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Pe, los idiomas y el alma. (Personaje 3a parte)

Han pasado tres días querido Pe desde que abriste tus pulmones al aire del centro de México. Tu mamá todavía tiene en la sangre bastante anestesia por lo que su sueño es irregular, por eso abre los ojos a las cuatro de la mañana, para darse cuenta que no sabe  dónde está.

Incluso se asusta cuando nota que su panza ha desaparecido. Unos segundos le toma recordar que ya naciste, aunque la somnolencia le deja algunas dudas que la obligan a gritar y a pedir verte. En ese momento llega la medio dormida enfermera amante del Mambo que estaba soñando con un cirujano y solo piensa en regresar a su sillón para volverse a dormir. Por eso cuando escucha a tu mamá desesperadamente pidiendo a su hijo, va a la cuna comunal y te trae junto a ella de inmediato.

Por primera vez están solos, por primera vez no hay invitados, ni doctores alrededor.

Te mira y de pronto empieza a repetir aquel poema en árabe que le recitaba su papá en la terraza de Beirut mientras ella jugaba encima de sus piernas. Por supuesto de Gibran Jalil Gibran

“Mi alma me habló y dijo: “No te alegres con el elogio y no te angusties con el reproche.”

Antes de que mi alma me aconsejara yo dudaba del mérito de mi trabajo. Ahora me doy cuenta de que los árboles florecen en primavera y dan sus frutos en verano sin esperar elogio y dejan caer sus hojas en otoño y quedan desnudos en invierno sin temor al reproche.

Mi alma me habló y me hizo ver que no soy más que el pigmeo ni menos que el gigante.

Antes de que mi alma me hablara yo veía a la humanidad dividida en dos clases de hombres: una débil, de la que me compadecía, y una fuerte, a la que seguía o resistía desafiante. Pero ahora aprendí que soy como ambos y estoy hecho de los mismos elementos. Mi origen es su origen, mi conciencia su conciencia, mi pretensión su pretensión y mi peregrinaje su peregrinaje.
Mi alma me habló y me dijo: “la linterna que llevas no es tuya y la canción que cantas no fue compuesta en lo profundo de tu corazón, porque aunque sostengas la luz no eres la luz y aunque seas un laúd con las cuerdas tensas no eres el ejecutante”.

Mi alma me habló, hermano, y me enseñó muchas cosas. Y tu alma también te ha hablado y también te ha enseñado. Porque tú y yo somos uno y no hay diferencia entre nosotros, salvo que yo proclamo lo que hay en mi ser íntimo, mientras que tú lo guardas como un secreto de tu intimidad. Pero en tu reserva hay una especie de virtud.”

Ya que tu no entiendes ningún idioma, lo entiendes todo.

Tu madre hace una pausa y te mira.

A partir de ese instante decide hablarte en español, el idioma del México donde naciste y te dice:

– Te quiero Pe

© David Grinberg Preciado 18/10/2010


Personaje 2ª

Personaje  2ª Parte

Mientras tanto tu ombligo querido Pe, es depositado en el bote de la basura quirúrgica y se mezcla con riñones, tumores, prepucios y miembros amputados.

Por fin tu mamá se ha despertado y al fin sientes el calor de sus brazos. Tu madre con todavía residuos en la sangre de la alta dosis de anestesia, sabe menos que tu en dónde esta y en qué momento. Aunque sabe que tiene a su primer hijo en las manos.

Entre sueños buscas un pecho que entre sueños te ofrecen. No hay leche, su cuerpo tampoco entiende que ha sido madre, no le das importancia, mamas aunque sea aire y por primera vez te sabes querido.

La habitación del hospital se ha ido llenando de familiares. Tus hermanos mayores que son ya adolescentes te miran con cariño y con una sensación de no saber si eres hijo o hermano.

En la tele Tibio Muñoz termina en primer lugar la final de 200 metros y es sacado de la alberca por decenas de aficionados enloquecidos por la primera medalla de oro mexicana en natación.

