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El Abuelo Que Se Volvió Grinberg

Yosomos

Queridos lectores, se que consideran que debí haber empezado por aquí, pero pienso que no hubiera sido interesante. Hoy por hoy mi familia solo es una más de las de tipo extraño que abundan por ahí. Es más, tal como están las cosas, ya tener una familia, sea como sea está, es ganancia. Así que, sin darle mayor importancia empecé a contar de todos usando sus nombres, sus diminutivos y sus sobre nombres, con lo que comprendo la confusión general.

Voy a empezar entonces por relatar la historia de la familia desde mi punto de vista y guiado por la línea familiar Grinberg remontándome lo más posible en el pasado.

Así hacemos un mapa para comprender mejor a los múltiples personajes del blog.

Yosomos también lo que llevamos en la mochila del pasado. Dentro cargas pesadas y ligeras viajan de generación en generación y casi sin darnos cuenta vamos dejando…

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Munich 2008

Munich 2008

El día que termine un trabajo de ventas que me daba suficiente dinero para vivir en la carísima Barcelona, acompañado de dosis elevadas de stress sobre todo por fingir durante mucho tiempo ser el que no era, recibí un peculiar correo electrónico:

Hola a todos Estoy buscando alguien que le apetezca viajar conmigo a Munich el día 26 de junio de este 2008 al festival Tollwood en Munich ,llevo mis 3 espectáculos de calle pues: salida el jueves 26 de junio , llegada el 27 festival el 28-29-30 de junio y 1 de julio, vuelta el 2 , llegada a Barcelona el 3….naturalmente , hoteles , comidas y diversión aseguradas corren a mi cuenta …el itinerario seria salir de Barcelona hasta casi Estrasburgo , y por Alemania a Munich, ídem a la vuelta ….si estáis en camino !?

Besos a todos

Adrián Schvarzstein

Un saludo Adrián:

¿Y qué hay que hacer para ganarnos el premio de acompañarte?

David

Hola David , normalmente , a parte de evitar que me duerma mientras conduzco y soportar la música barroca, pues nada mas …

Saludos desde Noruega.

Adrián

Pues me voy contigo

David

Y claro, quedamos en ir.

Yo había conocido a Adrián en su Circus Kleismer unos meses  antes y se había ganado mi admiración. Y ya que esto es un blog y no un libro los invito a mirar el porqué antes de seguir leyendo.

El día de salida llegue temprano a su casa en Barcelona y llenamos una camioneta grande con un montón de cosas para tres espectáculos que entonces ni siquiera había visto, resaltaba una cama con ruedas, pedales y volante y un Organillo de casi 100 kilos de peso.

Pusimos en el GPS una dirección en Munich, y empezamos a recorrer los 1,397 kilómetros que nos separaban de nuestro destino.

Lo de la música barroca era verdad, aunque se trataba de más que eso, la emoción con que Adrián recibía, cantaba y actuaba las grabaciones durante todo el camino era contagiosa.

Pasamos la frontera a Francia y no paramos hasta llegar a Alemania luego de 12 horas de camino. Dormimos en un mini hotel en una pequeña ciudad y en la mañana nos dirigimos a Munich.

Tomamos una autobahn sin limite de velocidad, y en unas cuantas horas estábamos a 30 kilómetros de nuestro destino. Pero entonces los BMW y los Mercedes que no dejaban de rebasarnos pasaron de 200 a 0 kilómetros por hora.

Simplemente estábamos frente a una cola interminable de coches y trailers. Pasaron casi tres horas sin avanzar y sin enterarnos que estaba ocurriendo. Fue peor que el periférico y el viaducto del DF juntos y lo paradójico es que nos ocurría en una de los caminos más “rápidos” del mundo.

