Archivo de la etiqueta: El Swami Rameshwarananda Giri Mahara

Editorial

Hola querid@s lector@s:

Hay muchas novedades en Yosomos y esta editorial es para compartirlas:

A partir de hoy ofrecemos el contacto para comprar los libros de Jacobo Grinberg Z a través de su hija Estusha, ella se encargará de hacerlos llegar a cualquier parte del mundo.

Si te interesan por favor escríbenos a yosomos@gmail.com para que el equipo de ventas de Estusha Grinberg te contacte.

Aquí están las reseñas de algunos de ellos: http://wp.me/PzaQa-c0

En España se acercan tres talleres de Teatro Cuántico, uno en Barcelona el 29/05/ 2010 en el Centro Merrilyfe, para el cual todavía quedan algunos lugares. (Reservas a los teléfonos 93 490 66 42 y  637 46 29 39)

En junio el taller viaja a Valencia, al Varanasi Ashram de Puzol, los día 12 y 13.  No quedan lugares disponibles gracias a la expectativa que esta generando el taller entre los que acuden al centro que preside el Swami Rameshwarananda Giri Maharaj.

En México tendremos por ahora seis talleres de Teatro Cuántico en este verano, entre ellos los tres domingos serán para la segunda parte del taller dirigida a todos aquellos que ya tomaron la primera. (Se pueden tomar los dos días seguidos, por supuesto)

En Metepec el sábado 10 y domingo 11 de julio de 2010

En Torreón  el sábado 17 y domingo 18 de julio de 2010

En La Ciudad de México el sábado 14 y domingo 15 de agosto de 2010

Los detalles y el temario de la segunda parte los publicaremos próximamente, pero ya se pueden ir reservando las fechas.

Por el otro lado quiero agradecer a todos los que participaron en las preguntas al Doctor Amit Goswami, la verdad es que logramos un gran nivel y me muero de ganas por conocer las respuestas del prestigioso físico cuántico. Además quiero agradecer a Fernando Quintanar Olguín de la UNAM Iztacala por su valiosa ayuda en la traducción y por supuesto al mismo Doctor Goswami por aceptar la entrevista.

Buen fin de semana y un abrazo para tod@s, es un placer trabajar para ustedes.

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El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj. Episodio 2

El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj

Segunda parte

El camino lleno de naranjos nos lleva hasta el Varanasi Ashram mientras Durga nos explica la manera de saludar al Swami con las manos juntas y cerca del pecho. Nos cuenta además que con el Swami vive su madre que también se ha preparado para tomar los hábitos y ha sido nombrada Swamini o monja. Su nombre completo es Swamini Madhavananda Moyee Giri pero todos se dirigen a ella como Mataji y nosotros también podemos dirigirnos así a ella, lo cual le da a mi gastada memoria un respiro.

Bajamos del coche y al pasar un pasillo de plantas nos encontramos con un cuidado jardín en el cual destaca un pequeño lago.

-¡Que hermoso lugar!

Hacia nosotros a recibirnos viene Mataji , la saludamos y nos invita a entrar a la casa principal. Pasamos a una acogedora estancia y saludamos al Swami. Pronto el saludo tradicional con las manos juntas se convierte en un cariñoso abrazo que dice sin palabras:

–       David y Mery muchas gracias por haber venido.

Esta ocurriendo el momento que esperaba desde aquella propuesta telefónica.

–       Por favor siéntense.

–       Gracias por invitarnos.

El Swami se sienta frente  a un teclado y dos pantallas, una mira hacía él y otra hacia nosotros. Comienza a escribir

–       ¿Saliendo de un largo túnel?

Nunca me habían saludado de manera tan acertada y aunque probablemente había leído Yosomos, me sorprendo de su puntería. Solo puedo afirmar con la cabeza.

-Me gusta lo que propones con tu taller. Lo mejor es la interactividad y el rescate de la experiencia.

Para dejar claro lo más rápido posible la razón formal por la que estoy ahí, definimos fechas, número de participantes, necesidades técnicas y acordamos presentar dos talleres de Teatro Cuántico el 12 y el 13 de junio de 2010. Recibo autorización para difundirlos, aunque desde este momento los dos talleres quedan llenos y con las localidades agotadas.

–       ¿Tienen hambre?

Pasamos a la mesa. Comemos delicioso, aunque yo estoy más al pendiente de lo que me dice el Swami a través de un pequeño pizarrón borrable, en el cual anota sus palabras.

–       Te vamos ayudar en todo lo que podamos, cuenta con nosotros, vienen tiempos difíciles y entra más seamos mejor. El taller va a ser de dos días: un grupo de entre dieciocho y veintidós personas estará contigo el sábado y el domingo conmigo. El segundo grupo trabajará primero conmigo y el domingo contigo.