En ese momento tu papá te carga por primera vez y te contagia de inmediato su amor por el deporte.

El hospital normalmente en silencio se vuelve un estadio enloquecido en donde enfermeras, cirujanos, viejos con tanques de oxigeno y heridos en muletas gritan y bailan.

En el sótano una enfermera que en su tiempo libre milita en el Movimiento Pro Hueva esta tan emocionada festejando que decide no incinerar los deshechos quirúrgicos para hacerse la vida más fácil mezclándolos con toda la basura del hospital y así aprovechar para bailar el Mambo Número Ocho gritado por Pérez Prado con el anestesista de guardia que le sube con descaro al radio de transistores puesto en Radio Centro.

Mientras tanto te llevan de brazos a brazos festejando, hasta que tu abuela entra a la habitación y comienza a poner orden.  Primero te carga, luego saca del cuarto a todos para quedarse sola con su hija y su nieto.

De una charola toma un pastel de pistache y se lo ofrece a tu madre, mientras de la ventana sopla una brisa mediterránea de Beirut mezclada con los aromas de sus calles.

Regresas a tu mamá y alcanzas a beber un poco de calostro.

Muy poco tiempo después toca la puerta el enfermero que trae la inyección que corta la leche y mantiene la belleza de los pechos ahorrando además a todas las mujeres esas preciosas horas perdidas en amamantar a sus hijos y como escucha una conversación en Árabe no se molesta en explicar lo que está inyectando.

En la calle un barrendero vestido de naranja deja de tocar la campana para poder subir los botes de basura al camión, el cual echando un montón de humo se dirige a los tiraderos de Santa Fe en donde termina enterrado tu ombligo.

Continuara..

David Grinberg

Personaje

Personaje

Vienes y vas y luego regresas para volverte a ir.

De México salio un pedazo de tu corazón que no ha terminado de llegar. Ni con la comida, los amigos, ni la familia se atreve a aterrizar. Si, a aterrizar, porque tampoco se quedo en otra parte de la tierra, esta por ahí volando, ni siquiera llego contigo a Barcelona, ni lo encontraron en los equipajes perdidos.

Hoy te doy la bienvenida no eres tú, ni tampoco yo. Eres tú y soy yo. Te llamas Personaje y te necesito para seguir contando cosas de mi, sin usar mi nombre y mis recuerdos.

Te necesito porque estoy cansado de hablar de mi mismo cuando hablo de mi.

Por suerte alguien te invento, algún sabio se dio cuenta que no era necesario hablar de personas reales en las historias que por más verídicas que sean ya no son la realidad

¿Cómo llamarte?

Quizás simplemente Personaje o tal vez un nombre normal:

Pedro, Juan, José…

¿O podrías ser mujer y tener la ventaja de estar más alejada de mi realidad?

Vamos a ver. Si eres personaje y te llamas Personaje tendrías de entrada problemas de identidad, lo cual no esta tan mal, eso añade un poco de conflicto. Además la palabra es tanto femenina como masculina aunque creo que deberías definir tu sexo.

¿Deberías?

Le estoy escribiendo a algo que no solo no existe si no que además no he terminado de crear.

¿Quién lo decide? ¿Tú o yo?

Dicen que con el tiempo tú, que de algún modo empiezas a moverte solo, a caminar por ti mismo. Pero ni siquiera tienes nombre aún. Que descaro, que precocidad.

Si, es verdad que quiero escribir más libremente en Yosomos y que me siento atado a mis recuerdos, que quiero distanciarme de mi yo para contar cosas que no son exactamente mis memorias, pero eso no te da ningún derecho a decirme lo que tengo qué hacer.

Me rindo decide tú. Personaje esta bien, que yo sepa eres el primer personaje que se llama Personaje.

Estoy de acuerdo.

Y además no dirán que tal o cual hizo no se qué cosa, si no dirán:  fue un personaje.

