de emoción empezaron a aparecer, nos contagiamos, habíamos llegado a aquel lugar fuera del tiempo y el espacio en dónde reconocíamos nuestra esencia, estábamos ahí gracias al poder del teatro y no habíamos salido de la sala.

Durga me había escrito hace unas semanas para pedirme unos diplomas para los participantes. La petición me tenía muy entusiasmado y me devolvió la confianza en mi propio proyecto.

Gracias a todos los que pidieron su diploma, fue un honor para mi entregarlo al final del taller a tan destacado reparto.

Aterrice en mi hotel a darme el mejor de los baños, luego un tradicional kabab precedió unas muy buenas horas de sueño reparador.

El domingo mismo desayuno y ahora los nervios por la segunda función.

Salió todavía mejor, la generosidad, talento y entrega de los participantes provoco un “salto cuántico” de profundidad acompañada de mucha diversión.

Gracias a los viajeros de los dos días por permitirme transmitir, gracias por abrir su corazón y aceptar la invitación a este encuentro de arte, ciencia, reflexión y alegría.

El tren acelera mientras el mar se acerca a mi derecha y la montaña se aproxima a mi izquierda. Cierro los ojos  y me pregunto ¿ Qué hace este mexicano, judío, cohen y medio sefaradí, impartiendo un taller a miles de kilómetros de su casa, para participantes hinduistas vedantas españoles invitado amablemente por un amigo Swami?

Sonrío y se que estoy feliz. Abro los ojos cuando el tren sale de un túnel mientras el mar se acerca a la ventana derecha y la montaña se aleja por la izquierda.

–       Próxima estación…

© David Grinberg Preciado 2010

El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj. Episodio 2

El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj

Segunda parte

El camino lleno de naranjos nos lleva hasta el Varanasi Ashram mientras Durga nos explica la manera de saludar al Swami con las manos juntas y cerca del pecho. Nos cuenta además que con el Swami vive su madre que también se ha preparado para tomar los hábitos y ha sido nombrada Swamini o monja. Su nombre completo es Swamini Madhavananda Moyee Giri pero todos se dirigen a ella como Mataji y nosotros también podemos dirigirnos así a ella, lo cual le da a mi gastada memoria un respiro.

Bajamos del coche y al pasar un pasillo de plantas nos encontramos con un cuidado jardín en el cual destaca un pequeño lago.

-¡Que hermoso lugar!

Hacia nosotros a recibirnos viene Mataji , la saludamos y nos invita a entrar a la casa principal. Pasamos a una acogedora estancia y saludamos al Swami. Pronto el saludo tradicional con las manos juntas se convierte en un cariñoso abrazo que dice sin palabras:

–       David y Mery muchas gracias por haber venido.

Esta ocurriendo el momento que esperaba desde aquella propuesta telefónica.

–       Por favor siéntense.

–       Gracias por invitarnos.

El Swami se sienta frente  a un teclado y dos pantallas, una mira hacía él y otra hacia nosotros. Comienza a escribir

–       ¿Saliendo de un largo túnel?

Nunca me habían saludado de manera tan acertada y aunque probablemente había leído Yosomos, me sorprendo de su puntería. Solo puedo afirmar con la cabeza.

-Me gusta lo que propones con tu taller. Lo mejor es la interactividad y el rescate de la experiencia.

Para dejar claro lo más rápido posible la razón formal por la que estoy ahí, definimos fechas, número de participantes, necesidades técnicas y acordamos presentar dos talleres de Teatro Cuántico el 12 y el 13 de junio de 2010. Recibo autorización para difundirlos, aunque desde este momento los dos talleres quedan llenos y con las localidades agotadas.

–       ¿Tienen hambre?

Pasamos a la mesa. Comemos delicioso, aunque yo estoy más al pendiente de lo que me dice el Swami a través de un pequeño pizarrón borrable, en el cual anota sus palabras.

–       Te vamos ayudar en todo lo que podamos, cuenta con nosotros, vienen tiempos difíciles y entra más seamos mejor. El taller va a ser de dos días: un grupo de entre dieciocho y veintidós personas estará contigo el sábado y el domingo conmigo. El segundo grupo trabajará primero conmigo y el domingo contigo.

Intuyo pero no comprendo cabalmente las razones de su generoso apoyo. Sin embargo lo recibo con orgullo y con la esperanza y compromiso de que mi propuesta aporte y contribuya.

Aunque sigo un poco incomodo.

