Archivos Mensuales: marzo 2011

Guadalajara

Querid@s lector@s:

Invitado por Fernando Barba y sus Buscadores de Sabiduría les escribo desde Guadalajara en donde acabamos de concluir el taller de Teatro Cuántico.

Me siento feliz de haber regresado  y con alegría les comparto con estas fotos cómo poco a poco nuestro Proyecto Yosomos pone a volar a más viajeros en más lugares y cómo llevamos con nosotros una manera diferente de aprender con diversión y alegría a conocer nuestro universo y nuestro papel como observadores conscientes de nuestro papel en el cosmos.

Me encontré con una ciudad hermosa y llena de vida y aunque había estado decenas de veces aquí  es hasta este viaje que descubro la belleza de una ciudad que no quiere perder sus encantos ni ceder frente a provocaciones de terror venidas de distintos flancos.

Como siempre me encuentro con la calidez tapatía, con los mejores sabores de su comida picante y le agradezco al universo la oportunidad de despertar en Zapopán con un sol de primavera que promete maravillas para el día.

Gracias Guadalajara, un abrazo y los esperamos próximamente en su ciudad.

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Ser o no ser…

Ser o no ser:  ¿es esta la cuestión,

o ser y no ser a la vez, serlo todo

Ser a un tiempo todas las respuestas

Todas las posibilidades, todos los caminos

Todas las presencias en todo el espacio?

David Jou

 

EL SISMO TOHOKU-KANTO DEL 11 DE MARZO

Tokio, Japón a 14 de Marzo de 2011

El método rechazado de pronósticos sísmicos

Por Masaru Emoto

Hace 7 u 8 años, el entonces Instituto Nacional de la Ciencia y la Tecnología del Japón, publicó una convocatoria invitando tanto al sector público como al privado a participar en el Concurso de Investigación y Desarrollo de nuevas tecnologías, con el fin de otorgar apoyos financieros a los proyectos destacados. Al enterarme de esta convocatoria pedí al Dr. Yasuyuki Nemoto, el entonces jefe de investigadores del Centro de Investigación IHM preparar los documentos necesarios para dicho concurso, ya que desde hacía tiempo yo tenía una idea muy novedosa e interesante.

Mi idea consistía en lo siguiente: Establecer en varias regiones de Japón Centros de Investigación de Cristales de Agua, cuya actividad principal sería tomar muestras de aguas naturales de la región y fotografiar los cristales todos los días, estas fotos servirían de base de datos que nos permitan pronosticar los posibles terremotos incluyendo cuándo, en dónde y en qué magnitudes podrían ocurrir, analizando las variaciones que se registran en los cristales.

Esta metodología se basa en la idea de que el agua es el único canal que nos permite atrapar HADO (la vibración). Naturalmente mientras las fotografías muestren cristales de agua hermosos no pasaría nada. Sin embargo, cuando los cristales empiezan a sufrir deformaciones paulatinas se puede considerar que el agua nos está avisando un temblor, lo cual ocurrirá cuando el grado de deformación llegué a su punto máximo. El agua es capaz de avisarnos un terremoto y sobre este teoría desarrollé el sistema de prevención de desastres naturales. Se trataba de un sistema muy novedoso, pero yo tenía mi fundamento.

En caso del sismo del año 2000

En octubre del año 2000 cuando ocurrió el Sismo de Tottori en la zona oeste de Japón, una sacerdotisa de un santuario local lo presentía y se le ocurrió tomar muestras de agua de un pozo antes, el mismo día y un día después del sismo, las cuales nos envió al Centro de Investigación IHM.

Los resultados son las siguientes fotografías:

1) El cristal de agua un día antes del temblor.

2) El cristal de agua inmediatamente después del temblor.

3) El cristal de agua un día después del temblor.

El agua del pozo mostraba grandes cambios en las formas del cristal antes y después del temblor. Sin embargo, la autoridad japonesa dio a este proyecto con la puerta en las narices. El siguiente año también hubo el mismo resultado.

Ahora que experimentamos el Sismo más grande de la historia de Japón, recordar el suceso arriba mencionado me llenó de indignación y empecé a escribir este boletín después de tomar una decisión; “Esta vez no me voy a dar por vencido”.