Adrián tenía que actuar esa misma tarde y estaba claro que no llegaría. Aparte de eso, la desesperación y el hambre eran intensas, la segunda la calmamos con galletas marías que eran parte de la utilería y la desesperación intentamos calmarla haciendo algo: nos salimos de la autopista a través de un terreno lodoso, imitando a otros coches. Por poco nos atascamos hasta que llegamos a una carretera secundaría. Sin entender nada, tomamos otro camino que decía Munich, pero los anuncios hacia la ciudad desaparecieron, en su lugar ponían Dachau.

No puede ser, pensé.

Vimos el Mapa y de Dachau a Munich se llegaba, dando una vuelta enorme pero se llegaba, por ello seguimos avanzando, ya que al menos nos movíamos.

La carretera entraba al pueblo por el único camino que pasaba al lado del siniestro campo de concentración de la ciudad, el único que los nazis construyeron en Alemania, los demás estaban lejos de la vista de sus ciudadanos, en la vecina Polonia, aunque se piensa que este campo fue el proyecto piloto de lo que llegarían a ser Treblinka, Auschwitz…

Unas horas después llegamos finalmente a Munich tan solo para preparar los tres espectáculos del día siguiente. El equipo del festival nos recibió muy bien, nos dieron una habitación para cada uno y un folleto con todas las actividades del festival.

A solas en mi cuarto abrí el folleto del festival.

Tolwood cumplía 20 años, y se llevaba a cabo al lado del Estadio Olímpico de Munich.

Entonces entendí.

20 años antes en 1988 era un mochilero de 19 años que viajaba con otros tres amigos por Europa ayudados del Euralpass que nos dejaba subir a los trenes de casi todo el continente. Estábamos en Ámsterdam y comentamos lo siguiente:

–       Tomamos un tren nocturno a Munich, visitamos el campo de Dachau, después pasamos la tarde en Munich y luego en la noche tomamos un tren a París.

–        Nos ahorramos 2 noches de hostal y visitamos Alemania.

A esa edad las cosas se meditan un promedio de 2 segundos, así que todos estuvimos de acuerdo. Llegamos a Munich temprano y tomamos un autobús hasta el campo de concentración, pasamos la mañana conmovidos y tratando de entender: ¿Qué hacíamos en Alemania? Terminamos con Dachau y tomamos el autobús y el metro para llegar a la villa olímpica, visitamos el estadio y ya con toda la tarde por delante salimos a pasear por el parque que rodea las instalaciones deportivas. Un hermoso lago nos llevo a un concierto de música folk en Alemán, todos cantaban y bailaban en medio de un generoso sol de verano. Un espectáculo teatral amenizaba el cambio de escenario, mientras entraba una banda de Rock, con lo que cientos de personas enloquecimos de emoción al ritmo del Heavy Metal. Los cuatro amigos bailamos asombrados de la energía colectiva y de las muchas Alemanias que se nos presentaban en unas cuantas horas. Subí la mirada hacia una improvisada manta arriba del escenario que ponía “Tolwood Festival”, claro era la primera edición del festival en el que actuaría Adrián mañana.

El festival fueron días maravillosos, acompañando y ayudando al talentoso Adrián que trabajaba sin parar pasando de superhéroe a dandy y de dandy a gitano bailarín, fue una delicia

Además puede ver dos de los mas hermosos espectáculos escénicos de mi vida, el primero “La Cucina dell’Arte” a cargo del Circus Ronaldo que haciendo acrobacias con pizzas y platos llevaba al publico a un mundo de carcajadas imparables basadas en un humor muy inteligente y en un conocimiento profundo de la tradición circense.

Un día tuvimos unas horas libres y aproveche para pasear en bicicleta, di una vuelta por el Parque Olímpico y por una de las entradas principales al estadio me encontré con el monumento a las víctimas de los juegos de 1972, masacre dirigida a atletas israelíes en suelo alemán a manos de la OLP, fecha clave en el alba de un espiral de violencia que parece no tener fin y costando victimas inocentes a los dos pueblos.