Intuyo pero no comprendo cabalmente las razones de su generoso apoyo. Sin embargo lo recibo con orgullo y con la esperanza y compromiso de que mi propuesta aporte y contribuya.

Aunque sigo un poco incomodo.

No se debe a que a nuestros anfitriones les falten atenciones, al contrario: la charla, la comida, la sidra, la alegría y la hospitalidad son abundantes. La razón de mi inquietud esta dentro de mi, más específicamente en mi pasado.

Cuando Jacobo mi hermano desapareció y los primeros meses y años corrieron sin encontrarlo ni a él ni a su cuerpo, la desesperación de la familia se hacía cada vez más insoportable y empezamos a aceptar visitar a todo tipo de religiosos de todos los credos. Todos sin excepción se valían de palabras ambiguas, cuya única intención era servir de consuelo a nuestros corazones desesperados. Sin embargo también servían para esconder la ignorancia absoluta de dónde podía estar y ni siquiera decían claramente si estaba vivo o muerto o simplemente que no tenían la menor idea. Mi enojo y escepticismo crecía con cada visita, con cada tomada de pelo, para decirlo con claridad.

Temía que aquella visita a Valencia terminará igual. Que cuando habláramos de lo que tanto esperábamos ambos, la ambigüedad flotará en el aire, haciendo insoportables las horas que nos quedaban.

Como leyéndome la mente nuestro anfitrión comienza a escribir las siguientes palabras:

-Yo aún no era Swami cuando conocí a tu hermano en Madrid en 1989. Iba acompañado de su hija Estusha y nos fuimos a comer juntos un día y luego de eso, no nos despegamos durante los tres días que duro el congreso al que asistíamos. A pesar de lo corto de nuestro encuentro, puedo decir que nos hicimos buenos amigos.

–       ¿Quieren Turrón?

–       Claro, estamos en Valencia.

–       En realidad solo comimos para esperar el postre.

–       Ja, ja, ja, ja.

–       Mmmmmmh buenísimos.

–       Prueba el de pistache

–       No creo que sea mejor que el de almendras que tengo en el paladar.

–       Voy a dejar pronto el voto de silencio.

–       En cinco minutos.

No es en serio, aunque por supuesto esconde una verdad, estoy desesperado por saber lo qué me quiere decir el Swami y no me puedo acostumbrar a las palabras escritas, pero nadie se ríe.

–       Era broma, lo siento.

Un amable rostro diciendo no tiene importancia se muestra.

–       Les apetece una infusión, la hacemos con hojas y hierbas de nuestro jardín

–       Por supuesto. Gracias

–       Estuvo delicioso

–       Tu hermano Jacobo jamás hubiera dejado a su hija Estusha, la amaba más que a nada en el mundo, nunca la hubiera abandonado. Yo lo se, porque él me lo dijo. Saber mucho puede ser peligroso. Y tu hermano sabía mucho más que cualquiera en su tiempo.

Por supuesto que no se qué paso con Jackie, si lo supiera, si hubiera una pista confiable que de señales de vida o de muerte no me guardaría la información ni un solo segundo. Sin embargo hay cosas que descarto por completo y la primera de ellas es la desaparición voluntaria.

Pienso en mi lectura unos días antes del “Yo Como Idea”, medito profundamente aprovechando el silencio en la mesa, acerca de la posibilidad, entendida por mi, de dar un paso más, de hablar de Dios Como Idea es decir, la unidad a la cual todos pertenecemos es también una idea, es también información, es finalmente, la Laticce, la matriz entendida como origen y modelo, la cual cambia y evoluciona con los diferentes Yos que por un lado la conforman pero que al mismo tiempo están conformados por ella.

La sola acción de pensarlo me dio miedo sin saber porqué. Aunque de pronto entiendo la razón. Algo tan simple puede ser considerado peligroso para los que viven de dividir a los seres humanos, en religiones, naciones, razas  y dioses. Si fuera cierto lo que digo, no les interesa que se anuncie, que se difunda. Es más fácil controlar a la gente con el dios todopoderoso que nos castiga si no obedecemos a quién dice representarlo y si encima acompañamos eso con dosis de odio al otro, el trabajo esta hecho. Además, si fuera cierto lo que entendí de la lectura, entonces también habría a quién le interese aplicar ese conocimiento para controlar a la población, si Dios se puede describir, también se puede aplicar lo que sabemos de él.

En la mesa se habla de los mejores platos de Valencia, de la India, de Barcelona, del País Vasco, de México y de Israel.

Nuestro anfitrión ha hablado ya de la desaparición. La verdad me pone muy mal tener que explicar que aunque me encantaría que así lo fuera, no creo que Jacobo este meditando en la punta de una montaña o que haya saltado a experimentar otra dimensión dejando para siempre a este mundo y a su hija.

