Archivos Mensuales: abril 2010

Preguntas a Amit Goswami

Hola querid@s lector@s:

Les tengo una noticia formidable: Amit Goswami ha accedido a concederle una entrevista a nuestro blog  y como no quiero ser el único en formular las preguntas, lanzo la convocatoria para que entre tod@s aprovechemos esta oportunidad.

También agradezco mucho al Doctor Goswami por su disposición y el tiempo que amablemente ha accedido a dedicarnos para aclarar nuestras dudas.

El reconocido físico cuántico nacido en La India es doctor en física por la Universidad de Calcuta y fue profesor del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Oregon por 32 años. Hoy esta retirado de la universidad, pero no de la profunda investigación del papel que desempeña la consciencia, no solo en el mundo cuántico, si no también en todo lo que conocemos como realidad.

Si alguien quiere leer más sobre A. Goswami para preparar las preguntas puede acceder a su pagina web http://www.amitgoswami.org/ o a la pagina de su premiado documental http://quantumactivist.com/ o mejor aún, leer alguno de sus muy recomendables libros.

El plazo para enviar las preguntas es el domingo 9 de mayo de 2010 ya que  el lunes 10 traduciremos las preguntas y se las enviaremos.

Puedes poner tu pregunta como comentario a este post o entrada.

Me adelanto compartiendo las primeras tres:

1 ¿De qué manera su colaboración científica con Jacobo Grinberg Zylberbaum, influyo en sus conclusiones relacionadas con el papel que desempeña la consciencia en la realidad tal cual la percibimos?

2 Usted anuncia haber descubierto la comprobación científica de la existencia de dios, sin embargo en su película “Activista Cuántico” formula que tampoco es necesario llamar Dios a esa “red” en donde habita la realidad y que a su vez también es la realidad ¿Será que hasta ahora no habíamos entendido lo que significaba la palabra Dios? O en cambio ¿Será que la existencia, o no existencia de Dios es irrelevante?

3 ¿Sobre qué pilares principales tiende usted los puentes entre la espiritualidad y la ciencia?

P.D. Me muero de ganas de ver sus preguntas y  claro las respuestas

Un abrazo

Doctor Amit Goswami

Sólo del presente

Sólo del Presente

Hoy voy a escribir sólo del presente. Estoy decidido después de pasarme días haciendo planes para el futuro y otros tantos recordando y escribiendo el pasado. Pero de pronto surge la primera pregunta ¿Acaso existe el presente?

Tu lees esto horas, días o meses después de que lo escribo y hasta yo al teclearlo y releerlo estoy mirando el pasado en la pantalla.

Pero igualmente ¿Existe el pasado o solamente las huellas de su movimiento?

Es decir: nada es igual a lo que era ni siquiera tu o yo. Quedan solo recuerdos reales, digitales, cerebrales…

Además ¿Acaso existe el futuro? Tenemos nuestros planes, nuestra agenda, nuestro horario, pero quién puede jurar que se cumplirán. Uno de mis mejores y más fatalistas maestros decía: “Nadie sabe si en este momento se esta encendiendo el coche que en unos instantes se estrellará contra nosotros” (Se llama Guillermo Arriaga y con el tiempo escribió varias películas alrededor de esta optimista idea)

Entonces, si los tiempos no existen, menos aún existe el tiempo o al menos no como creemos.

Si yo escribo lo que me paso hace unos años, no estoy escribiendo sobre el que era si no sobre el que soy.

Si hago planes para el futuro, solo tengo lo que he sido y soy para visualizarme en los tiempos que vendrán. Ni tu ni yo sabemos el resultado de la lotería de mañana, si tuviéramos tan solo ese insignificante fragmento de información de todo lo que va a ocurrir mañana, te apuesto que nuestros planes cambiarían.

Pero bueno, vamos a suponer que tengo alguna idea de lo que es el tiempo, aunque sea como decir cada mañana que esta saliendo el sol aunque sea la tierra la que se mueve.

Ahora si y luego de este preámbulo voy a escribir del presente.

Es de mañana esta nublado, los niños en la escuela, Mery en el trabajo, el teléfono no suena, tengo mucho que hacer, tanto que escribo esto que solo suma más cosas por hacer en menos tiempo. Empiezo a escribir y no puedo parar, nunca se si terminará en Yosomos, solo se que necesito escribirlo.

