Archivos Mensuales: octubre 2016

Ciudad, Túnel, Humo. Parte 2

Salieron vestidos de ropas multicolores, tocando sus tambores y sus instrumentos mientras cantaban con enorme orgullo a Krishna rodeados del humo del incienso, por las calles de la Colonia San Miguel Chapultepec.

Ella iba al centro del grupo, su pelo negro y chino cubierto por una mascada naranja y sus ojos verdes. Bailaba en medio de todos a pesar de haber llegado al Ashram de los Are Krishna hace apenas una semana.

De niña sus padres la llevaban a aprender de  Guru May en la Condesa, los veranos se pasaban en de retiro en el Estado de Nueva York, haciendo trabajos comunitarios. Un par de viajes a India después y la alegría de dar ya viajaba por su interior.

Más tarde en la secundaria dejo a su Guru para unirse a un rabino de Lubavitch que había conocido en Polanco a la salida de su escuela, un gordo pelirrojo y simpatico que de no haber sido estudioso de la Torah,  sin duda encabezaría a una compañía de clowns. El Rabino le dio un camino y cosas que hacer desde que abría los ojos muy temprano, hasta que los cerraba en la noche y los sábados eran un banquete de historias que pasaban de generación en generación, siempre con una moraleja, un mensaje aplicable a  la vida.

Justo antes de terminar el colegio conoció el amor por alguien en concreto de la manera menos espiritual, el joven del que se enamoro estaba continuamente hasta arriba, siempre intoxicado. Salian de martes a sábado de un bar al otro, sin ofrecerle nada más que diversión. Ella había aceptado poniendo de lado el amor universal, rendida a todo placer y sin poner el más mínimo pero.

Hasta esa mañana de hace una semana en la que si bien no recordaba cómo había llegado hasta ahí, ni en qué momento se acurruco en un cartón bajo el techo de la panadería del Metro Juanacatlán, si recordaba el instante en que sintió su cuerpo demasiado estimulado desde afuera y su alma como una fosa de clavados sin agua.

Amanecía y pasaron con incienso y panderos, no la invitaron a seguirlos, ella se quito los zapatos y los persiguió hasta el Templo Are Krishna de la calle Tiburcio Montiel.

Canto, bailo y un hombre rapado y con una enorme barba blanca le hablo del Atma, el alma, la conciencia inmaterial que baña la existencia humana y la conecta con el infinito.

Así que hoy festejaba a Krishna moviendo la cabeza, sintiendo los resortes de su pelo negro rozando su cara por última vez.

Teatro Cuántico es Ludocuántica

“A través del juego nos hacemos protagonistas de nuestras vidas, dejamos de ser espectadores.” Catherine L´ecuyer.

Queridos lectores:

Con una renovación que incluye hasta el nombre se reinventa el Taller de Teatro Cuántico.

El ahora llamado  Taller de Ludocuántica se enfoca en el juego como herramienta para vivir los conceptos de física moderna que han cambiado nuestra forma de entender la realidad.

Se estrena el próximo sábado 29 de octubre en el espacio de la agencia 8 AM en la Colonia Roma de la Ciudad de México.

Les comparto el nuevo póster, obra de la agencia 8 AM.

ludocuantica

Todos invitados a ser los primeros en vivir nuestra nueva etapa.

Mapa

Ciudad, Túnel, Humo. Parte 1

 

La entrada estaba repleta de puestos que hacían cada vez más estrecho el pasillo, además los techos de plástico bajaban lentamente empujados por el peso de la lluvia que caía  a cantaros haciendo bailar a unos abultados globos de agua sobre nuestras cabezas.

Entre más nos acercábamos al acceso, la multitud crecía llegando de otras decenas de pasillos y convergiendo en el nuestro, obligándonos a ir cada vez más lento.
Nuestro paso era ya de tortuga y el agua comenzaba a filtrarse por los lados de los improvisados techos.

El primer chapuzón cayó directamente sobre nuestros pies mojando desde los zapatos hasta el cinturón.

El segundo tuvo un mejor tino directo a nuestras cabezas para terminar de bañarnos con un agua fría y pegajosa.

La fila seguía sin moverse, mientras que los vendedores ambulantes subían el volumen de sus aparatos y de sus gritos. Se escuchaba simultáneamente una cumbia, el audio de una película porno, un regetón, la oferta de 2 chocolates por cinco pesos, la banda sonora de Rápido y Furioso y el llanto de una bebé de meses.

Así pasó media hora sin poder avanzar ni un solo paso, mi garganta comenzó a arder por un resfriado comenzando sin remedio.

Entonces sucedió. Sin entender cómo ni por qué, la multitud comenzó a caminar hacia atrás como una película corriendo al revés.