Todas las sabidurías están depositadas en la Naturaleza, y nosotros siempre aprendemos de ella. Ahora estamos viviendo en un planeta llamado Tierra. ¿Cuánto tiempo llevamos viviendo en este planeta? Seguramente desde que empezamos a vivir como hombre ha pasado más de 5 millones de años y durante esos 5 millones de años, nuestros ancestros convivían y compartían los momentos buenos y malos con la Naturaleza de la Tierra. Gracias al agua y a los alimentos, así como a los techos y ropas que nos provee la Naturaleza, lograban sobrevivir, pero en algunas ocasiones moría mucha gente por consecuencias de desastres naturales cuando la Naturaleza atacaba al humano con toda su furia.

Misión de los Abuelos y los Chamanes

Dicho de otra forma: nuestros ancestros lograban la supervivencia sobre la tierra a través de la sabiduría ancestral que les enseñaba a armonizar y mantener buena relación con la Naturaleza y para ello, por medio de ofrendas y plegarias, siempre expresaban su agradecimiento y amor a la Naturaleza. Lo más importante era mantener constantes diálogos y comunicación con la Naturaleza. Sin embargo, la Naturaleza no habla en el mismo lenguaje que nosotros.

Como yo les expliqué en mi libro “Los Mensajes de Agua” (1999), ella nos pueden oír y comprender nuestra palabra, en cambio, desafortunadamente nosotros ya hemos perdido el poder de comprender su lenguaje. Sin lugar a duda nuestros ancestros intentaban capturar todas las señales transmitidas por la Naturaleza manteniendo afinadas las percepciones humanas. Cuando algunos hombres que mostraban su capacidad muy por encima de los demás, asumían el papel de ser el Anciano o el Chaman de su tribu.

Los hechos cometidos por la civilización moderna después de Cristóbal Colón

Sin embargo, después del descubrimiento de América por Cristóbal Colon, las políticas colonizadores del imperialismo occidental, consideraron la existencia misma de dichos líderes espirituales como un grave obstáculo para lograr su objetivo y emprendieron la tarea de exterminarlos con el uso de la violencia. A partir de entonces cada vez que se necesitaba justificar algún acto cometido por su interés y conveniencia, sacaban el argumento de “en nombre de la ciencia”.

Una de las malas costumbres de la sociedad académica, que repercute hasta hoy, es un concepto meramente técnico, pero que está considerado como “absolutamente incuestionable” entre los científicos. Se trata de la palabra “Repetibilidad” o “Capacidad de Repetición”. Todos los pensamientos basados en HADO han sido rechazados implacablemente por los científicos, debido a esta creencia ciega, y de esta manera los científicos jugaron el papel casi determinante para cerrar la puerta que pudiera conducirnos a recuperar la sutil comunicación con la Naturaleza.

Sin embargo, ¿es realmente aceptable la tendencia que prevalece en la sociedad científica que afirma tajantemente: “Mientras no se comprueba la repetibilidad de un hecho, no se merece valorar como “científico” .

Yo no puedo aceptar esta idea de ninguna manera.

Por ejemplo, todos los fenómenos naturales son fenómenos de HADO, de manera que comprobar la repetibilidad sería una tarea extremadamente complicada que el nivel actual de la ciencia difícilmente lograría. El 11 de marzo de 2011, a las 3:30 p.m. ocurrió el Sismo Tohoku Kanto en Japón. El número de víctimas alcanza más de 11,000 personas… ¿Existe algún científico que logró pronosticar este desastre? Ninguno.

 

El origen de la Naturaleza es el “agua”. Durante muchísimo tiempo los humanos evadimos los esfuerzos para conocer a fondo sobre ¿Qué es el agua? Al contrario, trataron de eliminar aquellos investigadores que empezaron a destacarse por obtener los resultados relevantes sobre el agua.

Por primera vez en el mundo se publicó mi libro “Los Mensajes de Agua” hace 12 años y desde entonces se ha traducido en varios idiomas. Gracias a estos esfuerzos más de 5 millones de personas han leído el libro y han expresado su profunda empatía. Es decir, las personas que son capaces de percibir los sentimientos de la Naturaleza levantaron las manos diciendo “¡Estoy de acuerdo!”, “¡Apoyo la hipótesis que nos presenta Emoto!” Esto ya se ha convertido en un fenómeno social que creo que nadie puede ignorar.

Creo que gran número de personas de todo el mundo estaban observando las imágenes de Tsunami azotando a las costas del noreste de Japón inmediatamente después del terremoto. Normalmente el agua es muy hermosa y una gran sanadora para nosotros. Pero en esta ocasión, el agua de Tsunami en la pantalla de la televisión parecía despojarse de todos los sentimientos para castigar a la humanidad, sin misericordia, como si fuera un verdugo.

