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Vuelta a Casa

Subase Joven

Luego de cinco intensos y maravillosos años viviendo en Barcelona y en Sant Cugat decidimos volver a la ciudad que nos vio nacer a los cuatro miembros de la familia.

Razones prácticas, profesionales y sobre todo personales en las que no entraré en detalle nos traen de vuelta a nuestra casa en la fría Cuajimalpa, cerca del bosque, la delegación, la carretera a Toluca, el mercado sobre ruedas de los miércoles, el deportivo del Cacalote, el Ocotal y el Desierto de los Leones.

A punto estamos de entrar a nuestra pequeña casa y mientras arreglamos los últimos detalles, nos preparamos para comenzar a disfrutar de una vida de pueblo en el extremo poniente de la ciudad más grande del mundo.

Se nota que junto con los árboles, las rejas de las casas se han hecho más altas y tupidas como si probaran el limite de resistencia del capitalino.

¿Qué tiene esta ciudad que a pesar de las cíclicas crisis, terremotos, delincuencia, tráfico y humo mantiene atados a ella a más de veinte millones de personas?

¿Será la gente de cada uno? ¿Será toda su gente?

O será la adicción a la incertidumbre, al todo puede pasar en cualquier momento: sales del supermercado y hay niños haciendo muñecos de granizo en pleno verano, un inmenso árbol se cae y tapa por horas los dos sentidos de Insurgentes, te encuentras con tantos conocidos aunque por la cantidad de habitantes las probabilidades son mínimas, descubres una nueva variedad de tacos, chilaquiles, esquites, tamales, tortas en cualquier esquina y eres cómplice de las mil ingeniosas formas de sobrevivir surgiendo de cada respiración de la metrópoli.

Pasele Joven

O será su belleza apareciendo de pronto cuando avanza por fin un camión, cuando termina el diluvio diario y el sol nos saca la lengua o cuando nos reímos a carcajadas del país, del gobierno y en el fondo de nosotros mismos.

Planes de hacer crecer el Proyecto Yosomos y de desarrollar más a fondo el Teatro Cuántico son para mi los objetivos principales de esta regreso a casa.

Muy bienvenido de nuevo México (país y ciudad) a nuestra vida.

Ubicación

Ubicación

La ubicación de mis bisabuelos

era la misma ciudad en la que nacieron y murieron,

la de mis abuelos por un lado la ciudad en la que nacieron

y por el otro la ciudad en la que murieron,

la de mis padres las tres o cuatro ciudades en las que pasa su vida

¿Y mi ubicación?

Podría decirse que donde vivo y donde nací,

pero no sería justo con el resto de los sitios que me albergaron

y con los que quiero que me hospeden.

Podría responder que en donde vivo y trabajo,

pero vivo en un lado y trabajo en otro

al que no voy más que una vez al año.

Podría ser mi nacionalidad

pero tengo dos y vivo en un tercer lugar.

¿O mi religión?

No, la perdí en una visita a Treblinka.

¿En dónde estoy entonces?

Podría ponerme tecnológico y decir que en la Web,

en mi correo electrónico, en mi blog, en mi perfil de las redes sociales

¿Pero acaso estoy en aquella fiesta de hace más de 20 años

con esos ojos transparentes como el vodka barato que llevo en la mano?

Ya se…

Estoy en donde quiero estar.

Pero el paraíso me aburre y del infierno no se puede salir.

Entonces quizás estoy en todos los sitios a la vez

e Italo Calvino tiene razón con su ubicuidad.

No, tampoco es verdad,

uno no esta con alguien si no lo toca, si no lo huele,

lo abraza, lo siente, por lo que no, no estoy en todas partes.

O a lo mejor estoy en donde estará mi tumba aunque ni siquiera lo sepa

Mas si no llega a haber tal ¿Dónde estoy entonces?

O quizás la respuesta la tiene el mismo Italo

imaginando aquella ciudad invisible,

en la que solo permanece el circo

y lo que se va de gira es la ciudad.

Nada de eso,

estoy en mi pequeño estudio en Sant Cugat del Vallès,

escribo mientras la noche se cierra

y la Mac finge ser una Remington de teclas negras y duras.

(Si, ahora si, pero mañana que corrija lo que escribo estaré en otro lado,

con suerte habrá salido el sol y yo habré vuelto a nacer una vez más. )

David Grinberg 27 de diciembre de 2009