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México se Mueve

Expresar algo tan sutil como que ayer algo cambio en México es la no fácil tarea que me he propuesto con estas líneas.

Desde las cuatro de la tarde en que esperaba en el kiosco del Jardín Hidalgo de Coyoacán la llegada de una amiga y colaboradora para tomarnos un café y hablar de teatro era conciente del enojo y la frustración por las múltiples desgracias de una guerra perdida que solo ha aumentado el calibre de la balas de ambos bandos, el consumo de drogas de este lado del río bravo y el negocio del narcotráfico, mientras miles de inocentes son asesinados, desaparecidos o dejados en orfandad. Sin embargo, a pesar de todo eso, una certeza que de algún modo podemos cambiar lo que esta sucediendo me invadió.

Tuve mi cita de trabajo en un café cercano y volví para la manifestación en el mismo Kiosco todavía con ganas de gritar hasta que fui recibido con un poema no firmado impreso en un pequeño papelito:

Detente caminante

Antes de seguir encomiéndate a Dios

Y ora por tu familia

Pídele que les permita reunirse con bien

En casa por la noche.

Haz una oración por los niños, jóvenes

Y adultos que viven en lugares en conflicto.

No olvides pedirle por la paz

De México y del mundo.

Ahora si,

Continua tu camino y haz el bien.

Continua la cadena, cópiala y repártela.

A continuación un circulo que poco a poco se convirtió en un espiral, ofrendas de flores para los muertos, silencio mucho silencio, meditación, manos en el corazón y abrazos en oración ecuménica por un México que no dejaremos que se nos vaya de las manos.

El odio se transforma en paz y esperanza. Al menos dentro de mi sucede y se que dentro del Yosomos que formamos esta presente.

Paralelamente en Cuernavaca, en el centro de la Ciudad de México y en muchas ciudades más, miles se daban cuenta de su despertar, se sacudían el miedo hasta de hablar y salían a reconocerse en los otros.

Todos somos Javier Sicilia el poeta que perdió a su hijo, todos somos víctimas del fuego cruzado en una guerra que tiene lugar literalmente dentro de nuestra casa.

El horario de verano que recién empieza iluminaba hasta la hora del cierre a los Viveros de Coyoacán, la tarde clara teñía de rojo las nubes y hasta los volcanes siempre escondidos se asomaban a mirar.

Mientras caminaba entre los árboles entendía lo afortunado que soy primero que nada de estar vivo y que mi familia sepa que lo estoy y comprendí también la intención real de la invitación de la escritora y amiga Laura Esquivel a colaborar en la creación de un taller de teatro para la Delegación Coyoacán encaminado a la metamorfosis apremiante de la realidad comenzando desde adentro de cada uno de nosotros.

(En Mayo de 2011 estrenamos el taller “Rolando Roles El Juego de la Transformación” en diversas casas de cultura del sur de la ciudad, próximamente compartiré en estas paginas los detalles y la invitación)

Gobierno y partidos deben entender que están al servicio de una sociedad civil organizada y pacifica.

Estamos acompañados, se acabaron los días de brazos cruzados frente a la pantalla de televisión salpicada de sangre, no queremos militares en las calles, ni retenes, ni armas a crédito.

Hasta la tierra que hoy amanece temblando lo sabe: algo cambio ayer en México.

Un abrazo. Les comparto mi poema favorito de Javier Sicilia y un video.

Encuentro 

Me sedujiste, Amor, y me he dejado
seducir, me forzaste y me pudiste,
allanaste mi alcoba y le prendiste
fuego a mi alto cuerpo amurallado;
violaste con tus labios mi costado,
a tu placer rendida me tuviste,
mi goce a sequedad lo redujiste
y a polvo mis encantos y mi agrado;
tendida, cual la tierra contra el día,
tus oscuras caricias me domaron
hasta volverme yermo y luz baldía;
y ahí donde tus labios se gozaron
y sólo queda un hueco, un claro abismo,
de tan simple y desnuda soy Tú mismo.

Javier Sicilia

http://www.eluniversaltv.com.mx/detalle22823.html

Sólo del presente

Sólo del Presente

Hoy voy a escribir sólo del presente. Estoy decidido después de pasarme días haciendo planes para el futuro y otros tantos recordando y escribiendo el pasado. Pero de pronto surge la primera pregunta ¿Acaso existe el presente?

Tu lees esto horas, días o meses después de que lo escribo y hasta yo al teclearlo y releerlo estoy mirando el pasado en la pantalla.

Pero igualmente ¿Existe el pasado o solamente las huellas de su movimiento?

Es decir: nada es igual a lo que era ni siquiera tu o yo. Quedan solo recuerdos reales, digitales, cerebrales…

Además ¿Acaso existe el futuro? Tenemos nuestros planes, nuestra agenda, nuestro horario, pero quién puede jurar que se cumplirán. Uno de mis mejores y más fatalistas maestros decía: “Nadie sabe si en este momento se esta encendiendo el coche que en unos instantes se estrellará contra nosotros” (Se llama Guillermo Arriaga y con el tiempo escribió varias películas alrededor de esta optimista idea)

Entonces, si los tiempos no existen, menos aún existe el tiempo o al menos no como creemos.