 

Yo le repetía incesantemente a la gente que “el Agua es el Mensajero de Dios”. Por lo tanto creo que el Terremoto y Tsunami de 11 de Marzo significa la advertencia de Dios, no solamente al pueblo japonés o las regiones Tohoku-Kanto, sino a toda la humanidad, y además podría ser la última.

¿Qué nos advierte Dios? Seguramente nos insta con urgencia a recuperar la capacidad para dialogar con la Naturaleza. Por otro lado, los graves daño de las plantas nucleares para generación eléctrica de Fukushima, llegan a tal grado que se detecta la filtración de radioactividad a un nivel muy alarmante. Esta noticia también la considero como la advertencia de Dios hacia toda la humanidad, que ya debemos cerrar todas las plantas nucleares porque representan la Caja de Pandora llamada “fuerza atómica” que nunca deberíamos abrir.

Les pido a los científicos: No me importa si ustedes apoyan o no mi hipótesis, pero por favor, por lo menos absténganse de bloquear implacablemente esta hipótesis ejerciendo ciertas presiones sociales. Ustedes no tienen derecho de hacerlo.

Por otro lado, les pido a aquellos amables científicos que tienen suficiente sensibilidad de reconocer mis teorías, por favor es el momento de levantarnos y actuar con determinación, ya que: ¡Estamos en una verdadera emergencia!

Doctor Masaru Emoto

Cortesía de www.buscadoresdesabiduria.com

Fuente: http://elblogdenorma.com/ultimo-mensaje-de-masaru-emoto-despues-del-terremoto-del-11-de-marzo/

 

Las zapatillas rotas. ¿Cómo educar desde una conciencia plena?

Querid@s lector@s:

Hoy quiero presentarles con este maravilloso texto a una amiga que conocí hace ya un año en Guadalajara en un taller de Teatro Cuántico. Inés, que vive en Metepec (Toluca), estaba entonces en Jalisco por casualidad y fue maravilloso tenerla entre los viajeros de ese día. Tiempo después me invito a impartir el taller en su ciudad y más adelante me animo a estrenarlo con jóvenes en la escuela de su hijo Santiago.

Por supuesto nos hemos hecho muy buenos amigos y hemos tenido la posibilidad de compartir muchos buenos momentos con toda la familia.

Les presento a Inés López de Arriaga bailarina y coreografa, ,finalista del Premio Nal de Danza UAM- INBA 1988, teatrera (UNAM), psicoterapeuta, maestra certificada en el método de autodescubrimiento asistido HAKOMI. Tiene pasión por la enseñanza y una gran esperanza en el cambio de conciencia de la humanidad.

Las zapatillas rotas. ¿Cómo educar desde una conciencia plena?

Por Inés López de Arriaga

Siempre fui una niña callada, extremadamente tímida, rodeada de adultos y hermanos adolescentes. Mi mundo era el ballet, La Academia de Ballet de Coyoacán era una escuela muy prestigiada y su directora era tan temida como admirada. Un día me puse “rebelde”, tenía 12 años y estaba convencida que los pies se me veían más lindos con mis zapatillas viejitas y rotas que con las nuevas que mi mamá me acababa de comprar en la “tiendita” de la academia. Así comenzaron los primeros acordes del piano y desde mi lugar en la barra vi como se le brincaban todas las venas del cuello a “Miss Ana”. No me gritó en ese momento porque, para aumentar mi falta, ese día teníamos una invitada especial en la clase. Una vez hecha nuestra caravana de despedida, corrí con mis cosas en la mano y me escondí debajo del piano del salón próximo. Sólo después de unos cuantos minutos comencé a oír los gritos: ¿dónde está Inés? Sabía muy bien lo que me esperaba y permanecí alrededor de una hora escondida presa del pánico y urdiendo una mentira para que mi mamá no me regañara por usar esas zapatillas y no las nuevas. Ni para que decir que todo fue un desastre lleno de gritos insultantes entre mi madre y la maestra y ese día fue mi último día en esa escuela. Siempre me quedó una culpa espantosa por haber mentido y por haber retado una regla básica de la disciplina del reino rosa del ballet. Sin embargo con los años, al ser yo misma maestra de adolescentes y ahora madre de un par de esos raros especímenes, me he preguntado, ¿por qué nadie se sentó tranquilamente a reflexionar conmigo el por qué de mi conducta? Que además era del todo atípica en mí, así que algo estaba cambiando y merecía atención, ¿qué había detrás de mi acto de rebeldía?

