Archivo por meses: diciembre 2009

Ubicación

Ubicación

La ubicación de mis bisabuelos

era la misma ciudad en la que nacieron y murieron,

la de mis abuelos por un lado la ciudad en la que nacieron

y por el otro la ciudad en la que murieron,

la de mis padres las tres o cuatro ciudades en las que pasa su vida

¿Y mi ubicación?

Podría decirse que donde vivo y donde nací,

pero no sería justo con el resto de los sitios que me albergaron

y con los que quiero que me hospeden.

Podría responder que en donde vivo y trabajo,

pero vivo en un lado y trabajo en otro

al que no voy más que una vez al año.

Podría ser mi nacionalidad

pero tengo dos y vivo en un tercer lugar.

¿O mi religión?

No, la perdí en una visita a Treblinka.

¿En dónde estoy entonces?

Podría ponerme tecnológico y decir que en la Web,

en mi correo electrónico, en mi blog, en mi perfil de las redes sociales

¿Pero acaso estoy en aquella fiesta de hace más de 20 años

con esos ojos transparentes como el vodka barato que llevo en la mano?

Ya se…

Estoy en donde quiero estar.

Pero el paraíso me aburre y del infierno no se puede salir.

Entonces quizás estoy en todos los sitios a la vez

e Italo Calvino tiene razón con su ubicuidad.

No, tampoco es verdad,

uno no esta con alguien si no lo toca, si no lo huele,

lo abraza, lo siente, por lo que no, no estoy en todas partes.

O a lo mejor estoy en donde estará mi tumba aunque ni siquiera lo sepa

Mas si no llega a haber tal ¿Dónde estoy entonces?

O quizás la respuesta la tiene el mismo Italo

imaginando aquella ciudad invisible,

en la que solo permanece el circo

y lo que se va de gira es la ciudad.

Nada de eso,

estoy en mi pequeño estudio en Sant Cugat del Vallès,

escribo mientras la noche se cierra

y la Mac finge ser una Remington de teclas negras y duras.

(Si, ahora si, pero mañana que corrija lo que escribo estaré en otro lado,

con suerte habrá salido el sol y yo habré vuelto a nacer una vez más. )

David Grinberg 27 de diciembre de 2009

Propósitos y Felicidades

Hace menos de seis meses, Yosomos no existía, tampoco existía el taller de Teatro Cuántico. Hoy gracias a muchos factores, entre los que destacan el apoyo y consejos de mi gran amigo Oded Lida, la colaboración de Leah Bella Attie, Ivanov Marmolejo, Estusha Grinberg, Alicia Alva, Paola Leal  y de todos los que han aceptado la invitación de leer, mirar, comentar y recomendar, más de un sueño se ha logrado materializar. A destacar que esos sueños, generan otros y se unen con los de los que caminan a nuestro lado. No siguiéndonos, tampoco adelantándonos, simplemente a un costado.

Por mencionar solo a algunos:

Sietar España, Centro Merrylife, Kaivalya Yoga Studio (Sant Cugat), Terapias Alternativas de Mataró, Ser Luna, psicoalternativas.wordpress.com, Barcelona Inspira Consciencia, WordPress y sus usuarios.

Seguro omito a alguna asociación y pido disculpas por adelantado.

A lo que voy es, que estamos encontrando una forma distinta de trabajar, bajo un esquema de ayuda mutua y cooperación bajo el cual todos salimos beneficiados, lo cual no quiere decir que hacemos lo mismo, ni siquiera que pensemos igual. Simplemente se trata de una red en donde para ciertos asuntos, nuestras cuerdas se juntan e incluso a veces nos llevan a otro encuentro con algo que ni siquiera imaginábamos.

Las ventajas de saber y estar consciente de que al final todos estamos interconectados, aunque a veces sea complicado encontrar el hilo que nos lleva de los unos a los otros.