Muy bien ahora que has ganado tu primera batalla y comienzas a existir no me queda más que empezar a contar tu historia.

Ah, un detalle ¿Te puedo decir Pe de cariño igual que a las Penélopes.?

¿A quién le estoy hablando?

(Pausa.)

Ahora si vamos a empezar a contar tu historia.

Pe nació una mañana de niebla que no dejaba ver muy claro en dónde se estaba;

si en el Líbano de su madre que dormía anestesiada completamente por la cesárea de emergencia, en la Polonia helada de un padre acostumbrado a los partos de varones o en la Ciudad de México a la cual regresaba la sangre de los centros ceremoniales, sangre de los mejores sacrificados a los dioses en esta ocasión olímpicos que se aparecían en las televisiones del mundo.

No esta claro del todo, solo hay niebla y frío, una cobija azul y una pulsera con dos apellidos pero sin ningún nombre aún.

Una enfermera te baña y te lleva al cuarto de cunas, desde el vidrio tu abuela libanesa te mira y siente un deseo enorme de alimentarte con Kibe, entonces se enamora de ti, le gustaría salir corriendo por las calles de Beirut a conseguir una nodriza, igual que cuando nació su hija dos décadas atrás. Una niña sietemesina y melliza, todos los vecinos trajeron bolsas de agua caliente durante dos meses a todas horas del día y de la noche hasta que los bebes de un kilo cada uno pudieron dormir en una cuna normal y sobre todo sobrevivir.

La niebla se despeja y nos damos cuenta de que esto es America y este es un hospital en donde no se toca a los recién nacidos, y entonces llega la formula en el biberón y todos se convencen, los laboratorios saben mejor que la naturaleza lo que necesita comer un bebe.

Sin leche y sin abrazos maternos pasas tus primeros días rodeado de niños y niñas a los que no se les pregunto si querían pagar el precio de nacer en el México de la paz y la abundancia, a todos se les cobra a la misma hora alimentándolos con polvos inventados en Suiza.

Tienes horas de nacido y todavía no ves, pero escuchas, no palabras de amor, pero si los sollozos de todos los recién llegados que en ese hospital de la Colonia Roma, en ese cuarto de cunas simétricas, se saben desheredados de su propio país.

Tu abuela mira a través del cristal y llora sin confesarle a nadie su deseo de amamantarte.

Reunión de Amigos de Papel

Así como mi casa de niño era la casa de Sócrates, el pequeño departamento de Cuajimalpa  en el que dormimos ayer después de cinco años de ausencia, es para nosotros la casa de Ahuatenco.

Es muy extraño volver al lugar en el que tus hijos nacieron y dieron sus primeros pasos, a la primera casa de pareja, al clima húmedo y frío que te envuelve en una reflexión necesitada de calor.

No eres el mismo pero la casa si y por eso parece que el tiempo se comprime, que los cinco años en Barcelona han sido un sueño y que te fuiste sin irte.

La ciudad más grande del mundo contiene varios pueblos en su interior y cuando estas dentro de uno de ellos no se sabe muy bien en dónde estas.  Silencio y ruido de campo se pelean con el estruendo de las carreteras y las autopistas de pago, la calma se paga con horas de transporte y la paz con el stress del tráfico.

Tanto ir y venir te hace preguntarte quién eres ahora y por supuesto quiénes son todos esos amigos que se quedaron, los que como tu fueron a otro destino y volvieron y por supuesto los que conociste allá . Lo interesante es que se abren las puertas para los reencuentros, quieres ver a todos y parece que no te alcanza el tiempo y el espacio.

Y vacías una maleta venida de lejos y otra que estuvo guardada mientras no estabas.

Tus libros se juntan al fin, los nuevos con los de siempre.  Al acomodarlos en el librero sonríes por cada encuentro provocado por ellos, con sus personajes, con sus lectores, y con todos aquellos que sin estar en las paginas imaginaste ahí.

