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Días de reinventarse

Shanti

A solas en casa, acompañado de Shanti mi gata, mis libros, las mañanas soleadas y las tardes lluviosas del centro de México.  Así he pasado unos días leyendo mucho, pensando y escribiendo.

Me reinventa la vida que me regala la oportunidad  de prepararme para contar cuentos a pacientes y  familiares de los hospitales del Seguro Social a partir del próximo septiembre.

A preparar una nueva versión del Teatro Cuántico.

A hablar con grandes viejos y nuevos amigos.

A escribir un poco a mis lectores, a ustedes que han leído estas páginas, algunos ya durante años.

Publicar yosomos.com ha representado para mi un cambio y una renovación completa de mi vida. Me ha permitido conocer lugares increíbles y a personas maravillosas.

Me ha inspirado a escribir mi primer libro.

Nos ha permitido a todos crear una comunidad, a veces virtual, a veces literaria y otras tantas física, que acompaña y comparte ideas de conexión y corresponsabilidad entre todos los seres pensantes.

Alguna vez les conté de mi primera visita a Swami Rameshwarananda Giri Maharaj en Valencia, en la cual fui recibido con las siguientes palabras: “Vienen tiempos difíciles y entre más seamos mejor”.

A cinco años de distancia comprendo lo acertada que fue y que sigue siendo la frase.

Escribir este blog me ha descubierto que en este camino llamado vida es mejor ir tomados de la mano.

Por todo eso y por mucho más quiero agradecer a todos los que con su lectura, sus comentarios y sus colaboraciones han construido nuestro espacio, nuestro Yosomos.

Muchas gracias.

Lejaim. Por la Vida

David Grinberg

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Mar, montaña.

Mar, montaña.

Lunes 25 de octubre de 2010

Voy de Valencia a Barcelona, en un tren retrasado en el horario y en el tiempo.

De mi lado derecho el mar se asoma de vez en cuando a saludar, del lado izquierdo alguna montaña se dibuja lejana en el horizonte.

El mar cambiante se ríe de la montaña y ella inamovible suspira mientras el tren, el mar, las nubes y yo pasamos frente a ella.

¿Montaña o mar?

Vas de México a Europa y algo te lleva a trabajar en México, vas de España a México y algo te lleva a trabajar en Valencia.

Tantas olas, marea, espuma para volver al mismo lugar.

De pronto la montaña me sonríe:

-Quédate conmigo sin moverte, deja que los pájaros vayan y vengan mientras nosotros miramos quietos, silenciosos, firmes, arraigados.

Es lunes después de un fin de semana maravilloso en los cuales gracias a la invitación del Varanasi Ashram tuvimos la fortuna de despegar dos veces la nave de la segunda parte del Taller de Teatro Cuántico Dos.

Meses de reflexión por encontrar la forma de transmitir lo sutil a través de algo un poco tangible llegaron a buen puerto precisamente en el Puerto de Sagunto en la Comunidad Valenciana.

En el taller hablamos del mar aunque solo se puede mostrar la montaña, sin embargo el escenario se convierte en una playa junto a un acantilado en donde al menos llegan las olas de aquella inmensidad.

Mi corazón sonríe cuando se  da cuenta que Swami Rameshwarananda Guiri Maharaj se ha convertido en mi amigo entrañable y hasta imprescindible.

La noche del viernes nos fuimos a cenar, Swamiji (Como le llaman al Swami de cariño), Durga, Vasuveda y yo.

Un restaurante en la montaña con delicias italianas sirvió de marco para contarnos todo lo sucedido en estos cuatro meses que teníamos de no vernos. Celebremos la alegría de estar vivos y  juntos, hablamos de educación, de unión entre religiones, de México, de España, de esta maravillosa lengua que compartimos, de seguir colaborando…

Hablamos de mi hermano mayor, de cuando hace muchos años, se conocieron en Madrid y de como durante años Swamiji practico la “Meditación Autoalusiva” propuesta precisamente por Jacobo, me contó también de la influencia del trabajo de Grinberg Zylberbaum a lo largo de su propia trayectoria como educador de ya varias generaciones.

Yosomos esta como todos saben inspirado en la vida y obra de Jacobo e imagine que pensaría él de esta aventura conjunta entre dos proyectos que hasta hace pocos meses no sabían ni siquiera la existencia uno del otro.

Seguro le daría primero mucha risa, para después quedarse hablando toda la noche, por ejemplo, de la No Localidad de la mente humana.

Sentía orgullo, también responsabilidad, mañana se cerraría el Taller de Teatro Cuántico con la segunda parte, con la propuesta de experimentar también la Teoría Sintérgica, con la premisa de subir al Yo al escenario.