Esta anécdota, determinante en mi vida en muchos sentidos, aunque parezca trivial, me sirve de punto de partida para hablar de una enorme carencia en nuestra educación: el autodescubrimiento, la autoconciencia. Aprendemos, si es que se puede llamar aprendizaje, a distinguir el bien del mal, desde un lugar de miedo total al castigo, sea éste terreno o divino, a la mirada fulminante y a veces la ira de ese grupo temible que son los adultos, los únicos con poder para determinar nuestros destinos: una semana sin tele, hoy no hay postre ó te destierro de mi reino dancístico  y  estarás destinada a vagar sin rumbo por los parajes de las artes escénicas. La verdad es que estamos lejos de ese ideal de la paideia de formar seres integrales el cuál, de hecho, coloca a la ética en un lugar central.  Lograr el cultivo de esa voz interior, de el famoso daimon de Sócrates, debiera ser una vez más, el objetivo central de la educación, sin duda una necesidad patente en estos tiempos violentos. Y es que la violencia genera violencia, y ante ese eminente abuso de poder que muchos padecimos de niños, bien podemos crecer con ganas de pasarnos al otro lado, al del poder sin razón.

Para los griegos era importante la educación de la ciencia así como era importante la educación política pero, ¿cuál sería el elemento que completara a la educación para no dejar ciegos a los discípulos? El saber politécnico “ignora lo que son los hombres; aquél (saber político) no sabe lo que son las cosas”. (Moreau, 1959; 19) Entonces, si bien estos saberes se complementan, el elemento faltante para cerrar el círculo debiera ser, desde luego, un saber ético. La pregunta sobre la que se sentaron a reflexionar los educadores griegos fue: ¿cómo formar hombres de bien? ¿cómo le hacemos para enseñar la virtud? ¿acaso es posible enseñarla? Menudo debate en el que se metieron, si la virtud no es una ciencia ¿cómo se puede transmitir ese saber?  Pero, para Platón esta cuestión era el punto de partida de la teoría de la educación y de toda su obra filosófica.

El conocimiento del bien es un conocimiento dinámico, no es un código que proviene del exterior, una serie de leyes externas que rigen nuestras acciones, como nos han hecho creer. Es una acción constante de nuestra conciencia capaz de observar momento a momento nuestra experiencia y así determinar qué es aquello que es bueno, no sólo para mi sino para los demás. “Platón ridiculiza a los educadores que se jactan de introducir la sabiduría en el alma, como se llevaría a un ciego. Según él, el alma nunca está desprovista de la facultad de ver; sólo es preciso enseñarle a mirar como es debido”. (Moreau, 1959; 29)

La reflexión es el instrumento para enseñar al alma a mirar. La dialéctica es un ejercicio de reflexión en el que despertamos a esa voz interior, como podríamos llamarlo también, a esa parte de nosotros mismos que “sabe”.

Mientras escribo esto pienso en el cuento de Pinocho, todo lo que ha debido pasar ese pobrecillo muñeco de madera antes de encontrar en su interior la voz que le permite discernir entre lo bueno y lo malo y que es, de hecho, lo que le permite convertirse en un niño de verdad, lo que le da un alma. Sin embargo, todos vivimos nuestro propio periplo hasta lograr escuchar esa voz interior que nos guía. Pienso, que es una voz difícil de distinguir entre tanto ruido, vivimos una sociedad que nos aleja sustancialmente de esa capacidad de escucharnos, la aventura heroica parece ser simplemente, lograr atravesar ese bosque de distracciones y sentarnos unos minutos a solas con nuestra propia voz.

Esto es el secreto de otras culturas acostumbradas a la reflexión, la meditación no es otra cosa que este sentarse con uno mismo y conectarse con ese saber interno, innato. La práctica de la atención plena nos ayuda a cultivar esa mente espaciosa donde el conocimiento del bien tiene su morada.

¿Cómo sería una sociedad que enseñara a sus niños esta capacidad de autodescubrimiento, de autoconciencia? ¿cómo sería nuestra sociedad si le diéramos a los niños la oportunidad de reflexionar sobre sus actos y aprender de su experiencia, más que a temer constantemente al castigo?