Un libro es un cruce de caminos con todos los libros, con todas las personas.

Rayuela, Diablo Guardián, Aura, El Fin de Todas las Cosas, El Valle del Caos, Cien Años de Soledad, Ensayo Sobre la Ceguera, El Barón Rampante, La Nausea, Las Batallas en el Desierto junto a Luz de Luciérnagas, La Sombra del Viento, La Catedral del Mar, Lo Mejor que le Puede Pasar a un Croissant y Las Escrituras del Universo.

Juntar a los amigos de papel de aquí y de allá es una buena metáfora para el momento de renacimiento por el que atraviesas.

Y comer ensalada de nopales brindando con cava no necesita mayor explicación.

Amigos de Papel

Piedra de Sol

Piedra de Sol

Octavio Paz (1914-1988)

(Fragmento)

“… nunca la vida es nuestra, es de los otros,

la vida no es de nadie, todos somos

la vida —pan de sol para los otros,

los otros todos que nosotros somos—,

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,

la vida es otra, siempre allá, más lejos,

fuera de ti, de mí, siempre horizonte,

vida que nos desvive y enajena,

que nos inventa un rostro y lo desgasta…”


Este poema de Paz me asombra por su belleza y sus coincidencias con Yosomos.  Si este blog fuera una república, lo podríamos escoger de himno nacional.

El jueves lo leeremos junto con una selección de más de sesenta fragmentos de poemas en la Casa América de Barcelona. Juntos los textos cuentan historias y juntas las historias cuentan de un México visto desde fuera para intentar percibirlo de cuerpo completo.

Dos Siglos de Sol

Dos siglos de sol, dos siglos de independencia. Poesía mexicana en la Casa América de Barcelona

Dos Siglos de Sol

Así titula Pablo Raphael la lectura dramatizada de lo mejor de la poesía de México a lo largo de su vida independiente.

Detrás de esta puesta en escena hay una cantidad enorme de entrelazamientos vitales que van desde las mágicas mañanas atreviéndonos a escribir en el Taller Literario de la Capilla Alfonsina  de la Colonia Condesa de México DF; en  los que Pablo y yo éramos guiados por la amorosa y paciente Alicia Reyes. Hasta una noche de narración en voz alta en la que descubrí al talentoso Edson Lechuga, convenciendo a todo el publico de que la literatura no es solamente ese placer solitario, si no también, ese juego colectivo de escuchar, sentir, reír e imaginar al unísono.

Estoy muy bien acompañado en el escenario por Edson y también por Ana Díaz de León y Lolita Bosch que leen desde abajo en vivo.

Así que querid@s lector@s de Yosomos, los invito a no perderse este estreno con entrada libre en la Casa América de Cataluña.

Les dejo un Poema de titulo “Muéstrame” escrito por mi, para aquel taller literario de 1995.

Un abrazo


Muéstrame

Muéstrame


Muéstrame tus pechos

Pero lentamente

Olvida el juego de lo no intencional

ilumina el cuarto

de este hotel

olvidado por

la noche bíblica

sube a mi cuerpo

aferrándote a la pared

de poros amaestrados

bebe mi carne

y de un solo soplo

deshila el agua

del sudor eterno

salta pestañas

esquiva frustración

prueba el centro

de luz invisible

baja al niño

sin arrebatarle

su pelota amarilla

© David Grinberg México 1995

Swami Rameshwarananda Giri Maharaj

El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj

Un e mail solicitando información para dar un taller de Teatro Cuántico en un pueblo de Valencia. Una respuesta estrictamente profesional de mi parte. Una llamada preguntando si puede ser para cuarenta personas,  respondo: mejor veinte y veinte para que todos participen. Llamada al otro día invitándome a pasar un domingo con el Swami Rameshwarananda Giri Maharaj ellos pagan el tren y me invitan a comer.

No entiendo nada pero digo que si.

Colgamos y me pregunto

¿Qué acaba de suceder?

