Desierto, mar y monte.

Desierto, mar y monte.

En la punta sur de la península de Baja California, justo donde se junta el Mar de Cortés con el Océano Pacifico, Cabo San Lucas vigila con su arco el santuario de la ballena gris que venida de Alaska cada invierno, busca estas aguas tibias y llenas de nutrientes para aparearse y parir a sus ballenatos.

Por la ventanilla del avión a punto de aterrizar se dibuja un paisaje de arena, monte y mar turquesa que te enamora a primera vista.

Ya en tierra me recibe Paty Danel, nos saludamos como si nos conociéramos de toda la vida (es la primera vez que nos vemos) y salimos a cruzar el desierto tapizado -gracias a una de las pocas lluvias del año- de una mínima capa verde.

Y los cerros me saludan diciendo nosotros también te conocemos desde siempre.

Vamos al centro de Cabo San Lucas, comemos a unos metros del Arco. Ha comenzado el fin de semana.

En la ladera de un monte. un hotel de ensueño me recibe para descansar y prepararme para los talleres de Teatro Cuántico del fin de semana.

Es sábado y un salón de baile protegido por un techo de palmas y con la mitad del espacio al aire libre recibe al primer grupo de viajeros.

Me llama la atención que ninguno ha nacido en este lugar descrito por todos como tierra bendita. Cada cual por sus motivos dejo atrás su respectiva gran ciudad para establecerse en el desierto, por eso en su mirada de pioneros se nota el placer de mirar a lo lejos, sin fronteras, sin limites.

Despegamos en paz y poco a poco comenzamos a describir la realidad desde un punto de vista completamente diferente valiéndonos de la experiencia posibilitada por el escenario infinito.

A la hora de la comida, ceviche, carne en su jugo y un pastel de sorpresa para festejar mi cumpleaños. La comida se expande, hora y media más de lo previsto, pero a nadie le importa, acabaremos más tarde el taller.

En el cierre Luna Itzel nos regala una canción que nos convierte en el “Tejido y el Tejedor” al mismo tiempo.

Es domingo y estamos listos con el segundo grupo para repetir (aunque repetir es un decir pues el taller es diferente cada vez) Pasa volando el tiempo, oscurece temprano y las estrellas -cuya luz se mete entre las palmas- nos piden participar en nuestros ejercicios.

Rendido e inmensamente feliz, vemos de nuevo las estrellas y me meto a la cama para no dormir repasando lo sucedido en las pocas horas que llevo en este lugar.

Es lunes, camino por la playa y nado mientras el sol me regala sus primeros rayos de luz, hasta que es momento de empacar para volver a Cuajimalpa, mi pueblo a la orilla de la ciudad más grande del mundo.

Vuelo de regreso, aunque dejo y me llevo a grandes nuev@s amig@s.

Gracias y Hasta pronto Baja California.

Atentamente:

2 comentarios en “Desierto, mar y monte.

    1. Saludos Prof. Grinberg! Reiterando el gran honor que ha sido para mi participar en tu taller de Fomento a la Lectura. La vida, sin duda, se encarga de bendecirme con mucha frecuencia y haber estado allí es prueba irrefutable. Maggie de Anda.
      PD:
      Intenté dar ‘like’ a un par de publicaciones arriba, pero no fue posible, algo extraño sucede y no acepta mi nombre de usuario ni contraseña. Aun así… me gustan mucho!

      Me gusta

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