Archivos diarios: agosto 28, 2009

Cuaderno de Notas 1

Hola amig@s:

Hoy inauguramos una nueva sección en Yosomos.

No es exactamente un diario, pues no tengo pensado publicar en orden cronológico ni mucho menos todos los días contando hasta la forma en que me lavo los dientes.

Le llamaré simplemente Cuaderno de Notas y empieza en un avión; veremos hasta donde nos lleva.

Como todo en nuestro blog, se  puede comentar, criticar y ampliar, aprovechando la oportunidad que tenemos de vivir en la era del hipertexto.

Un abrazo

PD Por cierto Yosomos tiene nueva presentación, me gustaría saber que les parece el nuevo “look”.

OCÉANO ATLÁNTICO. 8 DE MAYO DE 2009.  A UNA HORA INCIERTA EN EL MEDIODÍA MAS LARGO DE MI VIDA.

Estoy viajando a México y no puedo esperar más para aterrizar.

Se quedaron en Sant Cugat, los niños, Mery, mi trabajo y mi casa.

Por primera vez llego como turista al país donde nací y espero el momento de abrazar de nuevo a mi mamá, cruzar el viaducto y llegar a su nueva casa.

Este viaje es un regalo del destino. Llego hoy por un retraso de una semana provocado por el Virus Porcino y es un reencuentro con los míos que están y que se han quedado en la America en donde todo es posible y con los que ya no están tampoco ahí pero me mueven.

Es un encuentro también con el yo que dejamos en todos los sitios a donde vamos pero mas aún, en donde hemos nacido y pasado la mayor parte del tiempo.

Esta semana de retraso me hizo apreciar a mi México más que nunca. De pronto había una razón extra para no poder viajar a él, ya no era solo el dinero o el tiempo siempre escasos. Ahora había (y sigue aún) una amenaza de virus o quizás tan solo una amenaza de amenaza.

Cuatro años en Barcelona, escapando, construyéndonos, haciéndonos, inventándonos. Hemos encontrado a una familia de amigos, los niños descubren en tierras lejanas la fuerza y las piezas para hacerse a ellos mismos y Mery también a pesar de todos los obstáculos profesionales.

Y yo empiezo a ver los fruto de hacer, sin dejarlo nunca, lo que me gusta.

Leah Attie apareció en mi correo electrónico hace unos cuantos meses, no quería ofrecerme trabajo: quería cambiar su vida y no se imaginaba que cambiaría también la mía.

Inicie un cambio desde dentro de mi hasta el perfecto instante de saber que mi misión en este momento es contar sobre Leah, yo, Jacobo: la alumna y el hermano frente al maestro de nuestras vidas.

Las cosas no son lo que parecen, y tu no eres tú del todo.

Vibrar, mirar con las manos, meditar, influir en el otro, dejarse influenciar por lo positivo, investigar lo que nadie se atreve, buscar debajo de la última piedra del bosque mas lejano, pasar por el pueblo mas escondido al pie de la montaña mas alta, buscar sin parar de reir, disfrutar de cada instante en el aquí y ahora, eso me enseñaste.

Y por si fuera poco – como buen hermano mayor- también a manejar a bordo de tu vagoneta Renault 12 , que era más tu casa que tu coche.

Gracias Jacobo: maestro, hermano, un poco padre y un mucho abridor de caminos a punta de machete.