Y de pronto pensé o entendí: estoy en Munich en una de las ciudades europeas más hermosas y avanzadas en todos los sentidos, en un festival ayudando a hacer y viendo el mejor teatro de mi vida, pero no me puedo despegar de la Shoa, ni siquiera del actual conflicto palestino israelí. Y cuándo vine a esta ciudad veinte años atrás por unas horas a ver según mis planes solo lo referente a la Shoa, mis pasos me llevaron también a ver teatro y música. ¿En dónde esta el pasado, el presente y el futuro? ¿Estaba realmente en Alemania o Alemania estaba en mi, mostrándome lo que representa para mi? Hitler, Beethoven, Heisenberg, Einstein, y hasta nuestro Grinberg que significa montaña verde en Alemán. Todos asomando su cabeza al mismo tiempo, todos resaltando su-mi Alemania.

Da la impresión que todo ocurre al mismo tiempo y en el mismo lugar, lo mejor y lo peor, todo entrelazado.

Vuelvo al festival y nos avisan que se cancela el espectáculo porque es el final de la Eurocopa de Fútbol. Alemania contra España. Nadie quiere saber nada de teatro. Resignados Adrián y yo decidimos ir a ver el partido en una pantalla gigante. Mi amigo Schwarstein, nació en Argentina y ha vivido en España, Italia, Israel, Bélgica y de nuevo en Barcelona. Y ahí estábamos los dos, con apellidos judeo alemanes, gritando España, España, por dos razones, la primera porque al hablar español en Europa la gente te convierte en español y porque por supuesto teníamos que ser los únicos gritando algo diferente en medio de mil personas. Estábamos actuando, ya que a ninguno de los dos nos interesa el fútbol.

Y gano España y todos los desanimados alemanes que nos rodeaban se acercaron a felicitarnos.

Último día en Munich y nos consiguen entradas para la compañía catalana colombiana: El Teatro De Los Sentidos, presentando un espectáculo que haciendo honor a su origen te lleva del Cementerio de Los Libros Olvidados hasta Macondo y además a uno por uno pues cada cuatro minutos entra un único espectador a recorrerlo. Se llama “El Eco de la Sombra” un sueño hecho realidad, absolutamente asombroso, sutil y mágico. Creo que nunca he visto algo tan original y literalmente delicioso.

Dentro de unos días tengo planeada la gira por México y por supuesto México tiene planeada su gira por mi interior. ¿Qué nos depara? Solo el tiempo lo dirá. (Por supuesto que quiero contarles todo.)

© David Grinberg Preciado. Barcelona. A 18 de enero de 2010

Y si quieren saber más de todos los amores de este original realizador escénico: la música, el teatro, el humor judío, el clown y los locos, pues los invito a darse una vuelta por su pagina:      http://www.adrianschvarzstein.com/

El Abuelo Que Se Volvió Grinberg

Queridos lectores, se que consideran que debí haber empezado por aquí, pero pienso que no hubiera sido interesante. Hoy por hoy mi familia solo es una más de las de tipo extraño que abundan por ahí. Es más, tal como están las cosas, ya tener una familia, sea como sea está, es ganancia. Así que, sin darle mayor importancia empecé a contar de todos usando sus nombres, sus diminutivos y sus sobre nombres, con lo que comprendo la confusión general.

Voy a empezar entonces por relatar la historia de la familia desde mi punto de vista y guiado por la línea familiar Grinberg remontándome lo más posible en el pasado.

Así hacemos un mapa para comprender mejor a los múltiples personajes del blog.

