Dos Amigos

Dos amigos

He contado de la familia en estas paginas digitales, pero hoy quisiera escribir de los amigos. Escojo a uno como pudiera escoger a muchos otros. La verdad, no se muy bien la razón por la que se trata de Leonardo Cohen. A parte del cariño que le tengo, quizás se deba a que desde que tengo memoria ha estado muy cerca de mi o a lo mejor se debe a la intensidad de nuestras experiencias, las cuales aparentemente fueron vividas con enorme tranquilidad.

La historia inicia en donde comienza mi recuerdo, en una clase de preescolar, en la que un niño especialmente flaco y con lentes se comía el azúcar glas que sobraba del sobre para espolvorear los panques Suandy.

–              Me llamo Leonardo como el pintor italiano, mi papá también es pintor.

Estas son las primeras palabras que le recuerdo. Y luego en la primaria nos mirábamos sin hacernos caso, como si estuviéramos agarrando fuerzas para lo que vendría después.

–              Leo trae un listón negro y dice que no durmió toda la noche por estar llorando.

–              No es para menos, mataron a John Lennon.

–              Un fan, lo oí decir que lo admiraba mucho, que esta arrepentido.

–              Afuera de su casa.

–              Si, con una pistola.

–              Y Leo ¿Cómo esta?

–              Queda claro que no es John Lennon, pues sigue vivo.

–              Que simpático.

De pronto advertí que Leo Seguía ahí y yo podía compartir la música que me prestaban mis hermanos mayores con alguien que además veía todos los días. Y durante la secundaria nos quedamos meses sin salir el patio por cantar a Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Oscar Chávez, Los Beatles, The Who, Van Morrison  … Eran los ochentas pero nosotros vivíamos el rock con un retraso de veinte años, era Polanco pero escuchábamos a la Nueva Trova.

Entonces Leo -de unos trece años- escribió una obra de teatro acerca de la guerra fría. Su personaje era por supuesto El Rojo y  yo El Azul, la historia acababa en explosión nuclear. Pero, en realidad hablábamos del odio al otro, al diferente, de lo que puede provocar y de hecho provoca. Sobra decir que Azul y Rojo eran exactamente igual de perversos.

Le costo más de un año, pero al final consiguió que me uniera al Hashomer Hatzair. Un minoritario movimiento juvenil scout, sionista y socialista , de hecho Leo esta por estrenar un video documental con este tema.

Los próximos años mi vida se centrarían en la Shomer como cariñosamente llamamos al movimiento juvenil ubicado en Calderón de la Barca 18 en Polanco. Desde el primer día -a los quince años- comencé a educar. Un niño formando a niños, la mejor de las utopías. Los contenidos eran impresionantes, todo estaba dirigido a la vida comunal. Desde los campamentos, hasta la historia del pueblo judío, los temas estaban salpicados y entendidos desde el fenómeno de la lucha de clases.

Daba igual que casi todos hayamos tenido coche desde los dieciséis o que los crímenes de Stalin especialmente dirigidos a los judíos tuvieran décadas de haber visto la luz. Nosotros éramos socialistas. Los coches servían para recoger y llevar niños a cada uno de los rincones de la inmensa Ciudad de México y la URSS había entendido mal el marxismo. Por lo demás éramos sobre todo antifascistas, nuestra casa o Ken (nido) llevaba el nombre de Mordejai Anilevich, el héroe que levanto las cenizas del Gueto de Varsovia contra la maquinaría Nazi y logro resistir más tiempo que toda Polonia junta. Vivíamos en y para el Ken, dejabamos de lado nuestras demás actividades y deportes para entregarnos a la causa del Kibutz y la Paz y estábamos afiliados a “Paz Ahora” el movimiento pacifista israelí que acabo con la primera Guerra de Líbano.

Aunque la verdad de las cosas es que estábamos ahí porque éramos inmensamente felices. Teníamos todo lo que un adolescente puede pedir: amigos,  amores, sexo, fiestas, danza, teatro, música, nuestro propio periódico y nuestro propio método de aprendizaje y enseñanza. El mundo cabía en aquella casa, de hecho no había algo más afuera o mas bien no queríamos que lo hubiera.

Estuvimos juntos en el Kibutz Gaaton en la Galilea durante casi un año. A Leo y a mi nos toco trabajar en la plantación de kiwi. A parte de recoger la fruta y podar, nos toco plantar decenas de nuevos árboles en un terreno rocoso y salvaje que limpiamos desde el principio. Los kiwis son árboles diseñados por el hombre gracias a la poda y a unos cables que los sostienen, en su estado salvaje la planta es una enredadera originaria de China.

Volvimos a México e irremediablemente crecimos en edad y nos despedimos de la shomer, aunque a algunos se nos quedo pegada en la piel me parece que para siempre.