Cierro lo ojos y recuerdo a otro de mis maestros: Bernardo Ávalos en la UIA, que en la remota era Pre Internet hablaba del hipertexto, como un medio de comunicación que solo se podría materializar en un futuro remoto. “Mil Mesetas” de Gilles Deleuze y Félix Guattari era leído una y otra vez en clase, mientras el esquema del mundo dejaba de ser árbol para convertirse en tubérculo es decir “Rizoma” y abandonábamos la dicotomía para mentalmente aceptar la pluralidad y sus conexiones en un esquema en donde todo esta conectado con todo sin necesidad de pasar por un centro que ni siquiera existe, ya que además esta red de raíces esta continuamente creciendo, formando algunas conexiones y rompiendo otras, un esquema casi tan complejo como aquello que llamamos realidad.

Abro los ojos y esta Yosomos y todo lo que esta ligado a ese proyecto y pienso que sin duda, tejemos esa red llamada realidad y podemos tocarla, moldearla y hasta pintarla de colores.

Así que pacientes lector@s ahora si, hacemos nuestros propósitos para el 2010 esperando confluir en más de una ocasión con los suyos:

Escribir, publicar y recibir comentarios (Propósito indispensable y base de todo lo demás)

Convertir a Yosomos en una asociación de difusión científica por medio del arte.

Llevar el Taller de Teatro Cuántico a la mayor cantidad de sitios posibles, destacando México, Cataluña y España.

Dar a luz a “Encontrando a Jacobo Grinberg”  el espectáculo, ritual,  homenaje.

Abrir Yosomos Ciencia, una sección del blog centrada en los avances científicos en el estudio de la consciencia más significativos, consiguiendo un dialogo de alto nivel entre distintas áreas del conocimiento.

Hacer red con todos los que sea posible encontrar conexiones y gracias a ese tejido salir a sorprender juntos.

Me despido deseándoles a tod@s que sus proyectos se hagan realidad en paz y en armonía y que festejando como sea comiencen a lograr aquello que más desean.

Un abrazo.

Aquí, Ahora y en Febrero en México

Hola querid@s lector@s:

Una bitácora como Yosomos, tiene en cierto modo el papel de comunicar los Yos de cada uno entre nosotros. También funciona para conectarlos con el pasado, con aquello que nos ha dejado una marca indeleble en nuestra experiencia, consciencia, cultura y forma de ser. Además es una plataforma para lanzar nuevas propuestas como el “Teatro Cuántico” o “Encontrando a Jacobo Grinberg”. Por si fuera poco, es un blog que se hace con el que lee y con el que se decide a escribir un comentario o una experiencia. Y lo obvio, a lo que ya nos acostumbramos, pero que a mi al menos me sigue sorprendiendo, estamos en la Web. Es decir que podemos compartir desde cualquier parte del mundo, en cualquier momento.  Todo ello hace que Yosomos se halla convertido en el centro de todas mis actividades, memorias y planes.

Sin embargo no sería posible si no estuviéramos viviendo un momento asombroso. Por ejemplo: a mi hijo de cinco años ya no le interesa la TV, prefiere ver el programa que quiere en el momento que quiere desde Internet y ya no le gusta hablar por teléfono sin cámara, pues no podría jugar memoria con su abuela a más de quince mil kilómetros de distancia.

Hugo Hiriart parodia a un director de teatro que quiere dirigir una obra por teléfono, la obediente actriz termina cayendo del escenario.  Aunque a lo mejor hoy en día sería posible -aunque dudo mucho que deseable- dirigir escena desde la distancia.

¿Y qué pasa con el aquí y ahora? Parece que pierde cada vez más importancia. Trabajamos a distancia, tenemos reuniones en Skype, quedamos para comer usando una cámara Web…

¿O será qué debido a todos esos cambios valoramos más estar presentes en el presente?

Amo al teatro entre otras cosas por la obligación de situarnos en un mismo espacio y en un mismo tiempo a los que interpretamos y a los que miramos. Me gusta el ritual milenario de ser otro y me encanta la forma en que al final siempre se conecta con el Yo del que mira y del que es mirado, al mismo tiempo que esos Yos se transforman y no vuelven a ser iguales una vez que las luces se apagan señalando el final de la función.

Para este año que viene no voy a guardar en secreto mi propósito-deseo principal, no, esta vez se lo voy a decir a todo el mundo.

¡Quiero hacer teatro!