Pienso.

Que bueno que voy, pero a todo esto ¿Quién es Swami Rameshwarananda Giri Maharaj?  Busco información y no encuentro nada.

Pregunto por él a las pocas personas que conozco relacionadas con el hinduismo y/o el budismo y no encuentro respuesta.

Pienso: no puedo ir a no se dónde, a visitar a no se quién ¿Hice lo correcto diciendo que si?

Una noche antes de la llamada de invitación soñé que era un Cubo de Rubik subiendo por una montaña rusa, al llegar al final de la pendiente, el cubo se despedazo en mil pedazos, yo sentí como nacía y moría y volvía a nacer, empecé a bajar, las piezas se agruparon y el cubo se volvió a formar. Aparte de la taquicardia con la que desperté, no le di mayor importancia.

Otra llamada y pido dos cosas.

1 Información del Swami

2 Ir acompañado de Mery mi esposa

Ambas son concedidas.

Este domingo 24 de enero de 2010 a las 11:00 AM tomamos el tren en la Estación de Sants de Barcelona con dirección a Valencia.

Antes, luego de años de no comprar un periódico en papel, adquirimos El País para leer en las tres horas de trayecto. Yo leo el periodico, Mery el suplemento. De pronto lagrimas salen de sus ojos.

– ¿Todo bien? ¿Qué pasa?

– ¿Laura Esquivel es la escritora mexicana que contacto a tu equipo para el taller de Teatro Cuántico?

– Si ¿Porqué?

-Tienes que leer el articulo que escribe acá, pero deja lo acabo.

Mery tardo veinte minutos en leerlo. Yo solo pensaba en hacer lo mismo que ella.

Finalmente  leo a Laura Esquivel.

Querid@ lector/a, ahora tienes 2 opciones: leer lo que leí y luego volver o bien seguir en Yosomos y dejar a El País para otro momento.

http://www.elpais.com/articulo/portada/paraiso/canallas/elpepusoceps/20100124elpepspor_9/Tes

Creo que comprendo porqué Laura tiene curiosidad por el taller y entiendo que sin estar del todo consciente, la lectura hace años de  “Como Agua Para Chocolate” me sigue inspirando a contar cosas empezando y terminando con algo muy concreto, así como ella construyo un mundo alrededor de cada uno de los suculentos platillos de su novela. Y no se como me hago su amigo, sin saber siquiera si seré correspondido pues nunca hemos tenido contacto directo, ni en persona, ni por teléfono, ni por escrito. Cuando me doy cuenta ha llegado mi turno de llorar, por aquellas mujeres de Guatemala, de México y porque Esquivel logra que mi mente se haga una con la de ella y la de ellas. Me hace entender el concepto Maya de Inlakech:  “Yo soy tu, tu eres yo”

Laura gracias por el regalo de tus palabras, cierro los ojos intentando asimilar.

Poco antes de Valencia esta nuestra parada, bajo del tren y nos espera la sonriente mujer con la que había hablado por teléfono: Durga nacida en Madrid, nos saludamos, subimos a su coche.

– ¿Puedo no llamarle Su Santidad al Swami?

– Seguro, nosotros le llamamos así pero vosotros no tenéis porqué. Su Santidad El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, esta muy feliz de que os hayáis decidido a venir y es importante que sepáis que esta haciendo un voto de silencio por lo que se comunicará con vosotros a través de la palabra escrita. Es muy fácil le hemos puesto una pantalla.

– Bueno, muy bien. Claro que yo no puedo obligar a nadie a hablar mucho menos a nuestro anfitrión pensé.

– Pero nosotros ¿Si podremos hablar?

– Y tanto, claro que si.

Me alegre de no tener que chatear, bueno por lo menos Mery y yo.

–       Su Santidad  conoció a Jacobo tu hermano en 1989 en Madrid y tiene cosas importantes que decirte aparte de su entusiasta interés por el Taller de Teatro Cuántico.