No se debe a que a nuestros anfitriones les falten atenciones, al contrario: la charla, la comida, la sidra, la alegría y la hospitalidad son abundantes. La razón de mi inquietud esta dentro de mi, más específicamente en mi pasado.

Cuando Jacobo mi hermano desapareció y los primeros meses y años corrieron sin encontrarlo ni a él ni a su cuerpo, la desesperación de la familia se hacía cada vez más insoportable y empezamos a aceptar visitar a todo tipo de religiosos de todos los credos. Todos sin excepción se valían de palabras ambiguas, cuya única intención era servir de consuelo a nuestros corazones desesperados. Sin embargo también servían para esconder la ignorancia absoluta de dónde podía estar y ni siquiera decían claramente si estaba vivo o muerto o simplemente que no tenían la menor idea. Mi enojo y escepticismo crecía con cada visita, con cada tomada de pelo, para decirlo con claridad.

Temía que aquella visita a Valencia terminará igual. Que cuando habláramos de lo que tanto esperábamos ambos, la ambigüedad flotará en el aire, haciendo insoportables las horas que nos quedaban.

Como leyéndome la mente nuestro anfitrión comienza a escribir las siguientes palabras:

-Yo aún no era Swami cuando conocí a tu hermano en Madrid en 1989. Iba acompañado de su hija Estusha y nos fuimos a comer juntos un día y luego de eso, no nos despegamos durante los tres días que duro el congreso al que asistíamos. A pesar de lo corto de nuestro encuentro, puedo decir que nos hicimos buenos amigos.

–       ¿Quieren Turrón?

–       Claro, estamos en Valencia.

–       En realidad solo comimos para esperar el postre.

–       Ja, ja, ja, ja.

–       Mmmmmmh buenísimos.

–       Prueba el de pistache

–       No creo que sea mejor que el de almendras que tengo en el paladar.

–       Voy a dejar pronto el voto de silencio.

–       En cinco minutos.

No es en serio, aunque por supuesto esconde una verdad, estoy desesperado por saber lo qué me quiere decir el Swami y no me puedo acostumbrar a las palabras escritas, pero nadie se ríe.

–       Era broma, lo siento.

Un amable rostro diciendo no tiene importancia se muestra.

–       Les apetece una infusión, la hacemos con hojas y hierbas de nuestro jardín

–       Por supuesto. Gracias

–       Estuvo delicioso

–       Tu hermano Jacobo jamás hubiera dejado a su hija Estusha, la amaba más que a nada en el mundo, nunca la hubiera abandonado. Yo lo se, porque él me lo dijo. Saber mucho puede ser peligroso. Y tu hermano sabía mucho más que cualquiera en su tiempo.

Por supuesto que no se qué paso con Jackie, si lo supiera, si hubiera una pista confiable que de señales de vida o de muerte no me guardaría la información ni un solo segundo. Sin embargo hay cosas que descarto por completo y la primera de ellas es la desaparición voluntaria.

Pienso en mi lectura unos días antes del “Yo Como Idea”, medito profundamente aprovechando el silencio en la mesa, acerca de la posibilidad, entendida por mi, de dar un paso más, de hablar de Dios Como Idea es decir, la unidad a la cual todos pertenecemos es también una idea, es también información, es finalmente, la Laticce, la matriz entendida como origen y modelo, la cual cambia y evoluciona con los diferentes Yos que por un lado la conforman pero que al mismo tiempo están conformados por ella.

La sola acción de pensarlo me dio miedo sin saber porqué. Aunque de pronto entiendo la razón. Algo tan simple puede ser considerado peligroso para los que viven de dividir a los seres humanos, en religiones, naciones, razas  y dioses. Si fuera cierto lo que digo, no les interesa que se anuncie, que se difunda. Es más fácil controlar a la gente con el dios todopoderoso que nos castiga si no obedecemos a quién dice representarlo y si encima acompañamos eso con dosis de odio al otro, el trabajo esta hecho. Además, si fuera cierto lo que entendí de la lectura, entonces también habría a quién le interese aplicar ese conocimiento para controlar a la población, si Dios se puede describir, también se puede aplicar lo que sabemos de él.

En la mesa se habla de los mejores platos de Valencia, de la India, de Barcelona, del País Vasco, de México y de Israel.

Nuestro anfitrión ha hablado ya de la desaparición. La verdad me pone muy mal tener que explicar que aunque me encantaría que así lo fuera, no creo que Jacobo este meditando en la punta de una montaña o que haya saltado a experimentar otra dimensión dejando para siempre a este mundo y a su hija.

Respiro.

Afortunadamente no fue necesario explicar nada.