Quiero volver a México, a esa “Ciudad, deshecha, gris,  monstruosa” de José Emilio Pacheco al cual le darán hoy su más que merecido Premio Cervantes. Sus “Batallas en el Desierto” viajan conmigo. El terreno baldío de la Colonia Roma es siempre también el Sinaí y la mamá de mi amigo de la primaria es todas las mujeres que deseo.

-¿A qué vuelves? Me preguntan desde mi país.

– Pasamos del mal gobierno al no gobierno y las cosas no pintan bien.

Hasta Pacheco en un tono cómico amargo llama a la antes tranquila Cuernavaca “Ciudad de la Eterna Balacera.”

Mi desierto, mi llanura y hasta mi paisaje manchego están paradójicamente en México, soy un incurable adicto a su incertidumbre.

He caído en mi propia trampa ya estoy escribiendo del futuro.

Volvamos a empezar.

Es de mañana esta nublado, los niños en la escuela, yo escribo, los coches pasan, la ropa colgada se seca, el cartero toca el timbre, los pequeños de la escuela de al lado cruzan por el paso peatonal agarrados a una cuerda, la terraza del bar de abajo se llena de las mismas personas de todos los días,  Gerard en Skype desde China se subirá a un avión, no sabe si aterrizará en Europa, depende del volcán, llamada de Oded desde Israel, pregunta de Yosomos, le cuento que Amit Goswami acepto una entrevista, le pido que me ayude a pensar en las preguntas, se alegra, lo llaman, cuelga, sigo escribiendo, me dan ganas de prender un cigarro, me aguanto, escribo, pienso en los planes, en los talleres, en el espectáculo, en el dinero que me deben, en el que debo yo, mejor sigo escribiendo, pasa un pájaro ¿Porqué solo cantan en la madrugada? Llama un cliente, se equivoco con el número de teléfono de su blog de bonsáis que le ayude a publicar ayer, le explico como cambiarlo, no me entiende, pierdo tanto tiempo explicando sin éxito que me ofrezco a cambiarlo yo, escribo de nuevo esto que lees, otra llamada, es Mery le dijo a su Mamá que vive aquí que quizá nos regresamos a México, lagrimas, vuelve a llamar mi cliente del blog de bonsáis , me acuerdo que no he corregido el blog por estar escribiendo esto, mejor, aprendió a hacerlo solo, precisamente de eso se trataba, pienso que a veces lo mejor para ayudar a alguien es no ayudarlo tanto, escribo de nuevo, pienso en lo feliz que me hace escribir esto, así me olvido del miedo a la incertidumbre de la que soy adicto, para describir como me siento de pronto solo se me ocurre algo en Yiddish, le dicen Kvetch, una intraducible palabra que aproximadamente quiere decir: retortijón en el estomago mezclado con ansiedad y nervios. Respiro, le pido al kvetch que se vaya, escribo en lugar de meditar o decir un mantra y lo ahuyento momentáneamente, quiero revisar algo del libro de Pacheco lo busco en mi librero, no lo encuentro, al mover algo comienzan a caer piedritas al suelo, es el domino de mi papá que esta dentro de una caja en forma de libro que dice Algebra Elemental, no son piedritas son piezas, las recojo entre los libros, falta una, muevo el pesado librero, encuentro el dos uno, a lo mejor es el resultado de la lotería, pero faltan cinco números más, se me olvida para qué buscaba el libro, regreso a escribir

Me detengo de pronto

Es definitivo, el presente esta hueco, solo el futuro y el pasado pueden llenarlo.

© David Grinberg Preciado. Abril de 2010

Dos Amigos

Dos amigos

He contado de la familia en estas paginas digitales, pero hoy quisiera escribir de los amigos. Escojo a uno como pudiera escoger a muchos otros. La verdad, no se muy bien la razón por la que se trata de Leonardo Cohen. A parte del cariño que le tengo, quizás se deba a que desde que tengo memoria ha estado muy cerca de mi o a lo mejor se debe a la intensidad de nuestras experiencias, las cuales aparentemente fueron vividas con enorme tranquilidad.

La historia inicia en donde comienza mi recuerdo, en una clase de preescolar, en la que un niño especialmente flaco y con lentes se comía el azúcar glas que sobraba del sobre para espolvorear los panques Suandy.

–              Me llamo Leonardo como el pintor italiano, mi papá también es pintor.