Y un paso en ese sentido, es inaugurar dentro del blog la pagina de “Teatro Cuántico en México” (A la cual se puede acceder haciendo clic en la pestaña situada en la parte superior)

Espero tener oportunidad en México, en Barcelona o donde el trabajo nos lleve, de  hacer realidad mi propósito-deseo acompañado de ustedes, pacientes lectores.

Monterrey, Guadalajara, DF, Saltillo y Torreón,  prepárense.

Les deseo a tod@s que sus propósitos y deseos se cumplan multiplicados al cubo.

Un gran abrazo.

El Grinberg de las Galaxias

Hay casas unifamiliares, también multifamiliares ¿Pero habrá familias multifamiliares? ¡Vaya redundancia!

El punto, es que si las hubiera, la mía sería una de ellas.

Para muestra, déjenme les presento a los hombres de mi familia (A las mujeres ya les llegará su turno)

Aclaro que todo lo que escribo es desde mi relativo y limitado punto de vista.

Seis hijos y su patrón en la boda de Nathán el segundo mayor que viste de Smoking y que esta igual de feliz que todos los demás. No me acuerdo del chiste que contamos durante la foto, pero seguro había uno en el aire, siempre hay uno, aunque para la foto hayamos tenido que guardar un poco las formas

Voy a empezar por mi padre al centro de sus seis hijos.

Dani, David, Jacobo, Abraham, Nathán, Ari y Jerry

En la foto de izquierda a derecha: Dani, David, Jacobo, Abraham, Nathán, Ari y Jerry

El Grinberg de las Galaxias

Abraham hijo de Samuel David, nacido Warshavsky en Sokoloff Podliansky y para poder llegar a México rebautizado como Abraham Grinberg, aunque al desembarcar en Veracruz en 1929 su padre logro que el Warshavsky se le quedará de segundo apellido, debido a que en Polonia se usa solo uno y en México dos. Es por mi, conocido simplemente como Abraham mi papá.

Llego a la Ciudad de México a los siete años y fue directo a estudiar en la Primaria Pública, en donde se le conocía paradójicamente como: El Polaco y digo paradójicamente porque en Polonia era: El Judío.

Luego paso al Colegio Israelita de México en donde estudio hasta la secundaria. Jugador de fútbol y de frontenis, el deporte siempre lo llamaba y lo hacía inmensamente feliz. Tengo que decir que herede su amor por las actividades físicas especialmente por cualquiera que incluya una raqueta.

Se dedico al negocio de la piel para zapatos y chamarras, empezó a trabajar con su padre para luego independizarse con su propia peletería en la Calle Republica del Salvador en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

A mediados de la década de los cuarenta se caso con su gran amor: su prima Estusha, pasando sus mejores momentos en el paradisiaco y entonces aún pequeño puerto de Acapulco. De hecho toda su vida considero ese lugar como el mejor destino posible para pasar unas vacaciones. Yo me tardaría quince años en conocer otra playa, en un país con miles de kilómetros de litoral en dos océanos.

A Abraham y a Estusha la vida les sonreía, habían tenido tres hijos: Jacobo, Nathán y Jerry. Lograron comprarse una casa, eso si, en una colonia lejana y recién inaugurada de nombre Polanco. Para quién no conoce el DF, esa colonia es hoy en día el corazón financiero del país.

La pareja de jóvenes, guapos y prósperos se encontraron de pronto frente a la inexplicable aparición de un tumor cerebral en Estusha. Todo cambio de repente. Las risas se convirtieron en dolor, las vacaciones a Acapulco en visitas a especialistas de México y Estados Unidos y la familia se reunía ahora alrededor de la cama de una bella mujer que se marchitaba con los días.

Jerry y Nathán, aun más pequeños que Jacobo, jugaban en el Jardín mientras el hermano mayor pasaba horas acompañando a su madre y preguntándose que pasaría dentro de su cabeza, de su cerebro, de su mente y de su consciencia que iba y venía.

Después de mucho sufrimiento y unos meses después de la Fiesta de Bar Mitzvah de Jacobo, la muerte visito la casa de Sócrates 308.