–       Bienvenidos al Varanasi Ashram

Lo sucedido en el Ashram lo contaré próximamente en cuanto lo asimile un poco más, pero te adelanto querido lector/a que fue uno de los días mas intensos y felices de mi vida, fuimos recibidos con muchísimo amor y con algo muy difícil de encontrar: fuimos recibidos con el corazón en la mano, lo que nos provoco a Mery y a mi corresponder del mismo modo. De momento comparto una de las fotos tomadas al final del encuentro.

Continuara….

(Haz click para leer la 2ª parte) http://wp.me/pzaQa-9s

Puzol, Valencia 24 enero 2010

29 de enero de 2010 © David Grinberg Preciado. Barcelona

Ubicación

Ubicación

La ubicación de mis bisabuelos

era la misma ciudad en la que nacieron y murieron,

la de mis abuelos por un lado la ciudad en la que nacieron

y por el otro la ciudad en la que murieron,

la de mis padres las tres o cuatro ciudades en las que pasa su vida

¿Y mi ubicación?

Podría decirse que donde vivo y donde nací,

pero no sería justo con el resto de los sitios que me albergaron

y con los que quiero que me hospeden.

Podría responder que en donde vivo y trabajo,

pero vivo en un lado y trabajo en otro

al que no voy más que una vez al año.

Podría ser mi nacionalidad

pero tengo dos y vivo en un tercer lugar.

¿O mi religión?

No, la perdí en una visita a Treblinka.

¿En dónde estoy entonces?

Podría ponerme tecnológico y decir que en la Web,

en mi correo electrónico, en mi blog, en mi perfil de las redes sociales

¿Pero acaso estoy en aquella fiesta de hace más de 20 años

con esos ojos transparentes como el vodka barato que llevo en la mano?

Ya se…

Estoy en donde quiero estar.

Pero el paraíso me aburre y del infierno no se puede salir.

Entonces quizás estoy en todos los sitios a la vez

e Italo Calvino tiene razón con su ubicuidad.

No, tampoco es verdad,

uno no esta con alguien si no lo toca, si no lo huele,

lo abraza, lo siente, por lo que no, no estoy en todas partes.

O a lo mejor estoy en donde estará mi tumba aunque ni siquiera lo sepa

Mas si no llega a haber tal ¿Dónde estoy entonces?

O quizás la respuesta la tiene el mismo Italo

imaginando aquella ciudad invisible,

en la que solo permanece el circo

y lo que se va de gira es la ciudad.

Nada de eso,

estoy en mi pequeño estudio en Sant Cugat del Vallès,

escribo mientras la noche se cierra

y la Mac finge ser una Remington de teclas negras y duras.

(Si, ahora si, pero mañana que corrija lo que escribo estaré en otro lado,

con suerte habrá salido el sol y yo habré vuelto a nacer una vez más. )

David Grinberg 27 de diciembre de 2009

El Abuelo Que Se Volvió Grinberg

Queridos lectores, se que consideran que debí haber empezado por aquí, pero pienso que no hubiera sido interesante. Hoy por hoy mi familia solo es una más de las de tipo extraño que abundan por ahí. Es más, tal como están las cosas, ya tener una familia, sea como sea está, es ganancia. Así que, sin darle mayor importancia empecé a contar de todos usando sus nombres, sus diminutivos y sus sobre nombres, con lo que comprendo la confusión general.

Voy a empezar entonces por relatar la historia de la familia desde mi punto de vista y guiado por la línea familiar Grinberg remontándome lo más posible en el pasado.

Así hacemos un mapa para comprender mejor a los múltiples personajes del blog.