Me cuentan de su proyecto Templos 24 Horas en Valencia de conocimiento y unión entre las religiones.

Octubre es el mes del judaísmo y para noviembre la Comunidad Israelita de Valencia pasará la estafeta a los representantes del Islam en la ciudad.

En un mundo cada vez más dividido, dentro y fuera de países y cultos, un trabajo intenso por resaltar lo que nos une, por hacerlo más importante que las aparentemente insalvables brechas me parece urgente, plausible y sobre todo esperanzador.

Hable de los pormenores de mi llegada a México, destacando los logros, los planes, pero también los obstáculos y los retos inmensos a los que nos enfrentamos para continuar con el Proyecto Yosomos desde mi país.

Un delicioso pastel de chocolate cerro la velada.

Regrese a mi hotel para no dormir, para repasar el taller, la cena, las instrucciones de los ejercicios, los videos, las explicaciones…

Amaneció el sábado, desayune pan con tomate, jugo de naranja, queso fresco y café, metí lo necesario en la maleta y nos fuimos al taller.

Conecte la computadora a la TV y al sonido mientras llegaban los viajeros y con ellos los abrazos y la alegría de vernos otra vez.

Llego también Swamini Madhavananda Moyee Giri (Mataji ) muy entusiasmada por volver al escenario y para honrarnos con su presencia a bordo.

Poco a poco fuimos entrando a la magia de la escena, a los misterios de la materia, la masa, la energía y el observador no local del teatro de La Realidad.

–       Estos talleres que impartes son únicos pues encienden los dos hemisferios cerebrales de manera simultanea.

Me había dicho un amigo y a mi me encanto la idea para reforzarla aún más en esta segunda parte.

Usamos disfraces, vestuario, maletas, juguetes para acompañarnos en nuestra aventura.

Estábamos llegando al final del viaje sabatino, faltaba solo el último ejercicio, el más complicado y arriesgado, pensado precisamente para cerrar con broche de oro dieciséis horas que componen la intensidad de dos talleres

“Acción” dije y no había vuelta atrás, contenía la respiración hasta darme cuenta que estaba saliendo mejor de lo que esperaba. Lagrimas de emoción empezaron a aparecer, nos contagiamos, habíamos llegado a aquel lugar fuera del tiempo y el espacio en dónde reconocíamos nuestra esencia, estábamos ahí gracias al poder del teatro y no habíamos salido de la sala.

Durga me había escrito hace unas semanas para pedirme unos diplomas para los participantes. La petición me tenía muy entusiasmado y me devolvió la confianza en mi propio proyecto.

Gracias a todos los que pidieron su diploma, fue un honor para mi entregarlo al final del taller a tan destacado reparto.

Aterrice en mi hotel a darme el mejor de los baños, luego un tradicional kabab precedió unas muy buenas horas de sueño reparador.

El domingo mismo desayuno y ahora los nervios por la segunda función.

Salió todavía mejor, la generosidad, talento y entrega de los participantes provoco un “salto cuántico” de profundidad acompañada de mucha diversión.

Gracias a los viajeros de los dos días por permitirme transmitir, gracias por abrir su corazón y aceptar la invitación a este encuentro de arte, ciencia, reflexión y alegría.

El tren acelera mientras el mar se acerca a mi derecha y la montaña se aproxima a mi izquierda. Cierro los ojos  y me pregunto ¿ Qué hace este mexicano, judío, cohen y medio sefaradí, impartiendo un taller a miles de kilómetros de su casa, para participantes hinduistas vedantas españoles invitado amablemente por un amigo Swami?

Sonrío y se que estoy feliz. Abro los ojos cuando el tren sale de un túnel mientras el mar se acerca a la ventana derecha y la montaña se aleja por la izquierda.

–       Próxima estación…

© David Grinberg Preciado 2010

Entrelazamiento Cuántico

Lunes 14 de junio de 2010

Tren Arco de Valencia a Barcelona

Ya han pasado casi cinco meses desde que visitamos el Varanasi Ashram por primera vez invitados por el Swami Rameshwarananda Guiri Maharaj y  Mery y yo volvemos en tren a Barcelona después de impartir dos Talleres de Teatro Cuántico tan maravillosos que me va a costar describirlos.

Pero vamos por partes. Llegamos a Puzol (Valencia) el viernes once por la tarde, comimos y descansamos en nuestro hotel, luego vimos un poco del primer partido del mundial, hasta que descubrí una vez más que no soy capaz de mantener la atención en el seguimiento de la pelota aunque juegue la Selección Mexicana. Supongo que esperar 90 minutos para emocionarse unos segundos puede ser interesante, lo malo es que cuando Rafa Márquez metió el gol del empate estábamos hablando de otra cosa y viendo para otro lado. Por lo menos nuestro vecino de mesa nos aviso y alcanzamos a ver la repetición.