Mi padre Abraham nunca superaría esa experiencia, dejo a los tres niños con la mínima atención, hoy se que era incapaz de hacer otra cosa, e intento cerrarse las heridas olvidando y para olvidar se caso muy poco tiempo después con Tova.

Lo primero que hizo al llegar del viaje de luna de miel, la segunda mujer de mi padre fue dejar la casa de Polanco para no cargar con los recuerdos y despedir a Petra que más que una Nana era un gran vinculo de amor para los niños.

De vuelta en la Colonia Condesa nació Ari, el cuarto de mis hermanos. Pero Tova y mi Papá no se llevaron nada bien. Se divorciaron al poco tiempo y Tova se llevo a Ari sin que mi padre hiciera nada para evitarlo. Al cortar todo vinculo con su segunda mujer, lo corto también con su hijo. Tanto, que al poco tiempo Tova le cambio el apellido a Ari, poniéndole el de su segundo esposo: Telch. Por eso tenemos un hermano que no se apellida Grinberg.

De nuevo solo, mi padre tardo poco en conocer a su tercera mujer, Kemy, mi madre. Recién llegada de Beirut y rondando los veinte años, mi mamá se enamoro de mi padre que se aproximaba a los cincuenta. Se casaron y nacimos Dani y yo.

Pasaron unos primeros años muy felices de vuelta en Sócrates 308, mi padre encontró la serenidad que le faltaba y logro hacer una rutina perfecta de frontenis muy temprano en la mañana, trabajo hasta las seis de la tarde, algunos momentos de domino y cartas y muchos de televisión. Días tranquilos que terminaban en la cama con alguno de sus libros de su fabulosa colección de ciencia ficción, los cuales para mi alegría le encantaba contarnos a Dani y a mi cuando íbamos a darle el beso de las buenas noches. Todavía hoy sueño con marcianos, invasiones a la tierra y viajes por las estrellas.

¿Y vacaciones? Por supuesto en Acapulco, frente a la Playa de Hornos, en un hotel vecino de un frontenis en el cual empezaban los días.

Sin embargo, la enfermedad llego otra vez a la casa, esta vez era silenciosa, por momentos imperceptible. Siempre era demasiado tarde cuando se manifestaba en un brote psicótico acompañado de una euforia inexplicable que se traducía tarde o temprano en violencia especialmente dirigida contra mi madre. No eran golpes, era algo peor, era una forma única de culparla de todo, de dejarla sin ningún apoyo, de devaluarla sin posibilidades de recuperarse, de aplastarla. Nunca he sentido nada más horrible que cuando escuchaba los gritos de mi Padre, escondido detrás de una puerta, de una columna o hasta debajo de la cama.

Como hijo tengo que agradecerle a mi padre aparte de la vida muchas cosas: el amor por el deporte, por la lectura, mi sustento, mi educación y la libertad de no tener un yugo religioso pero conservando la riqueza cultural que me vincula a mi pueblo de origen.

Pero no he podido (aunque no dejo de intentarlo diciéndome que estaba enfermo) perdonarle las agresiones a mi mamá.

Sus últimos años no fueron felices, mi mamá no soporto más y lo dejo, vendió la casa de Sócrates, los hijos hacíamos nuestra vida, su salud mental pendía siempre de un hilo, su hígado ya no aguantaba después de tantos años de litio para estabilizar su Manía Depresiva y el sistema respiratorio se le iba deteriorando. Además no había visto a Jacobo, su hijo mayor en años y nadie se atrevía a decirle que estaba desaparecido.

Yo estaba recién casado y Mery mi mujer se había quedado embarazada. Finalmente conseguimos una residencia para mi padre que combinaba ayuda de psiquiatría con cuidados para su avanzada edad. Pase por él una mañana a su departamento y lo convencí de ir a la residencia, hicimos las maletas y nos fuimos a Cuernavaca. Recuerdo tan bien el camino, es como si cada poste, cada convoy del metro en dirección contraria sobre Calzada de Tlalpan, cada trailer que pasamos, cada árbol de la subida a Tres Marías, hubieran decidido quedarse en mi cabeza para siempre.