Yosomos también lo que llevamos en la mochila del pasado. Dentro cargas pesadas y ligeras viajan de generación en generación y casi sin darnos cuenta vamos dejando por el camino, como si fueran una señal, parte del contenido y así mismo metemos cosas nuevas o prestadas por el viento de los lugares en donde andamos y que se vuelven parte de la mochila, que a su vez pasamos a nuestros hijos, amores, amigos, lectores…

El Abuelo Que Se Volvió Grinberg

Mi abuelo Samuel David Warshavsky nació en un pequeño pueblo cercano a Varsovia de nombre Sokoloff Podliansky. Hijo de un rabino estudioso y escritor de libros de comentarios de las escrituras, decidió dedicarse a los negocios, abriendo una peletería en el pueblo.

Con los años se caso y tuvo cuatro hijos, el único varón fue mi padre Abraham.

A mi abuelo le empezó a ir muy bien, tanto que los recaudadores de impuestos polacos no le quitaban el ojo de encima, hasta que lo obligaron a pagar una suma que no tenía y como no la pagaba, las autoridades le denegaron el permiso para poder sacar un pasaporte para él y su familia, de esta forma se aseguraban de que no dejaría el país.

Así las cosas, una mañana leyendo el diario en Yiddish que se editaba en el pueblo, mi abuelo se encontró con un anuncio sorprendente:

“México, país americano con las mejores oportunidades, abre sus puertas a la emigración europea. Especialmente son bienvenidas las familias judías

Firma: Plutarco Elías Calles. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”

Mi abuelo leyó una y otra vez el anuncio.

–       ¡ Hay un país en el mundo que quiere a los judíos y no solo a los que ya viven ahí, si no a los de Europa, a los de Polonia, a los de Sokoloff Podliansky, es decir a mi y a mi familia. !

Estaba claro, tenían que emigrar al paraíso terrenal. Pero ¿Cómo?

Les habían quitado el permiso para sacar el pasaporte y no podían salir de Polonia. La cabeza de mi abuelo daba vueltas y vueltas hasta que entro un vecino a la tienda.

–       Samuel David, se murió tu tocayo Grinberg,  el pobre hombre, quince años enfermo y nadie quién le llore, cierra, cierra, vamos al entierro.

Mi abuelo bajo la cortina de la tienda y salio a acompañar al cortejo. Luego del entierro ofreció su casa para rezar durante los siete días de luto y una vez concluidos, se ofreció también a hacerse cargo de los tramites de defunción.

Una mañana se levanto temprano para viajar a Varsovia y encargarse de todo el papeleo. Mas al bajarse del autobús que lo llevo a la capital, le vino repentinamente una idea a la mente.

Fue a retratarse, espero dos horas de revelado, pidió permiso para entrar al baño del estudio fotográfico, saco una pequeña navaja, tomo el pasaporte de Grinberg, le quito la foto y en su lugar puso la suya.

Salio al ajetreo de Varsovia. Se hablaba y se gritaba en Yiddish y Polaco por igual, se ofrecía pan de los pueblos cercanos, los anarquistas discutían con los comunistas, el teatro en Yiddish anunciaba un circo judío, música Kleismer sonaba a cambio de unas monedas y un profesor sentado en una banca ofrecía clases de Esperanto, el idioma de la paz.

Pero la mente de mi abuelo, recién autobautizado con un nuevo apellido, caminaba ya por las calles situadas a espaldas del Palacio Nacional, donde gobernaba el presidente Calles que había escrito aquella nota publicada en el diario local de su pueblo.

Y la familia llego a la capital mexicana en donde fueron muy felices, pero además, en donde se salvaron del asesinato masivo que dejo a aquel pueblo sin un solo judío y que, por si fuera poco, sepulto la tumba donde esta enterrado el Grinberg original, debajo de toneladas de basura.

Muchos años después, el heredero del Presidente Calles ordenaba disparar contra los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, la Ciudad de México celebraba los Juegos Olímpicos izando una bandera manchada de sangre y en un hospital de la Colonia Roma nacía un niño con los mismos nombres de su abuelo ya fallecido: Samuel David, mejor conocido como David o Dudi, para mi simplemente yo y que escribe estas palabras que ahora lees.