Por la noche nos recogió el Swami en el hotel y nos fuimos a cenar a un delicioso restaurante junto al mar, también nos acompañaron Durga, Vasuveda, y Gora. Hablamos todos, aunque sobre todo el Swami, que afortunadamente ya ha terminado su voto de silencio.

Trajimos el mundo a nuestra mesa, tanto el espiritual como el real.

Y llego el vino: el Swami me pidió hacer la bendición de Shabat, accedí con una sonrisa y pronuncie el Kidush como si tuviera un libro de oraciones enfrente.  Luego nos deseamos Shabat Shalom e hice la bendición del pan. Les conté la tradición de considerar la víspera del sábado como la llegada de una novia y nos comenzamos a sentir como en una boda.

Respeto y admiro el trabajo por unir diferentes tradiciones espirituales y la cena se estaba convirtiendo en una oportunidad más para encontrar coincidencias compartiendo singularidades.

Durga, Vasu, Swamiji, David y Mery

Hablamos de nuestros proyectos, de objetivos comunes, de ganas de continuar colaborando…

Hablamos de Jacobo, de su vida de su obra y sobre todo de su último libro: “El Yo Como Idea”

El Swami nos contó también de su trabajo más importante, aquel que regresa la alegría, la fuerza y las ganas de vivir a cada uno de los que se le acercan para aprender primero que nada a respirar. Aunque parezca increíble, su enseñanza inicial se relaciona con la primera acción que hacemos todos al venir al mundo.

Después de la cena, caminamos un rato tranquilamente junto al mar

(El tren que viene desde Sevilla, es casi un “tablao” así que voy a seguir escribiendo luego)

(Tres días después retomo la historia)

El Swami me tomaba del brazo mientras me contaba de las respiraciones en agua, de lo purificador que resulta sentir que se vuelve al vientre materno. También insistió en los tiempos difíciles que vivimos y que vienen, en lo importante de unir esfuerzos.

Me dice que el sábado un grupo estará con él respirando, mientras el otro vivirá el Teatro Cuántico y el domingo a la inversa.

Llegabamos así hasta el espacio para el taller, un lugar perfecto, con un tatami grande para artes marciales como escenario.

Al llegar al hotel no pude dormir: la responsabilidad, los nervios escénicos y la emoción de la conversación, hacían que mi cabeza diera vueltas sin parar.

Al otro día pasaron por nosotros y nos llevaron al espacio. El taller comenzó con una energía envuelta en amor la cual se mantuvo durante todo el día. Fluimos, aprendimos, reímos y abrimos nuestro ser.

Swamini Madhavananda Moyee Giri, la madre del Swami que por cierto tiene dotes de actriz, nos acompaño.

Estoy muy sorprendido de la apertura y calor de cada uno de los veinte participantes

Terminamos con alegría luego de reflexionar, jugar, actuar, bailar, aprender y cantar.

Teatro Cuántico Puzol Valencia 12/06/2010
Teatro Cuántico Puzol Valencia 12/06/2010

El sábado cenamos Mery y yo solos en la playa de Puzol.

El domingo el grupo de veintidós viajeros que había respirado un día antes con el Swami llego con las pilas insólitamente cargadas, por ello el segundo taller fue esplendido en cuanto a lo actoral: humor, belleza, reflexión y carcajadas hicieron del viaje cuántico una delicia para todos.

Teatro Cuántico Puzol, Valencia 13/06/2010

Teatro Cuántico Valencia 13/06/2010

Ambos días Mery aporto su sensibilidad y experiencia en expresión corporal y danza.

De los dos talleres destaco la profunda reflexión acerca de nuestra relación con la realidad, es decir con el universo, ayudados del mapa que proporcionan los conceptos de física tratados en el taller.

También me sorprende el amor que sienten los participantes por cada uno de sus compañeros, parece que hilos invisibles los entrelazan en una sinergia sanadora, pura y contagiosa. ¡Felicidades por tenerse los unos a los otros!

Cenamos con Durga y Vasuveda, con alegría se terminaban los tan esperados días de talleres.

Al otro día Priti, una nueva amiga, nos llevo a conocer Valencia, a disfrutar la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la horchata y los turrones.

Gracias por esta amorosa experiencia a todos los que forman el Varanasi Ashram, la próxima foto describe mi felicidad mejor que mil palabras.

Volando con el Teatro Cuántico
,
Valencia, 14/06/2010

Adeu Valencia, hasta la próxima.

David Grinberg Preciado