Estas son las primeras palabras que le recuerdo. Y luego en la primaria nos mirábamos sin hacernos caso, como si estuviéramos agarrando fuerzas para lo que vendría después.

–              Leo trae un listón negro y dice que no durmió toda la noche por estar llorando.

–              No es para menos, mataron a John Lennon.

–              Un fan, lo oí decir que lo admiraba mucho, que esta arrepentido.

–              Afuera de su casa.

–              Si, con una pistola.

–              Y Leo ¿Cómo esta?

–              Queda claro que no es John Lennon, pues sigue vivo.

–              Que simpático.

De pronto advertí que Leo Seguía ahí y yo podía compartir la música que me prestaban mis hermanos mayores con alguien que además veía todos los días. Y durante la secundaria nos quedamos meses sin salir el patio por cantar a Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Oscar Chávez, Los Beatles, The Who, Van Morrison  … Eran los ochentas pero nosotros vivíamos el rock con un retraso de veinte años, era Polanco pero escuchábamos a la Nueva Trova.

Entonces Leo -de unos trece años- escribió una obra de teatro acerca de la guerra fría. Su personaje era por supuesto El Rojo y  yo El Azul, la historia acababa en explosión nuclear. Pero, en realidad hablábamos del odio al otro, al diferente, de lo que puede provocar y de hecho provoca. Sobra decir que Azul y Rojo eran exactamente igual de perversos.

Le costo más de un año, pero al final consiguió que me uniera al Hashomer Hatzair. Un minoritario movimiento juvenil scout, sionista y socialista , de hecho Leo esta por estrenar un video documental con este tema.

Los próximos años mi vida se centrarían en la Shomer como cariñosamente llamamos al movimiento juvenil ubicado en Calderón de la Barca 18 en Polanco. Desde el primer día -a los quince años- comencé a educar. Un niño formando a niños, la mejor de las utopías. Los contenidos eran impresionantes, todo estaba dirigido a la vida comunal. Desde los campamentos, hasta la historia del pueblo judío, los temas estaban salpicados y entendidos desde el fenómeno de la lucha de clases.

Daba igual que casi todos hayamos tenido coche desde los dieciséis o que los crímenes de Stalin especialmente dirigidos a los judíos tuvieran décadas de haber visto la luz. Nosotros éramos socialistas. Los coches servían para recoger y llevar niños a cada uno de los rincones de la inmensa Ciudad de México y la URSS había entendido mal el marxismo. Por lo demás éramos sobre todo antifascistas, nuestra casa o Ken (nido) llevaba el nombre de Mordejai Anilevich, el héroe que levanto las cenizas del Gueto de Varsovia contra la maquinaría Nazi y logro resistir más tiempo que toda Polonia junta. Vivíamos en y para el Ken, dejabamos de lado nuestras demás actividades y deportes para entregarnos a la causa del Kibutz y la Paz y estábamos afiliados a “Paz Ahora” el movimiento pacifista israelí que acabo con la primera Guerra de Líbano.

Aunque la verdad de las cosas es que estábamos ahí porque éramos inmensamente felices. Teníamos todo lo que un adolescente puede pedir: amigos,  amores, sexo, fiestas, danza, teatro, música, nuestro propio periódico y nuestro propio método de aprendizaje y enseñanza. El mundo cabía en aquella casa, de hecho no había algo más afuera o mas bien no queríamos que lo hubiera.

Estuvimos juntos en el Kibutz Gaaton en la Galilea durante casi un año. A Leo y a mi nos toco trabajar en la plantación de kiwi. A parte de recoger la fruta y podar, nos toco plantar decenas de nuevos árboles en un terreno rocoso y salvaje que limpiamos desde el principio. Los kiwis son árboles diseñados por el hombre gracias a la poda y a unos cables que los sostienen, en su estado salvaje la planta es una enredadera originaria de China.

Volvimos a México e irremediablemente crecimos en edad y nos despedimos de la shomer, aunque a algunos se nos quedo pegada en la piel me parece que para siempre.

Entonces empezó nuestra vida separados, Leo se fue a estudiar a la Universidad Hebrea de Jerusalén Historia de África, maestría en Religiones Comparadas, doctorado en Historia y con los años se convirtió en uno de los pocos estudiosos del cristianismo de Etiopía entre los siglos XVI y XVII. Los cristianos en aquel país africano han sido una minoría casi siempre oprimida.