Cuando llegamos a la residencia, yo supe que mi padre estaría bien en medio de flores y música clásica, lo que nunca me imagine es que sería por tan poco tiempo. Desempacamos y lo acompañe a que se tomará una Coca con limón, le dije que iba a ser abuelo de su primer nieto varón, se puso feliz.

–  Tu si saliste a mi ¡ tu si sabes hacer hombres ¡

Lo abrace, nos despedimos, me regrese al DF a hacer telenovelas. Me esperaba una grabación nocturna, personajes de cartón se tenían que bajar y subir de sus coches, taxis, motos.

Mi hermano Dani lo fue a ver el domingo siguiente y regreso tranquilo. Pero unos días después, le llevaron el desayuno y se sentó a comer en la mesita de su cuarto, cuando regresaron por los platos, Abraham Grinberg Warshavsky descansaba en paz.

-Papá, no se como le hice para que salieran varones, pero tengo dos niños a los que adorarías. Tu apellido, el que te salvo la vida, ahora vive en Europa de nuevo y yo te extraño cada vez que le invento un cuento a tus nietos, historias que no se comparan en nada con las tuyas, con tus extraterrestres, tus viajes por el tiempo y tus cohetes intergalácticos.

Nos vemos en Barcelona el 12 de diciembre de 2009

Barcelones@s y  no barcelones@s que puedan llegar a la Ciudad Condal este sábado 12 / 12 /09

Los invito cordialmente a participar en el Taller de Teatro Cuántico; el momento en que Yosomos y yo también, dejamos de estar solamente en la Web para expandirnos en el aquí y ahora.

No es necesaria formación actoral, lo que cuenta es el entusiasmo y las ganas de descubrir juntos.

Toda la información: http://wp.me/PzaQa-3Y

Curso impartido en mexicano por David Grinberg

www.yosomos.com

Ultima hora: También el el sábado 16 de enero de 2010 en Mataro

Pide más información en yosomos@gmail.com

Barcelones@s i no barcelones@s que puguin arribar a la Ciutat Comtal aquest dissabte 12 / 12 /09:

Els convido cordialment a participar en el Taller de Teatre Quàntic; el moment en què Yosomos i jo també, deixem de ser només en la Web per expandir-nos en l’aquí i ara.

No és necessària formació actoral, el que compta és l’entusiasme i les ganes de descobrir junts.

Tota la informació:

http://wp.me/PzaQa-3Y

Curs impartit en mexicà per David Grinberg

www.yosomos.com

¿Luto?

¿No se cómo se pone un blog de luto? No hay banderas que poner a media asta, ni velas que encender.

Tampoco se si quince años de desaparición justifican el luto.

Solo se que hoy empieza el mes en el cual hace quince años el Doctor Jacobo Grinberg Zylberbaum, es decir Jackie mi hermano mayor, desapareció.

También se, que unos meses antes de su desaparición dos estudiantes, Salomón Sutton y Alejandra Passhrel lo entrevistaron en su casa de Safed Morelos, usando una cámara de video casera y dejaron las cintas afortunadamente muy bien guardadas. Leah Attie, me busco en 2001 porqué había oído hablar que su maestro Jacobo tenía un hermano que hacía televisión. Había conseguido prestadas aquellas cintas y quería hacerle un video para un evento de homenaje. Le ayudamos: yo con el armado, mis hermanos con la producción y Estusha, la hija de Jacobo con la Música.

Pudiendo producir algo nuevo, preferimos usar solo un poco del material de aquella entrevista. Pensamos en algo corto, simplemente para presentar el evento.

El evento paso y el tiempo también, en mayo de este 2009 desempolve el Master de una bodega y gracias a Rolando Cuevas y al equipo de Mark Liwerant, hoy, primer día de diciembre, podemos finalmente compartirlo en Yosomos.

Así que -como casi siempre en la vida- la tristeza y la alegría se mezclan una vez más.

Pausa

Procura olvidar lo que llevas leído hasta ahora y  te propongo un ejercicio.

Te pido querid@ lector/a que imagines que estamos tu y yo charlando en un café o en un bar. De pronto, sin que tu lo veas, entra alguien por la puerta, yo sonrio, tu adviertes que miro a alguién conocido y  te giras mientras te digo:

– Te presento a Jackie, mi hermano