Yosomos también lo que llevamos en la mochila del pasado. Dentro cargas pesadas y ligeras viajan de generación en generación y casi sin darnos cuenta vamos dejando por el camino, como si fueran una señal, parte del contenido y así mismo metemos cosas nuevas o prestadas por el viento de los lugares en donde andamos y que se vuelven parte de la mochila, que a su vez pasamos a nuestros hijos, amores, amigos, lectores…

El Abuelo Que Se Volvió Grinberg

Mi abuelo Samuel David Warshavsky nació en un pequeño pueblo cercano a Varsovia de nombre Sokoloff Podliansky. Hijo de un rabino estudioso y escritor de libros de comentarios de las escrituras, decidió dedicarse a los negocios, abriendo una peletería en el pueblo.

Con los años se caso y tuvo cuatro hijos, el único varón fue mi padre Abraham.

A mi abuelo le empezó a ir muy bien, tanto que los recaudadores de impuestos polacos no le quitaban el ojo de encima, hasta que lo obligaron a pagar una suma que no tenía y como no la pagaba, las autoridades le denegaron el permiso para poder sacar un pasaporte para él y su familia, de esta forma se aseguraban de que no dejaría el país.

Así las cosas, una mañana leyendo el diario en Yiddish que se editaba en el pueblo, mi abuelo se encontró con un anuncio sorprendente:

“México, país americano con las mejores oportunidades, abre sus puertas a la emigración europea. Especialmente son bienvenidas las familias judías

Firma: Plutarco Elías Calles. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”

Mi abuelo leyó una y otra vez el anuncio.

–       ¡ Hay un país en el mundo que quiere a los judíos y no solo a los que ya viven ahí, si no a los de Europa, a los de Polonia, a los de Sokoloff Podliansky, es decir a mi y a mi familia. !

Estaba claro, tenían que emigrar al paraíso terrenal. Pero ¿Cómo?

Les habían quitado el permiso para sacar el pasaporte y no podían salir de Polonia. La cabeza de mi abuelo daba vueltas y vueltas hasta que entro un vecino a la tienda.

–       Samuel David, se murió tu tocayo Grinberg,  el pobre hombre, quince años enfermo y nadie quién le llore, cierra, cierra, vamos al entierro.

Mi abuelo bajo la cortina de la tienda y salio a acompañar al cortejo. Luego del entierro ofreció su casa para rezar durante los siete días de luto y una vez concluidos, se ofreció también a hacerse cargo de los tramites de defunción.

Una mañana se levanto temprano para viajar a Varsovia y encargarse de todo el papeleo. Mas al bajarse del autobús que lo llevo a la capital, le vino repentinamente una idea a la mente.

Fue a retratarse, espero dos horas de revelado, pidió permiso para entrar al baño del estudio fotográfico, saco una pequeña navaja, tomo el pasaporte de Grinberg, le quito la foto y en su lugar puso la suya.

Salio al ajetreo de Varsovia. Se hablaba y se gritaba en Yiddish y Polaco por igual, se ofrecía pan de los pueblos cercanos, los anarquistas discutían con los comunistas, el teatro en Yiddish anunciaba un circo judío, música Kleismer sonaba a cambio de unas monedas y un profesor sentado en una banca ofrecía clases de Esperanto, el idioma de la paz.

Pero la mente de mi abuelo, recién autobautizado con un nuevo apellido, caminaba ya por las calles situadas a espaldas del Palacio Nacional, donde gobernaba el presidente Calles que había escrito aquella nota publicada en el diario local de su pueblo.

Y la familia llego a la capital mexicana en donde fueron muy felices, pero además, en donde se salvaron del asesinato masivo que dejo a aquel pueblo sin un solo judío y que, por si fuera poco, sepulto la tumba donde esta enterrado el Grinberg original, debajo de toneladas de basura.

Muchos años después, el heredero del Presidente Calles ordenaba disparar contra los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, la Ciudad de México celebraba los Juegos Olímpicos izando una bandera manchada de sangre y en un hospital de la Colonia Roma nacía un niño con los mismos nombres de su abuelo ya fallecido: Samuel David, mejor conocido como David o Dudi, para mi simplemente yo y que escribe estas palabras que ahora lees.