A Leo siempre le gusto investigar sobre los “otros”, quizás creo yo, para encontrarse en los demás por más alejados que estén de su propia realidad, para demostrar acaso que cualquiera puede estar de un lado o del otro del poder con enorme facilidad y para decir que los personajes Azul y Rojo de aquella obra juvenil pueden llegar a ser exactamente iguales. Ahora mismo vive en Roma invitado por una renombrada universidad italiana para seguir con sus estudios de post doctorado.

Nos hemos visto en contadas ocasiones: en la boda de Chava su primo y mi gran amigo, en Madrid junto con Marcos -otro gran amigo- acompañando ambos a Leo en la producción de su documental sobre la Shomer de México y en Barcelona hace unas semanas en donde nuestros respectivas familias al fin se conocieron.

Como si nada hubiera pasado, como si de pronto el tiempo se comprimiera junto con el espacio que compartíamos, pasamos la mañana en un parque, comiendo pan y embutidos, hablando de todo y sobre todo de nada, disfrutando del sol del fin del invierno y riéndonos sin parar de cualquier cosa. Me encontré con Leo pero estaban presentes todos los demás. Estábamos en Barcelona porque en algún lado se ha de estar, aunque los jardines de La Tamarita eran también el Parque del Reloj.

Físico de Partículas

Físico de Partículas

“Hoy es un gran día para ser físico de partículas”.

Rolf Heuer Director general del CERN. 30 de marzo de 2010

Hay una canción de Joaquín Sabina con la que viajo a universos paralelos de lo qué podría ser mi vida.

Al cantautor no le importaría perder una pierna y un ojo para convertirse en pirata. Por ello me pongo a pensar ¿Qué me gustaría ser?  Y ¿Qué estaría dispuesto a sacrificar para conseguirlo? Por supuesto, las respuestas van cambiando con el tiempo.

Pero hoy por hoy pienso que cambiaría mi carrera y el poder trabajar a veces en una soleada habitación y otras viajando en el escenario, por descender un centenar de metros bajo tierra a investigar en un acelerador de partículas.

Así es. Mi universo paralelo ideal sería estar entre los muy contados físicos de partículas del mundo y estar descubriendo de primera mano los secretos de la materia. Viajar experimentalmente 13, 700 millones de años atrás para saber qué paso unos instantes después del Big Bang o descubrir partículas existentes solo en teoría pero que de encontrarse podrían explicar: (como en el caso del bosón de Higgs) ¿Cómo se formaron las estrellas y hasta nosotros mismos?

Me imagino llegando a casa y teniendo esta clásica conversación:

–    Hola ¿Qué tal tu día?

–     Uf, tengo mucho trabajo. Hicimos una sopa de Quarks 250,000 veces más caliente que el centro del sol y aunque ya recreamos en parte lo que paso unas milésimas de segundo después de la creación del universo, todavía no esta muy claro porqué hay más materia que antimateria en el cosmos. Por cierto  ¿Qué hay de cenar?

–    Sopa.

–    ¿Y si pedimos una pizza?

Y a ti querido lector/a ¿Qué te gustaría? Anímate a compartirlo con nosotros con un comentario en Yosomos.

Links de interes:

Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN).

http://public.web.cern.ch/public/

Brookhaven National Laboratory RHIC Relativistic Heavy Ion Collider

RHIC is the first machine in the world capable of colliding ions as heavy as gold

http://www.bnl.gov/rhic/

Piedra de Sol

Piedra de Sol

Octavio Paz (1914-1988)

(Fragmento)

“… nunca la vida es nuestra, es de los otros,

la vida no es de nadie, todos somos

la vida —pan de sol para los otros,

los otros todos que nosotros somos—,

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,

la vida es otra, siempre allá, más lejos,

fuera de ti, de mí, siempre horizonte,

vida que nos desvive y enajena,

que nos inventa un rostro y lo desgasta…”


Este poema de Paz me asombra por su belleza y sus coincidencias con Yosomos.  Si este blog fuera una república, lo podríamos escoger de himno nacional.

El jueves lo leeremos junto con una selección de más de sesenta fragmentos de poemas en la Casa América de Barcelona. Juntos los textos cuentan historias y juntas las historias cuentan de un México visto desde fuera para intentar percibirlo de cuerpo completo.