Si yo escribo lo que me paso hace unos años, no estoy escribiendo sobre el que era si no sobre el que soy.

Si hago planes para el futuro, solo tengo lo que he sido y soy para visualizarme en los tiempos que vendrán. Ni tu ni yo sabemos el resultado de la lotería de mañana, si tuviéramos tan solo ese insignificante fragmento de información de todo lo que va a ocurrir mañana, te apuesto que nuestros planes cambiarían.

Pero bueno, vamos a suponer que tengo alguna idea de lo que es el tiempo, aunque sea como decir cada mañana que esta saliendo el sol aunque sea la tierra la que se mueve.

Ahora si y luego de este preámbulo voy a escribir del presente.

Es de mañana esta nublado, los niños en la escuela, Mery en el trabajo, el teléfono no suena, tengo mucho que hacer, tanto que escribo esto que solo suma más cosas por hacer en menos tiempo. Empiezo a escribir y no puedo parar, nunca se si terminará en Yosomos, solo se que necesito escribirlo.

Quiero volver a México, a esa “Ciudad, deshecha, gris,  monstruosa” de José Emilio Pacheco al cual le darán hoy su más que merecido Premio Cervantes. Sus “Batallas en el Desierto” viajan conmigo. El terreno baldío de la Colonia Roma es siempre también el Sinaí y la mamá de mi amigo de la primaria es todas las mujeres que deseo.

-¿A qué vuelves? Me preguntan desde mi país.

– Pasamos del mal gobierno al no gobierno y las cosas no pintan bien.

Hasta Pacheco en un tono cómico amargo llama a la antes tranquila Cuernavaca “Ciudad de la Eterna Balacera.”

Mi desierto, mi llanura y hasta mi paisaje manchego están paradójicamente en México, soy un incurable adicto a su incertidumbre.

He caído en mi propia trampa ya estoy escribiendo del futuro.

Volvamos a empezar.

Es de mañana esta nublado, los niños en la escuela, yo escribo, los coches pasan, la ropa colgada se seca, el cartero toca el timbre, los pequeños de la escuela de al lado cruzan por el paso peatonal agarrados a una cuerda, la terraza del bar de abajo se llena de las mismas personas de todos los días,  Gerard en Skype desde China se subirá a un avión, no sabe si aterrizará en Europa, depende del volcán, llamada de Oded desde Israel, pregunta de Yosomos, le cuento que Amit Goswami acepto una entrevista, le pido que me ayude a pensar en las preguntas, se alegra, lo llaman, cuelga, sigo escribiendo, me dan ganas de prender un cigarro, me aguanto, escribo, pienso en los planes, en los talleres, en el espectáculo, en el dinero que me deben, en el que debo yo, mejor sigo escribiendo, pasa un pájaro ¿Porqué solo cantan en la madrugada? Llama un cliente, se equivoco con el número de teléfono de su blog de bonsáis que le ayude a publicar ayer, le explico como cambiarlo, no me entiende, pierdo tanto tiempo explicando sin éxito que me ofrezco a cambiarlo yo, escribo de nuevo esto que lees, otra llamada, es Mery le dijo a su Mamá que vive aquí que quizá nos regresamos a México, lagrimas, vuelve a llamar mi cliente del blog de bonsáis , me acuerdo que no he corregido el blog por estar escribiendo esto, mejor, aprendió a hacerlo solo, precisamente de eso se trataba, pienso que a veces lo mejor para ayudar a alguien es no ayudarlo tanto, escribo de nuevo, pienso en lo feliz que me hace escribir esto, así me olvido del miedo a la incertidumbre de la que soy adicto, para describir como me siento de pronto solo se me ocurre algo en Yiddish, le dicen Kvetch, una intraducible palabra que aproximadamente quiere decir: retortijón en el estomago mezclado con ansiedad y nervios. Respiro, le pido al kvetch que se vaya, escribo en lugar de meditar o decir un mantra y lo ahuyento momentáneamente, quiero revisar algo del libro de Pacheco lo busco en mi librero, no lo encuentro, al mover algo comienzan a caer piedritas al suelo, es el domino de mi papá que esta dentro de una caja en forma de libro que dice Algebra Elemental, no son piedritas son piezas, las recojo entre los libros, falta una, muevo el pesado librero, encuentro el dos uno, a lo mejor es el resultado de la lotería, pero faltan cinco números más, se me olvida para qué buscaba el libro, regreso a escribir

Me detengo de pronto

Es definitivo, el presente esta hueco, solo el futuro y el pasado pueden llenarlo.

© David Grinberg Preciado. Abril de 2010