Entonces empezó nuestra vida separados, Leo se fue a estudiar a la Universidad Hebrea de Jerusalén Historia de África, maestría en Religiones Comparadas, doctorado en Historia y con los años se convirtió en uno de los pocos estudiosos del cristianismo de Etiopía entre los siglos XVI y XVII. Los cristianos en aquel país africano han sido una minoría casi siempre oprimida.

A Leo siempre le gusto investigar sobre los “otros”, quizás creo yo, para encontrarse en los demás por más alejados que estén de su propia realidad, para demostrar acaso que cualquiera puede estar de un lado o del otro del poder con enorme facilidad y para decir que los personajes Azul y Rojo de aquella obra juvenil pueden llegar a ser exactamente iguales. Ahora mismo vive en Roma invitado por una renombrada universidad italiana para seguir con sus estudios de post doctorado.

Nos hemos visto en contadas ocasiones: en la boda de Chava su primo y mi gran amigo, en Madrid junto con Marcos -otro gran amigo- acompañando ambos a Leo en la producción de su documental sobre la Shomer de México y en Barcelona hace unas semanas en donde nuestros respectivas familias al fin se conocieron.

Como si nada hubiera pasado, como si de pronto el tiempo se comprimiera junto con el espacio que compartíamos, pasamos la mañana en un parque, comiendo pan y embutidos, hablando de todo y sobre todo de nada, disfrutando del sol del fin del invierno y riéndonos sin parar de cualquier cosa. Me encontré con Leo pero estaban presentes todos los demás. Estábamos en Barcelona porque en algún lado se ha de estar, aunque los jardines de La Tamarita eran también el Parque del Reloj.

13 comentarios en “Dos Amigos

  1. Mi queridisimo Dudito (januke oi januke)

    Que buen relato acerca del muy querido Leo, con quien me eché la mejor guarapeta de mi vida en mi cumpleaños #25 en Jerusalem, los dos acabamos tirados en el suelo inconscientes.
    Es para mi un honor informarte que ahora mi hija chica va a la Shomer (¿quién lo iba a pensar?), ya veremos qué se desarrolla.
    Muchos besos a Mery y a los niños, y uno especialmente grande para ti.
    Jane

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  2. Querida Jane:

    Gracias por aparecerte por Yosomos. Me da mucho gusto leerte. Ni hablar, grandes personajes nos rodean. Me imagino a Leo estudiando en la biblioteca del Vaticano en medio del escandalo de los últimos días y pienso que quizás debería reorientar sus estudios a lo que ocurre en la actualidad. Lo cierto es que donde este Leo habrá noticias

    Besos a los tuyos también.

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  3. Querido Dudi,
    me conmovió mucho tu inspirado relato, que de algún modo encarna la voz de todos los que a lo largo de décadas confluimos en ese espacio que, como bien sugieres, encarnaba una dimensión fuera del tiempo y el espacio exterior. Tu, Leo, Chava, y los demás tienen un lugar imborrable e intrañable en mis recuerdos.
    Un abrazo fuerte.
    Yael

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  4. Aunque vivimos juntos tantos años, me cuesta trabajo pensar que no tenia idea de quien eras y lo que pensabas o hacias, siempre es bueno revivir lo no vivido, que cuantico¡ besos jerr

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  5. Me conmueve profundamente tu relato, con tantos valores que comparto. Apenas te conozco, pero mi alma resuena con tus palabras. Como siempre, es un gran agasajo leerte. Espero construir una relación de amistad contigo y tu familia.

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  6. Chingoncísima crónica Dudi!!!!!un abrazo inmenso desde los frios ex basureros de Santa fé un viernes por la nochecita!!!!!Abrazo y gracias por compartir.
    El More

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  7. Hola Dud:
    Lei tu historia sobre Leo y me gustó mucho , no sólo lo que cuentas sino también cómo lo cuentas. por cierto que hay un cantante con canciones muy buenas ( de mi epoca) que se llama Leonard Cohen. Te va a gustar.
    Besos y saludos a todos
    Nathán

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  8. Hola querido hermano Nathán:

    Gracias por tu comentario. En pequeño agradecimiento a toda la música que me presentaste y como muy modesta compensación por los discos LP que te raye de niño, te mando estos dos video clips de un concierto en Sant Cugat de homenaje precisamente a Leonard Cohen. Espero que disfrutes las canciones tanto como yo.

    Un enorme abrazo

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  9. Mi querido Dudy, que cercano somos cuando los lazos son tan fuertes como los que se desarrollaron en la Shomer, a pesar de ocupar un epoca que ya deposi es lejana, pero con vivencias tan fuertes que parecen de ayer, te mando un abrazo y una felicitacion por el espacio que has desarrollado, y espero verte en Metepec, muy buen escrito¡¡¡ continua haciendo amor por que asi lo palpo.

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