Y pasamos el tema para comenzar a disfrutar aún más de la compañía. El Swami nos cuenta la aventura de haber nacido en España y estar llamado a convertirse en un monje de tradición hindú. Nos cuenta de su formación y de la cercana relación de su maestro con Albert Einstein y recuerdo un fragmento del libro del Dalai Lama (El Universo en un solo Átomo) en el cual el Representante del Budismo Tibetano declara: si la ciencia es capaz de comprobar absolutamente cualquier cosa que se contradiga con el budismo, el segundo tiene que cambiar sus puntos de vista. Celebro el coraje de un dirigente espiritual con millones de seguidores.

Nos hablan de su forma de vida y sus continuos viajes. Nos dice que Swami, Monje y Lama son sinónimos. Mataji nos da su opinión acerca del camino escogido por su hijo y lo difícil que resulto para ella asimilarlo.

Yo ya no me doy cuenta de que nuestro anfitrión escribe en lugar de hablar.

La tarde pasa imperceptiblemente.

Anochece y nos invitan a una meditación en la Capilla del Ashram, nos abrigamos y salimos para allá.

No hay instrucciones, tampoco mantras que repetir. Al cerrar los ojos me doy cuenta que no son necesarios. Calma primero y conexión con el todo después, son las sensaciones que me acompañan.

Antes de comenzar una ceremonia de adoración de imágenes, el Swami nos invita a salir de la acogedora capilla para acompañarlo de regreso a su casa. Mery y yo agradecemos no estar presentes en esa parte y sabemos que nuestra tradición judía es tomada en cuenta para evitar que posiblemente nos sintamos incómodos.

El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, nos cuenta de su proyecto “Espacio de Encuentro Interreligioso” que se lleva a cabo en Valencia durante este 2010. Y me facilita el siguiente enlace que recomiendo visitar:  http://sites.google.com/site/templos24horas/home

Me encanta el trabajo de unir diferentes tradiciones espirituales tomando lo mejor de cada una y cuento de aquel viernes de 1991 en el que Jacobo representando al judaísmo, se unió al Dalai Lama y a otras autoridades para desde la Catedral de la Ciudad de México, lanzar una poderosa oración por la paz. http://wp.me/pzaQa-1S

Reflexiono de nuevo sobre las palabras dichas hace unas horas por nuestro anfitrión: “Vienen tiempos difíciles, entre más seamos mejor”. ¿A qué se refirió con tiempos difíciles? Y ¿Quiénes somos los que podemos ser más?

Me contesto a mi mismo. Es muy fácil cambiar la autentica matriz que nos une y que algunos llaman Dios por el fanatismo laico o religioso, incluso por el nuevo fanatismo tecnológico que se asoma con cada vez más fuerza. Creo que finalmente la clave esta en la intención con las que se usan las herramientas, incluidas  las espirituales. Pensemos en un pueblo en guerra, este pueblo se puede conectar con esas fuerzas para pedir la paz o para pedir la destrucción de sus enemigos. La primera opción lo edifica y la segunda perpetúa el circulo de deterioro mutuo, comenzando por el que pide semejante deseo para el otro.

El verdadero trabajo está en la intención, en asumirnos como responsables y hacedores de la realidad que vivimos. Hoy en día hasta la ciencia nos dice que se terminaron los observadores pasivos, en realidad nunca han existido, millones de personas toman miles de decisiones pequeñas y grandes cada día, la suma de todas ellas y no otra cosa, conforman nuestra auténticamente interactiva realidad.

Y somos pocos los que estamos dispuestos a asumir la libertad y el compromiso que esto representa.

Se habla, se escribe, se suspira, se piensa, se ríe, hasta que llega la hora de tomar el tren de regreso a Barcelona.

Se acaba esta historia, pero tengo la esperanza de que este sea el principio de una enriquecedora y reciproca colaboración.

Gracias al Varanasi Ashram de parte mía y de Mery por la invitación, el apoyo y sobre todo por el cariño. Contamos los días que quedan para regresar a Puzol a aportar lo nuestro desde el fondo del corazón.

Querid@s lector@s les dejo el enlace a la primera parte de esta crónica agradeciendo su paciencia y lectura.

Un abrazo

http://wp.me/pzaQa-7x

© David Grinberg Preciado. Barcelona. 2010

Varanasi Ashram 24/01/2010 De Izquierda a derecha: Mery, El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, yo y La Swamini Madhavananda Moji Giri.
Varanasi Ashram 24/01/2010 Al centro se incorpora Durgá Raquel Santos B