De entrada imagino que sería una sociedad mucho menos violenta y mucho más amorosa.  Según Platón, esta aspiración de que nos sea revelado el valor supremo de la verdad se expresa por el símbolo del Amor. “Desde la belleza visible, que habla a los sentidos, seremos llevados a reconocer la belleza moral, que exalta los corazones; luego descubriremos una hermosura más secreta, que se descubre solamente a la inteligencia matemática, la de las relaciones armónicas; y de ahí podemos, finalmente, elevarnos al principio de toda armonía, el manantial de todo valor, a la intuición del Bien absoluto”. (Moreau, 1959; 32)

Imagino entonces, una sociedad en la que ser publicista es mucho más difícil por que las personas son menos susceptibles a que les vendan “espejitos”. Un mundo en el que el arte, la ciencia y la cultura son predominantes y no así el “mercado”, la oferta y la demanda. Son los valores éticos y no los mercantiles, los que deciden nuestro rumbo.

Es como si la educación concebida por los griegos fuera un mandala cuyo centro está conformado por episteme, techné y ethos, y de ahí surgiera en bellas y perfectas figuras, la vida de los hombres de bien. Es un proceso integrado que se desarrolla de adentro hacia fuera.

Hoy en día, la educación parece estar tomando conciencia de que los resultados de una tendencia atomista, reduccionista y pragmática son hombres solitarios, narcisistas, vacíos, sumidos en la más dura pobreza espiritual. Parece que al proponer este modelo de educación por competencias quisieran retomar estos tres saberes de los griegos y hablan del conocimiento declarativo (episteme), conocimiento procedimental (techné) y conocimiento actitudinal (ethos). Aunque el problema es que la visión sigue siendo fragmentada, son como piezas de rompecabezas que se unen pero de algún modo siguen sin conformar la gestalt. Y es que, desde mi punto de vista, el asunto sigue girando en torno a necesidades externas, seguimos concibiendo la educación como ese proceso de engrosamiento de las filas de producción. A ver, a ver, ¿qué nos está saliendo mal? La gente roba, mata, extorsiona, trafica… ¡ah! Si claro, retomemos los valores, agreguemos esa pieza al modelo educativo… pero ¡si de ahí debiera partir el modelo educativo! Mientras no entendamos que lo más importante a cultivar en los individuos, antes que ningún otro saber, es la capacidad de la reflexión, del autodescubrimiento, nada cambiará en nuestras sociedades, nada cambiará en nuestras escuelas y nada cambiará en nuestros niños, que seguirán aprendiendo de mano del castigo temido de todas las “Miss Anas” del mundo.

Como dice Joseph Moreau, debiéramos enamorarnos de la verdad y de los valores eternos, ya que “Únicamente éstos dan un sentido, una eficacia y un precio a la obra de la educación”. (Moreau, 1956; 33)

 

 

Identidad

La identidad es una cosa misteriosa: deje mi Ciudad de México por cinco años para entre muchas otras cosas reinventarme en Barcelona. Otro aire y otra gente me dieron una plataforma distinta, un punto de vista inesperado y una tranquilidad relativa para poder lanzar este Yosomos y los proyectos que cobija.

Ahora que estoy de vuelta me encuentro con el Yo que deje antes de irme, el Yo que traigo de Europa y el Yo que se levanta todos las mañanas para disfrutar y enfrentar estos días.

Por un lado regreso a la universidad, también al Teatro Judío dirigiendo el evento de conmemoración del día del Holocausto o Shoa. Lo que representa en cierto modo el Yo que deje en México.

Avanzo con el Teatro Cuántico por el país y ahora también afortunadamente con niños y jóvenes. Lo que representa un poco al Yo que se gesto en Barcelona.

Y también preparamos el Teatro de la Transformación, un proyecto que no tarda en salir a la luz gracias a la invitación de Laura Esquivel y la Delegación Coyoacán. Lo que representa al yo más creativo y felizmente ubicado en el aquí y ahora.

Hoy en la mañana fui a desayunar con mi hijo de seis años y mis tres Yos. Mirando los ojos del pequeño me di cuenta que él sabe mucho mejor que nadie quienes somos yo.

Juego con Gad y el Yo que invito a los tres Yos a desayunar aparece de pronto.

Pero entonces nos ponemos un títere en cada mano y de pronto también ese cuarto Yo desaparece.

Somos bebé, perro, conejo, abuela y somos sin Yo, lo que realmente somos.

¿Jugamos?