Respiro.

Afortunadamente no fue necesario explicar nada.

Y pasamos el tema para comenzar a disfrutar aún más de la compañía. El Swami nos cuenta la aventura de haber nacido en España y estar llamado a convertirse en un monje de tradición hindú. Nos cuenta de su formación y de la cercana relación de su maestro con Albert Einstein y recuerdo un fragmento del libro del Dalai Lama (El Universo en un solo Átomo) en el cual el Representante del Budismo Tibetano declara: si la ciencia es capaz de comprobar absolutamente cualquier cosa que se contradiga con el budismo, el segundo tiene que cambiar sus puntos de vista. Celebro el coraje de un dirigente espiritual con millones de seguidores.

Nos hablan de su forma de vida y sus continuos viajes. Nos dice que Swami, Monje y Lama son sinónimos. Mataji nos da su opinión acerca del camino escogido por su hijo y lo difícil que resulto para ella asimilarlo.

Yo ya no me doy cuenta de que nuestro anfitrión escribe en lugar de hablar.

La tarde pasa imperceptiblemente.

Anochece y nos invitan a una meditación en la Capilla del Ashram, nos abrigamos y salimos para allá.

No hay instrucciones, tampoco mantras que repetir. Al cerrar los ojos me doy cuenta que no son necesarios. Calma primero y conexión con el todo después, son las sensaciones que me acompañan.

Antes de comenzar una ceremonia de adoración de imágenes, el Swami nos invita a salir de la acogedora capilla para acompañarlo de regreso a su casa. Mery y yo agradecemos no estar presentes en esa parte y sabemos que nuestra tradición judía es tomada en cuenta para evitar que posiblemente nos sintamos incómodos.

El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, nos cuenta de su proyecto “Espacio de Encuentro Interreligioso” que se lleva a cabo en Valencia durante este 2010. Y me facilita el siguiente enlace que recomiendo visitar:  http://sites.google.com/site/templos24horas/home

Me encanta el trabajo de unir diferentes tradiciones espirituales tomando lo mejor de cada una y cuento de aquel viernes de 1991 en el que Jacobo representando al judaísmo, se unió al Dalai Lama y a otras autoridades para desde la Catedral de la Ciudad de México, lanzar una poderosa oración por la paz. http://wp.me/pzaQa-1S

Reflexiono de nuevo sobre las palabras dichas hace unas horas por nuestro anfitrión: “Vienen tiempos difíciles, entre más seamos mejor”. ¿A qué se refirió con tiempos difíciles? Y ¿Quiénes somos los que podemos ser más?

Me contesto a mi mismo. Es muy fácil cambiar la autentica matriz que nos une y que algunos llaman Dios por el fanatismo laico o religioso, incluso por el nuevo fanatismo tecnológico que se asoma con cada vez más fuerza. Creo que finalmente la clave esta en la intención con las que se usan las herramientas, incluidas  las espirituales. Pensemos en un pueblo en guerra, este pueblo se puede conectar con esas fuerzas para pedir la paz o para pedir la destrucción de sus enemigos. La primera opción lo edifica y la segunda perpetúa el circulo de deterioro mutuo, comenzando por el que pide semejante deseo para el otro.

El verdadero trabajo está en la intención, en asumirnos como responsables y hacedores de la realidad que vivimos. Hoy en día hasta la ciencia nos dice que se terminaron los observadores pasivos, en realidad nunca han existido, millones de personas toman miles de decisiones pequeñas y grandes cada día, la suma de todas ellas y no otra cosa, conforman nuestra auténticamente interactiva realidad.

Y somos pocos los que estamos dispuestos a asumir la libertad y el compromiso que esto representa.

Se habla, se escribe, se suspira, se piensa, se ríe, hasta que llega la hora de tomar el tren de regreso a Barcelona.

Se acaba esta historia, pero tengo la esperanza de que este sea el principio de una enriquecedora y reciproca colaboración.

Gracias al Varanasi Ashram de parte mía y de Mery por la invitación, el apoyo y sobre todo por el cariño. Contamos los días que quedan para regresar a Puzol a aportar lo nuestro desde el fondo del corazón.

Querid@s lector@s les dejo el enlace a la primera parte de esta crónica agradeciendo su paciencia y lectura.

Un abrazo

http://wp.me/pzaQa-7x

© David Grinberg Preciado. Barcelona. 2010

Varanasi Ashram 24/01/2010 De Izquierda a derecha: Mery, El Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, yo y La Swamini Madhavananda Moji Giri.
Varanasi Ashram 24/01/2010 Al centro se incorpora Durgá Raquel Santos B